ANDREÍNA MUJICA –

Construida en 1939, la escuela primaria «Francisco Pimentel», ubicada en la parroquia Santa Teresa, fue una de las edificaciones de la época con estilo moderno contemporáneo, considerada Patrimonio Cultural de Caracas, con la hechura del gran Carlos Raúl Villanueva. Esa fue la cuna adolescente del artista Alexander Apóstol (Barquisimeto, 1969); su identidad sexual se vió marcada por estos espacios, por la Universidad Central de Venezuela y el centro de Caracas. Todo ello es parte integral de su trabajo. Para Alexander, en el mundo gay hablar de la ciudad es una forma de hablar también de si mismo.

«Durante 10 años he trabajado en las negociaciones politicas, la negociación a través del espacio publico y el privado», dice. Su trabajo con los travestis también habla del travestismo de una ciudad como Caracas. Aunque durante 15 años ja estado viviendo fuera del país, Caracas sigue palpitando en sus calles al tiempo que se nutre de su historia.

«Como una forma de entendernos a nosotros no solo a través de las palabras y de los espacios, sino del arte y su historia, historia de la arquitectura», concreta Apóstol, trabajos como Yamaikaleter, Avenida Libertador, Ensayando la Postura Nacional ; son los proyectos que anteceden, Contrato Colectivo Cromo saturado, el vídeo más largo que ha hecho, en el que se puede apreciar la relación entre arte público cinético y el proyecto democrático de los 60-70, basándose en el trabajo de Carlos Cruz Diez. Este sería el punto de arranque de Color is my business.

Sexualidad y política

Alexander Apóstol: Venezuela is my busines
Asta los huevos, de Alexander Apóstol (2016). Instalación: asta y grifo / Medidas variables. Dedicado a los que intentan y a los que logran disolver los totalitarismos.

Desde aquella primera vez en la XXV Bienal de Sao Paulo (2002) donde presentó Residente Pulido, que fue seleccionada para la guía sexual de la ciudad, su trabajo no ha parado de estar ligado de lo más íntimo a lo colectivo, la ciudad, la política.

Presentar «Lecciones Políticas» en estos momentos en Caracas es absolutamente emblemático. La narración completa desde los adecos en los años 40 hasta la llegada de Chávez, que es el fin de la democracia. Color is my business (2012-2014) recoge los colores emblemáticos de los partidos políticos venezolanos para identificar los campos de dominación, negociación, influencia, soborno y corrupción de cada partido, expresados a través de una paleta de colores nada casual, o de ciertos tonos de gris.

Hay que repensar el siglo XX, la lección del chavismo ha sido muy dura pero nos va a ayudar muchísimo. No se si estamos viviendo el castigo de haber mal aprovechado 40 años de vivir en democracia. La inestabilidad política después de Juan Vicente Gómez se unía a unas ganas de hacer país e idealización de los años 40, los 50 con su dictadura que tiene que ser revisitada, porque los 40 años con todos sus problemas tuvo muchisimas luces.

«Quisiera creer que hemos madurado, pero no deja de ser un acto de fe. Yo creo que ha habido una suerte de maduración, en especial los muchachos que sólo conocen la Venezuela del chavismo y sin embargo luchan contra eso sin haber conocido lo anterior,  pero cuanto veo la gente de nuestra generación que vivió las dos Venezuelas, hay ciertos vicios que siguen estando, acentuados por la polarización. Tengo fe en las nuevas generaciones. Temo por los escraches, no estoy de acuerdo en aniquilar al otro, la línea es tan delgada entre exigir responsabilidades y cacería de brujas que me asusta.

«Los países no se acaban y se que va a suceder que lo mejor de los venezolanos saldrá para reconstruir, aportar al país. Crear una identidad en conjunto y no una identidad fraccionada. La mentalidad de saqueo es el gran enemigo que hay que vencer.

«Necesitamos reconciliación, necesitamos trabajar juntos, todo va a nutrirse de ella, terminará bañando al mundo del arte; la destrucción económica ha sido brutal y tenemos a unos criminales en el poder. ¿Qué llevó a estos criminales al poder ? Una mentalidad que se tiene que acabar. Aquella cosa de que vales más o menos dependiendo del partido al que perteneces, ya existía, más suave pero existía. Eso se tiene que acabar, no puede ser parte de la construcción de una nueva Venezuela. Yo conozco gente a la que intento comprender cuando me dice: «Yo me desconecté de Venezuela». Aunque me provoca darle una chachetada, intento comprender, no discrepo, intento comprender. Creo que puede ser que su mentalidad fue «el saqueo» y no le importó antes ni ahora, o bien que está tan ofendido, tan herido que necesita ver para otro lado».

La colectiva con Miguel Miguel que Apóstol presenta en el Espacio Monitor (Centro de Arte Los Galpones), es un trabajo que le propuso la artista japonesa-niuyorkina Yoko Ono, donde Apóstol presenta una obra que es un recipiente en forma de ofrenda, donde ella pone el agua. Este ejercicio artístico conformado por 10 invitados dio como resultado un asta militar muy alta, toda cromada, brillante, y se titula «Asta los huevos».

Lecciones políticas es un tríptico en colores que cubre el período democrático del 58 hasta el 98 en el que en cada imagen domina el color del partido político que ganó las elecciones: verde blanco blanco verde, etc., hasta llegar al rojo… «Es muy simple, por ello le llamo Lecciones políticas».

Hay una imagen en blanco y negro que se basa en la tensión de los militares y los civiles, los golpes de Estado, justo hasta Pedro Carmona Estanga. Quiero decir muy pronto que ser venezolano es tener una amplia capacidad de reconciliación.

APÓSTOL EN CARACAS:

1.- En en Centro de Arte Los Galpones, Espacio Monitor (Los Chorros), presenta la obra «Asta los huevos» el 25 de junio, en el marco de Anti Ready Made.

2.- En la Galería Beatriz Gil, en Las Mercedes, inaugura una individual el18 de junio hasta mediados de septiembre de 2017.

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