Brigada médica zuliana convertida en puente humanitario

Brigada médica zuliana convertida en puente humanitario
CARLOS MORENO – Fotos: Érika Boscán/Khristopher Castillo 
La Brigada de Primeros Auxilios LUZ cerró 2017 con seis grandes jornadas médicas sociales. Más de 2 mil pacientes atendidos y la donación de unos mil 200 tratamientos completos. Activaron un comedor social infantil para niños en riesgo de desnutrición al norte de Maracaibo. Ahora diseñan el plan de 2018.

A mediados de abril de 2017 un nutrido grupo estudiantes de los últimos años de Medicina de la Universidad del Zulia salió a la calles a socorrer a heridos y afectados de las protestas contra el Gobierno nacional. Era una reacción que se replicaba en las universidades centenarias como respuesta a las duras imágenes provenientes de la represión militar y los choques civiles que ya se tornaban en sangre y dolor.

El contexto era violento y altamente peligroso, las noticias de jóvenes fallecidos por armas de fuego, por ataques desproporcionados de las Fuerzas Armadas, y por la acción impune de bandas armadas, crecía por todo el país. Al final el conteo más reiterado sería de 157 venezolanos muertos durante las conflictivas semanas que se extendieron hasta julio. El Gobierno defendía su argumento de cesar a la Asamblea Nacional, de mayoría opositora, con sentencias desde Tribunal Supremo de Justicia, y la oposición denunciaba al mundo un Golpe de Estado. Así se encendieron las calles.

El dolor llegó cercano a todos los corazones de la Brigada de Primeros Auxilios LUZ la tarde del 18 de mayo. Paúl René Moreno Camacho, de 24 años, compañero de equipo y cursante del quinto año de Medicina, fallecía trágicamente luego de ser arrollado ya en el final de una protesta desarrollada en el norte de Maracaibo. Los honores llegaron en medio del llanto por el hermano caído, y el primero de ellos fue bautizar al equipo rescatista con su nombre. Y pese a la tristeza por la temprana despedida, todo el equipo continuó con la labor que vendría por delante, con semanas aún más complejas en los enfrentamientos de calle. A finales de julio había parado la represión como parte de un pacto político que dejó al país en una burbuja de relativa tranquilidad, presos políticos, temores y luto.

Giovanni Varela, líder de Primeros Auxilios LUZ Dr. Paúl Moreno, explica: “Luego de cesar los conflicto sociales en Venezuela, sabíamos que debíamos aprovechar el equipo que logramos conformar y mantener nuestra labor y misión de llevar salud a sitios donde normalmente no suele llegar. Inmediatamente comenzamos a reorganizarnos en el mismo mes de agosto y ya para finales de este mes habíamos emprendido nuestra primera jornada médica social, y luego iniciar con un programa planificado de asistencia médica a comunidades en el mes de septiembre. Nuestros primeros pasos fueron en la comunidad de Santa Rosa de Agua”.

¿Todos en la brigada estuvieron de acuerdo con convertirse en un equipo de acción social?

-Sí, mantenemos los mismos voluntarios que nos apoyaron durante los días de protestas, fue una idea planteada primeramente como un experimento para ver cómo resultaba esta nueva actividad, para el mes de septiembre ya estaban todos los voluntarios involucrados en dichas jornadas.

¿Cómo fueron esos primeros pasos para atender a comunidades?

-Inicialmente fuimos contactados para hacer una jornada médica en el Hogar Clínica San Rafael. Al ver que era una actividad que se podía reproducir en comunidades directamente, decidimos iniciar con un sector en la ciudad donde se hiciera fácil llevar toda la logística, es por esto que se decidió tomar Santa Rosa de Agua como primer punto. Una vez instalada la jornada médica y con apenas unos cuantos días de campaña y convocatoria, logramos atender 450 pacientes en cuestión de cinco horas de trabajo.

¿Cómo han sido los resultados de 2017?

-Logramos hacer 6 grandes jornadas en las que sumamos más de 2 mil pacientes atendidos en varias comunidades del Zulia. Todos fueron atendidos por médicos de 12 especialidades que se integraron desde el primer momento a la brigada. Logramos entregar más de mil 200 tratamientos completos a todos los pacientes. Se abrió un comedor social infantil para niños en riesgo de desnutrición y ya las primeras semanas de enero tendremos mediciones de su evolución. Y ahora ya estamos diseñando todo el plan de acción de 2018.

¿Cómo consiguieron que médicos de la Universidad del Zulia se integraran al plan de jornadas médicas?

-En nuestras primeras jornadas contábamos con los mismos médicos que nos apoyaban en los días de protestas con sus conocimientos, posteriormente pudimos incorporar nuevos médicos que se vieron interesados en esta labor que se está realizando, ya que se facilita el trabajo de atención al ser muchos voluntarios trabajando al mismo tiempo, en comunidades donde de otra forma no sería posible colaborar. Es un proceso rápido, pero que mantiene la eficiencia y el tiempo que amerita una consulta médica.

¿Emprendieron alianzas con fundaciones? ¿Cuáles?

-Emprendimos alianzas con fundaciones como Compartiendo Amor, quienes se encargan de llevar alimentación para todos los pacientes que asisten a nuestras jornadas médicas. Siempre asisten con un número aproximado de 400 almuerzos. Además de esto, mantenemos alianzas con Asociaciones como PAUL Venezuela (España) y Dr. Paúl Moreno Camacho (Zulia), Fundacolven, Venezolanos en Kendall, Dale la mano a un hermano, Fundación Venearuba Solidaria, Dona Moda, entre otras, quienes nos aportan desde los recursos económicos necesarios para llevar a cabo las jornadas, hasta los medicamentos que le son donados a nuestros pacientes una vez examinados por nuestros especialistas, para que puedan cumplir inmediatamente con sus tratamientos.

Brigada médica zuliana convertida en puente humanitario ¿Cómo ha sido el resultado de esas alianzas?

-El resultado ha sido sumamente positivo, se podría decir que sin estas alianzas no sería posible realizar el trabajo que se está realizando, todos somos parte de un mismo equipo con objetivos en común de abordar desde diferentes áreas a estas comunidades que no solo tienen necesidades en el área de salud, sino también en la alimentación, y como lo es el caso de Dona Moda, hasta ropa le es donada a todo aquel en necesidad y que asiste a estas jornadas sociales.

¿Y los fondos para sostener semejante labor, de dónde provienen?

-Gracias a las alianzas que se han mantenido hasta ahora, siguen siendo nuestra fuente principal de ingresos para lograr cubrir todos los costos de realización de este trabajo. Desde el alquiler de sillas, mesas, toldos, hasta la reproducción de la papelería para nuestros controles, y la compra de algunos insumos y equipos necesarios para realizar un examen completo a nuestros pacientes.

¿Cómo han logrado llevar medicamentos en sus jornadas cuando la escasez reina sobre estos rubros?

-Los medicamentos los hemos logrado obtener gracias a donaciones recurrentes de parte de nuestras fundaciones aliadas Dale La Mano A Un Hermano y Fundacolven, quienes mes tras mes hacen llegar los medicamentos con los que logramos cubrir las jornadas sociales. Gracias a la presencia de médicos especialistas en nuestras jornadas, logramos asegurarnos de que estos medicamentos lleguen oportunamente a las manos correctas de manera totalmente gratuita, y que no sean mal utilizados en pacientes que no los necesitan.

¿Cuáles han sido los diagnósticos más preocupantes a los que han llegado en las comunidades del Zulia?

-Los diagnósticos más preocupantes han sido las enfermedades crónicas más frecuentes, como la diabetes y la hipertensión arterial, pero no es el diagnóstico lo que nos causa la mayor preocupación, sino cómo la mayoría de estos pacientes no tienen la posibilidad de controlar sus patologías crónicas por la escasez de medicamentos, y en el caso de conseguir sus medicamentos, la imposibilidad de adquirirlos por los altos costos de los mismos. Son patologías que con su debido control, no causarían mayores daños, pero en la situación actual, la gran mayoría de los pacientes de estas comunidades no están siendo controlados, lo que convierte a estas patologías en cuadros de alto riesgo.

¿Ya planifican la agenda de 2018?

Nuestra agenda de 2018 ya está siendo organizada, con algunas comunidades y zonas rurales ya seleccionadas dentro de las posibilidades para los primeros meses. Esperamos poder viajar fuera de nuestra ciudad para atender a la comunidad de Santa Bárbara del Zulia y por otra parte ir extendiendo nuestro alcance a zonas más rurales. Esperamos que sea un año muy fructífero para el equipo, y con las alianzas que se han logrado, esperamos tener un mayor alcance, así como incrementar el número de voluntarios de nuestro equipo, para así lograr de igual forma incrementar la cantidad de jornadas sociales y su frecuencia.

¿Cuál es la mayor dificultad de la Brigada para llevar atención médica y social a las comunidades?

-Nuestra mayor dificultad hasta los momentos ha sido en materia de logística. Los costos para transportar un equipo de 40 personas, junto con lo necesario para realizar estas jornadas, como toldos, sillas, mesas, y equipos médicos son altos, ya que frecuentemente asistimos a comunidades donde no disponemos de espacios cerrados o techados, es necesario el transporte de estos implementos, cosa que cada vez eleva más los costos. En la medida de lo posible y con las donaciones que recibimos de personas naturales y las fundaciones que ya mencionamos, vamos extendiendo nuestro alcance, sin embargo se mantiene esta dificultad logística.

¿Cómo ha sido el apoyo de la Universidad del Zulia?

-El equipo se ha gestionado de manera totalmente independiente, como lo hemos mencionado anteriormente. La Universidad del Zulia no ha hecho ningún aporte, desde ningún ámbito. La solicitud para formar parte de nuestra universidad que se realizó en el mes de junio nunca tuvo respuesta.

Háblenos del comedor social para niños con desnutrición ¿continuará en 2018?

-Gracias a una alianza establecida con Giving Children Hope, a través de Venezolanos en Kendall, logramos recibir comida para niños en estado de desnutrición. Seguidamente iniciamos con un comedor donde asisten 25 niños con problemas de nutrición. Primeramente llevamos a cabo un estudio médico-nutricional para tener un registro inicial de cada uno de los niños. Luego, tras tres semanas de llevar atendiendo el comedor con estos alimentos y un control médico recurrente, hemos obtenido resultados bastante positivos. Sin duda es un programa que se mantendrá para el 2018, con visión a expandirlo a más comedores.

¿Pensaban vivir la medicina de esta forma?

-En lo personal siempre fue mi sueño, desde antes de iniciar mis estudios, la labor humanitaria, dejar a un lado la rutina y la cotidianidad para llevar mi profesión hasta los rincones más remotos del mundo, donde la salud fuese escasa y precaria y brindarle a estas personas, a estas comunidades, no solo salud, sino humanidad, valores, conocimientos, educación, orientación y demostrar que siempre hay alguien ahí para ellos en los momentos más difíciles de necesidad. Lo que nunca imaginé es que esto lo haría en mi Venezuela.

¿Siguen llegando voluntarios?

-Sí, seguimos recibiendo muchas solicitudes para ser parte de nuestro equipo. Nos honra saber que tantas personas quieren pertenecer a Primeros Auxilios LUZ, en los primeros meses del 2018 recibiremos nuevos ingresos. Quisiéramos recibir a todos y cada uno de los interesados en ser parte, pero lamentablemente no contamos con los recursos necesarios para equiparlos a todos, por lo que aceptamos nuevos ingresos progresivamente.

Brigada médica zuliana convertida en puente humanitario ¿Y la formación es continua?

– Sí, la formación es continua. Aparte de nuestros estudios de pregrado, que son la base fundamental de nuestra labor, también realizamos cursos y talleres más orientados hacia el trabajo que realizamos en las diferentes comunidades, así como en casos específicos, donde abordamos patologías como la enfermedad de Huntington el pasado 10 de diciembre, jornada para la cual previamente recibimos talleres relacionados con esta patología, de esa manera brindamos una atención eficiente y enfocada en las necesidades de las comunidades a ser atendidas.

¿Cómo reparten el tiempo para continuar con PALUZ y sus estudios de último año?

Esto es una de las tareas más difíciles, nuestras actividades son realizadas los días que concuerdan en disponibilidad la mayor parte de los voluntarios. Sacrificando horas de sueño, de compartir con nuestras familias y amigos, logramos hacer difícilmente el tiempo necesario para rendir eficientemente en nuestra carrera, en la facultad y en Primeros Auxilios LUZ.

¿Cuál consideran es el mayor logro en estos meses de acción social?

Además de llevar salud a sitios remotos, donde jamás pensamos llegar, creemos que nuestro mayor logro está vinculado con el mensaje detrás de todo nuestro trabajo. Un mensaje de unión, de trabajar por una Venezuela donde no miramos raza, edad, sexo o tendencia política para hacer el bien, ha sido nuestra experiencia más gratificante, poder brindar ayuda, salud, educación, orientación, valores, esperanza, a miles de venezolanos sin distinción alguna. Es nuestro mayor logro, y al mismo tiempo nuestra mayor recompensa, como equipo y como individuos.

Carlos Moreno, periodista venezolano. Escribe desde Madrid (España).

 

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