“Caracas irredenta”, novela sobre el exilio, con trasfondo filosófico

CARMELO CHILLIDA –

De entrada podría decirse que esta nueva novela de Atanasio Alegre (León, 1930) cumple cabalmente con lo que el lector espera de una narración, desde aquellos remotos tiempos en que un grupo se sentaba en silencio a escuchar a uno de ellos alrededor de una hoguera: que cuente un cuento y lo cuente bien.

Desde las primeras líneas introductorias, donde se desencadena ya la acción que irá tramando los hilos de la historia central, hasta el esclarecedor epílogo con que se cierra la novela, la tensión narrativa logra enganchar la atención del lector al punto que a éste le resulta difícil interrumpir la lectura. En otras palabras, es una novela de casi doscientas páginas que se lee de un tirón.

Caracas irredenta (Punto Didot, Madrid, 2016) relata la historia de René Berger, un francés nacido en Orán, quien abandona Francia a raíz de un crimen en el que fue el principal sospechoso hasta que atraparon al verdadero culpable. Decide emigrar a Venezuela y allí vive casi veinte años y se transforma en un próspero empresario, dueño de un célebre restaurante, hasta que tiene que huir de nuevo, de un día para otro, tras sufrir la amenaza de ser secuestrado, cerrando así el círculo de un doble exilio.

La historia transcurre alternativamente entre Caracas y Le Havre, la ciudad francesa donde se radica Berger a su regreso, y tiene como telón de fondo a la Venezuela que va de 1998, cuando Hugo Chávez gana por primera vez las elecciones, y comienza el proceso de imponer su “revolución bolivariana”, hasta 2012, cuando gana por última vez las elecciones.

atanasio-alegre-caracas-irredenta-portadaSin embargo, esta Venezuela donde la millonaria industria del secuestro es manejada, al menos en la novela, por el mismo gobierno, pone en movimiento la historia pero luego permanece solo como eso, como un telón de fondo.

La tensión narrativa es lograda gracias a una sabia disposición de la estructura de la novela, escrita en una prosa amena, en capítulos cortos que se cierran siempre generando el deseo de pasar pronto al siguiente, entrelazando la narración cronológica con flashbacks a la historia personal de Berger, desde su infancia hasta su madurez.

Si bien la política permanece al fondo, no puede decirse lo mismo de la filosofía, o más bien del pensamiento reflexivo, que teniendo presentes sobre todo a Sartre, Camus y Merleau-Ponty, va girando en torno a la noción del absurdo, que constituye el espacio interior de la narración y el verdadero núcleo de conflicto del personaje central, o bien el correlato interior de la acción exterior, más allá de ser la narración de su doble exilio.

Esta noción del absurdo que corroe a Berger, nos enteramos en uno de esos flashbacks, tiene su origen en el abandono y desaparición absoluta del padre durante su infancia. Y tiene también su antídoto en la novela a través de la relación con la venezolana Inés Pollmer, pues Caracas irredenta es una novela sobre el exilio, una novela con fondo político y trasfondo filosófico, pero también una historia de amor, como advierten ya unos versos de Paul Celan en uno de los epígrafes del libro.

Habría que mencionar, aunque sea de pasada, el hondo homenaje que le rinde el autor a su nativa León, que visita Berger en uno de los vericuetos de la novela, y que luego reaparece varias veces ya no geográfica sino espiritualmente bajo la figura del ensimismamiento.

Y también, last but not least, la presencia de un ars narrativa introducida mediante el encuentro “casual” de Berger, al principio y al final de la novela, con un profesor español jubilado en el que es imposible no reconocer a un alter ego del autor.

En el primer encuentro el profesor, que ha vivido casi toda su vida en Venezuela, está de paso por Le Havre visitando a una hija. Berger le confía que está pensando escribir sus memorias y éste le da varios bien intencionados consejos: “piense en los lectores y póngase de vez en cuando en su lugar. Organice el día anterior lo que va a escribir al día siguiente y escriba cada segundo del día. Escuchar música del pre-clásico mientras escribe no es mala idea (…) Los mejores capítulos va a escribirlos o le van a venir durante el sueño. No desperdicie esa ocasión, trate de copiar lo que pueda de ellos a la mañana siguiente, pues esa es la labor del subconsciente, sobre todo cuando se trata de relatar su propia vida”.

En el segundo y final encuentro el profesor le comunica a Berger que, en vista de la situación política en Venezuela, ha decidido (otro exilio, o el mismo) retornar a España. Berger por su parte le hace saber que ha seguido sus consejos, pero que sus memorias han terminado por convertirse en una especie de diario de los acontecimientos de su vida sobre la marcha.

Y sí, esas memorias se convirtieron en un diario, y este diario sobre la marcha, con sus idas y venidas, es la novela que comentamos, Caracas irredenta. Una novela que entreteje los hilos del exilio, la política y la filosofía, en una historia que narra la batalla entre el absurdo y el amor. Una novela sin cabos sueltos.

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