Colectivos y delincuentes

OMAR PINEDA

¿Qué sería del “Negro” de estar vivo? No sería extraño verlo en su moto, con su arma, esperando órdenes de Jorge Rodríguez o del mismo Bernal para defender un estatus que le habría permitido seguir matando y robando, como sus panas, disparándole a la gente que corría aterrorizada de la manifestación del 19 de abril

Colectivos
Con sus armas y total impunidad los colectivos chavisats hacen trabajo sucio en las protestas ciudadanas

Los criminales no ha dejado de ser invitados a la mesa del chavismo. Sea bajo el mandato del Gran Destructor como ahora, quizá mucho más hoy, en las acciones del gobierno de Maduro. De modo que si los Chávez son la familia más poderosa de Barinas o nadie sabe cómo Diosdado pasó de su modesto apartamento a una mansión fortificada y rodeada de escoltas, casi que resulta lógico que unos muchachos de 25 años, despojados de sus sueños de llegar a ser útiles ciudadanos, terminen anotándose en la lista de hampones que asaltan a los automovilistas en autopistas o cometen horribles homicidios que terminan impunes, una buena razón para prestar sus servicios a la revolución. Esos jóvenes, ya hombres, conforman los colectivos, y no me vengan con matices mis colegas buenistas que intentan distinguir unos colectivos de otros.

En la Artigas donde me crié, un ahijado mío terminó con la Glock que, años antes, cuando los sucesos del 11A, Freddy Bernal las repartió para defender Miraflores. Para no devolver la pistola el chamo se alistó a los Tupamaros, y cuando El “Chino” Carías desmanteló el grupo, el muy astuto se pasó al Alexis Vive. Luego “se abrió” y, con otros dos de la segunda vuelta de El Atlántico, se dedicó a robar. Un sábado me pidió un favor. La noche anterior habían atracado a un taxista, le robaron el auto y como el desdichado identificó a uno, le dieron un tiro en la cabeza y lo echaron al Guaire.

Antes que yo le dijera ¡qué bolas, chamo! me pidió la ayuda: que me acercara con mi carro a los galpones de la zona industrial de San Martín, para ver si no había policías cerca del carro, que dejaron “durmiendo”, y ellos querían rescatarlo, donde lo pararon en la madrugada. De hecho ya contaban con el taller donde lo iban a deshuesar en tiempo récord.

Desde luego que negué. Ya no voy por esos lares, A mi ahijado lo mataron años más tarde “en una culebra por droga”. ¿Qué sería del “Negro” de estar vivo? No sería extraño verlo en su moto, con su arma, esperando órdenes de Jorge Rodríguez o del mismo Bernal para defender un estatus que le habría permitido seguir matando y robando, como sus panas, disparándole a la gente que corría aterrorizada de la manifestación del 19 de abril.

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