En 1960, Fidel puso fin a los casinos, bares, hoteles y centros de bailes, alegando que esos “timbiriches” no beneficiaban a la revolución. Al ver reducido su espacio de trabajo, la “guarachera de Oriente” aprovechó la gira que realizaba con la Sonora Matancera a México para no volver

Celia Cruz salió de Cuba sin su "azúuucar"
Celia Cruz salió de Cuba sin su “azúuucar”

Fidel es ahora un muerto célebre, y como tal será llevado en procesión por casi toda la isla (868 kilómetros). Su cadáver permanecerá dos días en La Habana donde se cumplirá el ceremonial del traslado de sus cenizas que partirán de la Plaza de la Revolución -donde Fidel solía dirigirse a las masas- deshaciendo la ruta que siguió tras el triunfo de la revolución en 1959, hasta llegar al cementerio de Santiago el 4 de diciembre para ser finalmente enterrado. Es decir, los cubanos se quedarán sin celebraciones de navidad y año nuevo.

Entonces Fidel Castro será una página del pasado, porque cinco días después asume Donald Trump la presidencia de EEUU y nadie sabe en qué van a parar los viajes turísticos y las inversiones gringas, iniciadas con la apertura que dejó Obama como legado.

Pero, mientras esos juegos de la incertidumbre se ocupan de nuestras mentes, siguen avivándose la leyenda negra y la leyenda dorada del paso de este líder revolucionario por el siglo XX.

Entre los recuerdos que exiliado cubano de 76 años narró a los medios la madrugada del sábado en la calle 8 de Miami, destacan la salida de la legendaria cantante Celia Caridad Cruz y Alfonso, quien según sus cultores había fallecido en 2003 con un profundo resentimiento hacia los Castro, ya que en el mejor momento en que saboreaba los éxitos de su carrera artísticas en todo el mundo, recibió la triste noticia de la muerte de su padre, (quien trabajaba como fogonero), y un año después la de su madre, (quien padecía de cáncer de vejiga). En ninguna de las dos ocasiones Celia Cruz pudo volver a la Isla, debido al veto que Fidel le impuso, pese a los ruegos que la cantante le hiciera al gobierno para enterrar a sus seres queridos.

Todo empezó en 1960 ya con los Castro en el poder, cuando los cubanos vieron cerrar todos los bares, hoteles y clubes de diversión por orden de Fidel, lo que estrechó aún más los espacios y oportunidades de trabajo artístico. “Este tipo de timbiricheo no beneficia a nadie’‘, dijo Fidel Castro al referirse a los lugares de esparcimiento en toda la isla. “Es hora de que la revolución ponga fin a todo esto”, y Carlos Puebla lo acompañó con aquello de “se acabó la diversión, llegó el Comandante y mandó a parar”.

Celia y la Sonora Matancera emprendieron entonces una gira hacia México, sin saber que la cantante cubana jamás regresaría a su país. Preocupada por su familia en la isla, cada vez que la cantante cumplía con todos los tramites y pedir encarecidamente que el gobierno revolucionario le permitiera regresar, esta petición le fue negada. Es por ello que la “Guarachera de Oriente” murió odiando al mayor de los Castro.

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