¡Dispárenles (también) a los periodistas!

Creer que solo la calle y más calle va lograr que Nicolás Maduro y sus esbirros abandonen el país es engañarse uno mismo y engañar el país.
El viernes pasado agredieron a los colegas Rafael León; de El Nacional; a una fotógrafa del equipo de prensa de Vente Venezuela; a Luis Díaz, de La Prensa de Barquisimeto; a Mildred Manrique, de 0800 Noticias, al fotógrafo Daniel Blanco y al compañero Alonso Moleiro, herido con un perdigonazo en el rostro

Son los chicos malos de la película que Maduro no quieres que veas. Con suerte, algunos llegan al lugar de la refriega protegidos por chalecos antibalas, máscara antigás y casco con el rótulo PRENSA que los sitúa en el punto de mira de los esbirros del Sebin y de los militares sin madre.

Su labor se tutea con el riesgo. Congelan el instante en que un hampón de los colectivos y dos GNB cercan como fieras a la chica manifestante, y tras manosearla de forma lasciva, le roban el celular, la cadenita de fantasía y el reloj. O cuando golpean con saña de verdugos al transeúnte que podía ser su papá, e indefenso solo emplea los brazos para evitar la incesante golpiza.

El SNTP ha denunciado atropellos de la GNB contra reporteros gráficos y periodistas disparándoles bombas lacrimógenas y perdigones.

El Sindicato Nacional de Trabajadores de Prensa ha denunciado, junto a las ONG que defienden los derechos humanos, los atropellos de la Guardia Nacional contra reporteros gráficos y periodistas disparándoles bombas lacrimógenas y perdigones; o dejando que los malditos colectivos terminen de hacer el trabajo sucio y acosen al periodista que entrevista a la señora que le mataron el hijo. El viernes pasado agredieron a los colegas Rafael León; de El Nacional; a una fotógrafa del equipo de prensa de Vente Venezuela; a Luis Díaz, de La Prensa de Barquisimeto; a Mildred Manrique, de 0800 Noticias, al fotógrafo Daniel Blanco y al compañero Alonso Moleiro, herido con un perdigonazo en la cara.

A todos les obligaron a borrar el material que grabaron en sus móviles y cámaras; y en algunos casos los dejaron sin sus instrumentos de trabajo. De esta manera, Maduro y sus defensores internacionales pueden decir que esto no pasó, y que de todas maneras en la Constitución que le está confeccionando el indeseable Hermann Escarrá hay un artículo que consagra una prensa libre.

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