El duelo migratorio es una maldición que se puede superar

El pasado 10 de octubre, con motivo de la conmemoración del Día Mundial de la Salud Mental, la Federación de Psicólogos de Venezuela (FVP) alertaba una vez más sobre el acentuado deterioro de la salud psicológica de la población venezolana. “Deterioro que es una consecuencia directa de la exposición prolongada a situaciones tales como desabastecimiento generalizado, disminución del poder adquisitivo, inseguridad, polarización, conflictividad socio-política, entre otros aspectos, que provocan un estado general de estrés producto de desasosiego, frustración, desesperanza, tensión, tristeza y miedo.”

Y decían los especialistas que la frecuencia e intensidad de estas situaciones están “agotando los recursos psicológicos del venezolano”… y “están desarticulando relaciones interpersonales, familiares, sociales, y alterando la emocionalidad y la racionalidad individual y colectiva, donde los procesos de duelos son cada vez más frecuentes, en especial el denominado “duelo migratorio”.

maximo-pena-2Eso que viven los venezolanos en su propio país se reproduce también entre quienes han debido abandonarlo en las dos últimas décadas, bien por razones económicas o políticas. El desarraigo, la sensación de pérdida de un porción raizal en sus vidas, la bifurcación familiar, el abandono de linderos materiales y afectivos, el encuentro con una nueva vivencia en lares totalmente desconocidos o con pocas referencias, constituyen entre “los que se han ido” una atmósfera que a veces se les torna inclemente, persistente y agobiante.

El duelo se manifiesta antes de migrar y persiste a donde quiera que se aterrice, pero el duelo no puede ser eterno, no es una maldición, puede ser atenuado… y hasta extinguido.

EL PENITENTE NO SE INHIBE

Máximo Peña, periodista que migró a Europa hace casi 20 años, se desconectó de su vida en Venezuela y luego se hizo psicólogo en España, ha estado estudiando las experiencias, manifestaciones y reacciones ante el duelo migratorio venezolano, tomando como base las enseñanzas de Robert Neimeyer, quien en su libro “Aprender de la pérdida: Una guía para afrontar el duelo” (Paidos América, 2007) desarrolla una teoría sobre el duelo como proceso de reconstrucción de significados y considerándolo un proceso activo de transformación. En sus 34 años de práctica en el Departamento de Psicología de la Universidad de Memphis (EEUU) y sus 30 libros publicados, Neimeyer ha  desarrollado diversas técnicas para la terapia del duelo.

A pesar de haber dejado el periodismo activo, Peña ha continuando escribiendo. Recién ha culminado su primera novela (“Lázaro no resucitó“, aún sin editor) y en la actualidad trabaja con grupos de afectados por el duelo migratorio, que son muchos los casos de venezolanos en España.

Uno de esos grupos lo organizó esta semana @VenezuelanPress, la asociación de periodistas venezolanos en España. Una docena se reunió en un taller experiencial. Recuentos dolorosos, llantos, sentimientos de desamparo, abundaron el taller. Lo que añoras de tu país y lo que no, fue la requisitoria hecha a los asistentes. Los recién llegados y los de vieja estancia contaron sus experiencias y enseñaron que el duelo se encuentra esparcido en todos los contornos y que sus manifestaciones han resultado difíciles de afrontar. El clima logrado por Peña en esa reunión permitió a los asistentes expresarse con extrema franqueza, sin que la pena lograra inhibirles.

Cinco posibilidades recomienda para saltarse ese vacío espiritual:

1.- El navegante no enfrenta el viento feroz que le azota y le impide avanzar. Ese navegante no pelea con la tempestad sino que busca evadirla para poder sobreponérsele. El navegante entonces “navega de lado”. Es decir, como no es posible desechar totalmente al duelo, es mejor alternar contacto frontal con evasión.

2.- El sujeto deberá concentrarse enteramente en sus nuevos objetivos, en el nuevo espacio que le ha tocado habitar. Cada vez que el migrante se deja acosar por la pérdida (la patria, la familia, los amigos), teje un nuevo eslabón a su cadena. Conceptualmente se llama Mindfullness, que es atención plena a la nueva realidad. Con el aliño de la respiración profunda y sostenida… Eludir las distracciones.

3.- “Labrarse a uno mismo” es una expresión asociada a las personas que han logrado posiciones a costa del propio sacrificio. En este caso se trata de hacerse una nueva vida sin que las cadenas obliguen a la parálisis. Ello implica aceptar las propias debilidades personales y, a partir de allí, superarlas. Esto es bastante complejo, y requiere el establecimiento de un nuevo horizonte posible y probable: desenchufarse de Venezuela, generar proyectos (vitales, profesionales…), procurar nuevos afluentes vitales que oxigenen el lago del espíritu, obtener el “Efecto Crusoe” (sobrevivir en el nuevo ambiente pero sin asimilarse totalmente al nuevo habitat).

4.- Cada vez que alguien recuerda que dejó una factura pendiente en su país (una familia abandonada, un documento sin apostillar, una propiedad ocupada), se le convierte en una soga que le aprieta y no le suelta. Peña recomienda saldar todas esas cuentas, todos esos “asuntos inacabados”. Los considera un lastre al que hay que resolver.

5.- Una cuestión que hace a los migrantes sentirse “bien”, aunque sea por un instante, es la ayuda al prójimo. Sea un tuit, un abono, una visita, en favor de lo que genéricamente se llamaría Duelo con Venezuela, no solamente resulta positivo para el beneficiario sino que también descongestiona a quien lo promueve.

Estos focus group Máximo Peña los continuará…

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1 Comentario

  1. Muy interesante sobre todo el como sobrellevar cuando enfrentas tal situación, particularmente tengo sólo dos hijos, ambos ya no están con nosotros……uno abrió los ojos hace ya diez años, y se marcho …el otro igual, somos mayores y solos por esa desmembración familiar cuya culpa radica tal como lo expone su escrito…..actualmente nos presenta una coyuntura ….irnos? A esta edad afrontar retos desconocidos es muy difícil, dejar toda una vida para emprender otra cuesta mucho sacrificio….que es doloroso no estar con con ellos …si lo es……Dios quiera podamos, pueblo y gobierno cualquiera reconciliar y reconocer para emprender todo lo que perdimos….

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