Embajador de EEUU rinde homenaje a Carolina Herrera

La hija y la madre Herrera con sus maridos; el embajador Costos y su esposo.

El embajador de Estados Unidos en España ha comenzado a despedirse del cargo dos meses antes de la toma de posesión del nuevo presidente Donald Trump, quien jurará ante el Congreso de su país el 20 de enero de 2017.

James Costos no se toma muy a pecho tener que dejar la representación diplomática (ni se asoman rumores de que pudiera ser ratificado), luego de 4 años de estancia en la mansión residencial ubicada en Paseo de la Castellana número 48. Le fue muy bien, junto a su esposo el diseñador de interiores Michael S. Smith. Borró los protocolos habituales y convirtió su hogar en plataforma para las relaciones comerciales y sociales, de forma “simpática y desenfadada”. Izamiento de banderas gay en la sede diplomática, inauguración de una galería de arte con 80 obras prestadas, juergas sostenidas en las noches de Chueca, corriente de animación desbordada que quizá sólo se vio entorpecida por la obligación de coordinar inusuales medidas de seguridad con motivo de la visita de Barack Obama en julio pasado.

Su despedida de España seguramente se convertirá en el espectáculo del invierno.

El calendario de festejos comenzó el lunes 14 rindiéndole un homenaje a su amiga la diseñadora venezolana Carolina Herrera, quien por su lado está celebrando 35 años de trayectoria profesional.

Paloma Barrientos, cronista social de Vanitatis/ElConfidencial.com, describió la fiesta de Los Costos (como es conocida la pareja diplomática) con toques de amargura. Eran 300 los invitados. Fue un desfile de caras conocidas principalmente del mundo social. No asistió ningún político relevante y tampoco hubo titulares de empresas. Todos los asistentes -daba igual quien fuera- debían cotejar su DNI con el número que días antes habían facilitado al servicio de protocolo de la embajada. Y el que no coincidiera no tenía acceso. En el vestíbulo quienes recibían uno a uno a los convocados eran, en ese orden, el  embajador, la diseñadora, la pareja del titular y Reynaldo Herrera, marido de la homenajeada. “Un besamanos largo y emotivo”.

Luego los invitados se distribuyeron por los tres salones decorados con jarrones repletos de lilium en tonos rojos y rosas que daban el toque sofisticado y aromático a la velada. En la zona de la piscina se había habilitado una carpa para acoger a los fumadores y a los que preferían el frio de la noche al calor del interior. En uno de los salones se servían los cocteles y en otros los vinos, mientras camareros y doncellas pasaban las bandejas de delicatesen.

La reseña de la revista Hola! fue mucho más fría. “El embajador de Estados Unidos pronunció un discurso de reconocimiento a la homenajeada. Carolina Herrera, por su parte, le agradeció sus palabras, mostrándose muy emocionada por la gran fiesta que había organizado en su honor” … “Archipremiada y reconocida, Carolina Herrera es la latina más influyente en el mundo de la moda: lleva décadas diseñando colecciones que se presentan en las pasarelas internacionales más importantes y que se lucen en las alfombras rojas de mayor glamour.”

Boris Izaguirre, que la venera, no asistió.

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