Fidel sin primera plana

OMAR PINEDA –

Alguien nos enseñó en el aula que el periodismo es una carrera contra el tiempo. Cada segundo martilla sobre la cabeza del redactor afanado en enhebrar la noticia antes de que esta envejezca. Una lección que fue olvidada la noche del viernes 25 de noviembre por los jefes del diario cubano Granma cuya dos primeras ediciones del sábado 26 circuló sin esa exclusiva que le pertenecía por derecho ancestral: la muerte de Fidel Castro.

Primera edición, 10:30 pm (hora de Cuba)
Primera edición, 10:30 pm (hora de Cuba)

Dicho de otra manera: el órgano oficial del Partido Comunista de Cuba fue tubeado por el mismo portador de la noticia. La hora de cierre de la primera edición quedó marcada a las 10:30 pm, hora de Cuba, un minuto después de que el hermano del presidente Raúl Castro exhalara su último aliento. Una hora después, a las 11 de la noche, en el momento de la segunda edición, la necrológica de Fidel nuevamente se había quedado sin primera plana.

La tercera edición, sin su rojo característico, tiene hora de cierre las 5:30 de la mañana cubana. Allí sí aparece la foto de Fidel de cuerpo entero, con su antiguo morral de campaña ocupando media página del diario oficial.

Cuando feneció el líder Asia estaba almorzando, Europa encendía su maquinaria de obituarios y condolencias, América no terminaba de acostarse y, aún, el Granma no se decidía a imprimir el suceso. Todo el planeta lo sabía, menos los cubanos que durante casi sesenta años han sido informados sólo por ese diario.

Segunda edición, 11:00 pm
Segunda edición, 11:00 pm

¿Cómo pudo habérsele escurrido ese rolincito debajo de las piernas a ese equipo de profesionales, habituados a leer las señas más enigmáticas de las autoridades del Comité Central del Partido? ¿No hubo un confidente que, con una llamada anónima, le asegurara al editor nocturno que esta vez el hombre sí había partido para siempre? Son cosas que ocurren cuando el periodismo –como se percibe en la prensa oficial venezolana– ejerce alianza de forma desventajosa con quienes ostentan el poder, y la noticia se convierte en adjetivo de quien manda.

Con la algarabía de los cubanos exiliados en Miami y el recorrido que la noticia daba en el mundo, quienes se aventuraron a consultar el sitio http://www.granma.cubaweb.cu/, se encontraron con que la página web del Granma estaba congestionada; y fue, minutos más tarde, cuando desde el mismo Granma informaron que registraban fallos técnicos. Debieron pasar muchos minutos más para que ¡albricias! el diario informara con encabezado pequeño, demasiado injusto, abriendo la edición, de que Fidel Castro había fallecido. ¿Por qué el Granma no dio esa noticia antes de que lo divulgaran los demás medios de todo el planeta? ¿Hubo censura deliberada o miedo a contar la verdad? Alguna vez se sabrá todo acerca de ese “error” periodístico.

Tercera edición, 5:30 am, sábado 26-11-2016
Tercera edición, 5:30 am, sábado 26-11-2016

Toda una paradoja, porque hace 60 años, el 25 de noviembre de 1956, bajo una lluvia pertinaz, una pequeña embarcación, identificada con el nombre de Granma, zarpó del puerto de Veracruz en México para hacer historia. Entre los 82 jóvenes armados con un montón de ilusiones iba Fidel Castro. El viaje, ya lo cuenta la historia, fue un fracaso, porque no llegó a Cuba. Aún así la noticia se supo casi al instante por la difusión de las emisoras de radio mexicanas. Sesenta años después, el Granma se hunde en su propia tragedia: la de haber sido rehén de un periodismo ejercido desde el miedo que impone el poder.

La celebración de esa efeméride que quiso ser gesta sexagenaria, quedó pospuesta para el 2 de enero del año que viene.

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