Venezuela inaugura el festival de Biarritz – El país se retrata a través de su cine

Gustavo Rondón en Biarritz: Imposible hacer cine sin mostrar el estado del país

 

Texto y fotos / ANDREÍNA MUJICA –
“Por su aporte a la crítica de las diferencias sociales comunes a todos los países de América Latina, y en particular a la situación de los niños que residen en zonas violentas”, así dice el veredicto con el cual el cinesasta venezolano Gustavo Rondón ganó el premio a la mejor película de ficción del XXI Festival de Cine de Lima otorgado por la Asociación Peruana de Prensa Cinematográfica (Apreci).
«La Familia» también ganó en el Festival Internacional de Cine de Santiago (Chile), inauguró en Curitiba (Brasil), se presentó en el marco del Festival de Munchen (Alemania), ahora también inaugura en Biarritz y se presenta al mismo tiempo en el festival de San Sebastián.

P: ¿Qué se siente representar a Venezuela en los actuales momentos?

GR: Por la situación política internacional ha resonado más «La Familia». Es un honor inaugurar e igual es una enorme responsabilidad. La película habla de relaciones familiares y un tercer protagonista es la ciudad, Caracas, ciudad que ha mutado, es otro país, otra realidad con la que se vive. Esto se retrata en el film.

P: ¿Cómo ha sido el apoyo por parte de las instituciones en Venezuela?

Gustavo Rondón en Biarritz: Imposible hacer cine sin mostrar el estado del paísGR: Ninguno, ni siquiera un mail. Nos enteramos que una  película representada por el CNAC asistiría al Festival de San Sebastián leyendo el directorio del evento. Es muy complicado promocionar cine venezolano sin el apoyo institucional. Apenas si la mencionan en sus redes, ya sabes que la película ha sido invitada en tal lado, que se ha proyectado, si gana premios. Cuando recibí el premio de Lima no publicaron mis palabras, ahí el silencio fue total.

P: Tu cine es más sobre relaciones humanas, ¿no es político?

GR: Hoy día no hay manera de hacer cine y que no se muestre el estado del país, es un caos permanente, todo está impregnado de la mala administración, Caracas es una ciudad desmantelada, huecos por doquier, basura, todo está en penumbra, no hay un elemento en la vida diaria que no esté atravesado por la tragedia. Todas las últimas películas que se han hecho, 2010 «Hermano» de Rasquin, Miguel Ferrari con «Azul y no tan Rosa», que es otro cine, luego está Lorenzo Vigas con «Desde Allá»; fíjate que esa era una película que fue escrita para ser filmada en México, y finalmente se hizo en Caracas y el resultado fue estupendo; «Pelo Malo» de Mariana Rondón (Directora) y Marité Ugas (Productora), donde también la ciudad es protagonista; de hecho, cuando yo vi la película les comenté, mis protagonistas son los vecinos de «Pelo Malo». Todavía para el año que viene van a aparecer nuevos estrenos, pero en unos años habrá un bache. El mecanismo de financiamiento del CNAC está muy frenado, disminuyeron sus llamados y los tiempos de aprobación. La Villa del Cine si está produciendo varias películas, lo cual tendrá repersución en el cine que nos representa a nivel internacional.

P: ¿Se puede hacer cine de humor en Venezuela?

GR : Es cierto que los venezolanos tenemos un humor especial, pero hay mucho lugar común en eso; si se quiere, esto ayuda, pero también nos ha llevado a acostumbrarnos al horror cotidiano,  exageramos en el uso de ese recurso. El fotógrafo de la película se crió en Francia y para él no es comprensible todo lo que ha soportado el pueblo venezolano, mucho más en los últimos 4 años donde se ha acentúado la crisis.

P: ¿Cómo ha afectado la crisis al cine en Venezuela?

GR: El cine es un gran engranaje, los técnicos venezolanos están entre los mejores, tan es así que casi todos los que se han ido tienen trabajo en todas partes del mundo, es muy duro para la industria.

El futuro del cine el año que viene estará my complicado, sentiremos un gran bache (depresión–hoyo) porque ni siquiera la cuota del proyecto Ibermedia ha sido cancelado, su cuota desde el 2015; tienen que pagar (el estado venezolano) un millón y medio de dólares para que Ibermedia pueda cumplir con los últimos ganadores de ese financiamiento. Andreína Gómez con su proyecto «Teresita» y también Miguel Ferrari se han visto afectados; los cinco proyectos venezolanos que fueron aprobados: «Y Dios patentó el mundo» de Delfina Catalá; ‘Contactado’ de Marité Ugas; ‘Jazmines en Lídice’ del realizador Rubén Sierra y ‘El último año del Congo Mirador’ de Anabel Rodríguez.

P: ¿Estás pensando en irte de Venezuela? Qué paradoja que alguien que piensa en partir habla de otro que regresa, ¿no crees?

Gustavo Rondón en Biarritz: Imposible hacer cine sin mostrar el estado del país

GR: Nadie se quiere ir, pero lo estamos pensando; tengo una famila, dos hijos, una bebé de 3 meses, mi esposa es mi productora, para este viaje fue imposible que ella viniera.

Este es un tema que nos acompaña a todos, a los que estamos en el país y a los que se fueron. Es una gran tragedia, un gran tema también.

Se nos ha ido tanta gente. De hecho, ese es el tema de mi próximo proyecto, es de alguién que regresa a Caracas, es básicamente una historia de amor.

Fíjate yo soy parte de «La Pandilla», un grupo de productores,  yo fui el editor de «El Amparo», mientras su director (Rober Calzadilla) fue mi director de casting en «La Familia». A mi me gusta trabajar con actores reales, el casting fue enorme y el resultado ha sido excelente.

P: ¿Qué esperar de este Festival?

GR: Esperemos que a la gente le guste la película. El Festival de Biarritz es uno de los más fuertes en cuanto a cine latinomericano. A los franceses realmente les interesa nuestro cine, y es un gran honor inaugurar. Imagínate, con producciones tan importantes y sólidas como Colombia, Chile, Argentina, Uruguay, entre otras. El cine latinoamericano ha venido consiguiendo su espacio. Una amiga argentina me comentaba que ese era el verdadero cine latinoamericano en su esencia. Muchos identifican sus ciudades al ver Caracas y sus contrastes, eso también la hace universal a partir de lo íntimo, de la relación de un padre con su hijo, y esa presencia que es la «ausencia» de la madre, nace ese otro protagonista, la ciudad.

Andreína Mujica, periodista venezolana. Escribe desde Biarritz, Francia.

 

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