Carlos El Chacal hacia su tercera perpetuidad

VÍCTOR SUÁREZ –

Uno de los más evidentes indicios de que un pájaro cucarachero le estaba horadando la cabeza a Hugo Chávez desde temprano, se manifestó apenas un mes después de su toma de posesión como presidente de Venezuela el 2 de febrero de 1999. Envió una carta a Ilich Ramírez Sánchez el 3 de marzo que muy pronto se convirtió en una orden de campaña entre sus más cercanos funcionarios y también en una tarjeta de crédito para el venezolano condenado dos veces a perpetuidad en Francia por su participación en atentados terroristas durante las décadas 70 y 80 del siglo pasado.

Carlos El Chacal consideró que ese gesto epistolar sería su salvoconducto. El gobierno venezolano lo rescataría de prisión, sus derechos humanos estarían garantizados aún más bajo la supervisión de la embajada en Francia, su acción delictiva sería legitimada como una épica del siglo XXI, los gastos de su defensa serían costeados por el gobierno venezolano y su calificación como terrorista internacional, enemigo número uno de Occidente, sería trocada por la que más le gustaba: soy un revolucionario profesional. Y albergaba la esperanza de que Chávez negociara con Francia la opción de regresarlo a su país.

Carlos El Chacal hacia su tercera perpetuidadAlguien voló sobre el nido del cuco, diría Milos Forman, el director checo. En la cárcel parisina de La Santé, en la que estaba recluido, Carlos le dijo al entonces cónsul venezolano en París, Nelson Castellanos: “Ahora yo estoy en el gobierno”. Según el funcionario consular, “todo cambió cuando Chávez ganó las elecciones. Él pensaba que la embajada en París tenía que ponerse a su servicio”. Eso lo contó Castellanos al diario El País, de Madrid, en su edición del 2 de diciembre de 2001.

Un pájaro cucarachero como el de Chávez también se había posado en la craneoteca de Ilich Ramírez Sánchez. Juan Vicente Torrealba, que ha cumplido un siglo arrullando al potrero nacional, se inventó un diálogo musical que interpretaba con éxito Rafael Montaño: “Arrendajo de los llanos/ le dijo al cucarachero/ ¿por qué te gusta el palmar/ habiendo tantos esteros?…

Uno de los primeros en poner en práctica el mandamiento de Chávez (“…Tiempo de poder luchar por ideales y tiempo de no poder sino valorar la propia lucha… Tiempo de la oportunidad, del fino olfato y del instinto al acecho para alcanzar el momento psicológico propicio en el que Ariadna, investida de leyes, teja el hilo que permita salir del laberinto...”) fue el entonces canciller José Vicente Rangel. Pidió que la embajada en París presionara al gobierno francés para remediar la situación de aislamiento en que se encontraba el procesado. Y luego entabló una controversia con el canciller francés, Hubert Védrine, por cuanto que, al igual que la defensa de El Chacal, el gobierno venezolano sostenía que la detención en Sudán en 1994 había sido lograda mediante procedimientos ilegales. Rangel sostenía que Carlos no podía ser considerado terrorista por cuanto no había cometido ningún delito en su país.

Según el diario El País, dos semanas después de la carta de Chávez, Ilich recibió en La Santé la visita del diputado oficialista Pedro Mosquera, quien ‘manifestó su deseo de ponerse a la orden para prestarle su apoyo’ y ‘reiteró al ciudadano Ramírez Sánchez su intención de realizar acciones destinadas a obtener su liberación’, según consta en una nota de 9 de abril de 1999, enviada a su Gobierno por el entonces embajador de Venezuela en París, Francisco Kerdel Vegas.

Chávez había designado a Hiram Gaviria como embajador en Francia, en reciprocidad por el apoyo electoral que le había dado el político zuliano en la campaña electoral. Carlos se mostró muy molesto porque el nuevo diplomático no le había visitado aún en la cárcel, en atención a un protocolo inexistente. El Chacal exigía que, dada su dignidad refrendada en La Carta, visitarle era prioritario… y que después se presentara en audiencia oficial ante el presidente de Francia Jacques Chirac en el palacio de los Campos Elíseos.

También quiso que personal de la embajada acudiera a los tribunales de la causa y se armara un escándalo, a sabiendas de que se trataba de una audiencia reservada (“su abogada Isabelle Coutant-Peyre intentó que yo violentara las puertas, con las cámaras de televisión detrás, y entrara en la sala a la fuerza, gritando que se estaba atropellando el derecho del cónsul de Venezuela a estar presente en el juicio de un compatriota”, contó Castellanos).

A través de la embajada, el preso de La Santé exigió la suma de 500.000 dólares para pagar a sus abogados. Aunque el Gobierno venezolano ha negado siempre el empleo de fondos secretos en la defensa jurídica de El Chacal. Carlos reclamaba dinero, pero en algún momento dejó de hacerlo, seguramente al sentirse satisfecho por lo recibido hasta entonces. Pero, años más tarde, el flujo al parecer cesó al desaparecer Chávez del escenario.

Chávez defendió hasta la muerte a su héroe en desgracia. Pero, tan pronto llegó Nicolás Maduro a Miraflores el 19 de abril de 2013, hubo un cambio de la postura oficial. En mayo se abrió una audiencia en un tribunal de apelaciones de París por cuatro atentados mortales ocurridos 30 años atrás. El Chacal pidió a sus abogados que no se presentaran. Se defendería solo. En esta oportunidad no acusaba a los jueces por tal o cual cosa, sino que incriminaba al gobierno de Maduro de “sabotaje” por cuanto se había negado a asumir los gastos de su defensa. En ese momento estaba recluido en la cárcel central de Poissy, a 30 kms de París.

“Estamos frente a un problema grave como consecuencia de la muerte de Hugo Chávez, que fue un apoyo incondicional de Ilich Ramírez Sánchez”, dijo al diario Le Monde Francis Vuillemin, uno de sus abogados. “Algunos altos funcionarios venezolanos hicieron todo lo posible para sabotear su defensa”, acusó, haciendo ver que el fallecido presidente había sido “traicionado”. “No tenemos las condiciones materiales que estaban previstas para que su defensa pueda trabajar decentemente”, reclamó. Su otra abogada, que además es su pareja, Isabelle Coutant-Peyre, se encontraba en ese momento en Caracas negociando con las autoridades venezolanas “los compromisos que no han cumplido”.

Como último sostén de este icono caído de la extrema izquierda armada, Chávez siempre demandó que se respetaran los derechos de El Chacal. Y bastante pagó por ello.

“Los gastos de la defensa debieron ser asumidos por Venezuela”, aseguró el abogado Vuillemin. Pero después de la muerte de Chávez, “esta asunción por el Estado venezolano está bloqueada”, dijo el abogado. “No sabemos lo que ocurrirá el lunes (en la audiencia), las cartas están en manos de las autoridades de Venezuela. Llamamos a estas autoridades a permanecer fieles a lo que siempre fue el compromiso de Hugo Chávez con su compatriota venezolano Ilich Ramírez Sánchez”. Ese abogado, al no poder seguir cobrando, desapareció del plantel.

Nicolás Maduro poco antes había declarado al diario parisino Le Monde que: “Es la política responsable de todos los Estados: defender a sus compatriotas por todo el mundo. Carlos es un compatriota. Tiene todo el apoyo del Estado venezolano para garantizar su defensa”. Pero no apareció el dinero. Su canciller Elías Jaua se hizo el loco.

En el juicio que se inició el pasado lunes 13 de marzo en París, por el atentado en 1975 contra la drugstore Publicis, el que dos personas murieron y 40 resultaron heridas, solo acudió en su defensa madame Isabelle Coutant-Peyre.

“Venimos a hacer paleontología para el museo de la historia política de la justicia francesa. Todo ha prescrito, no hay pruebas materiales, todo ha terminado. Este proceso no tiene sentido”, aseguró a su llegada al tribunal penal.

Las audiencias se extenderán durante tres semanas. La parte civil acusatoria, compuesta por familiares y víctimas del atentado, espera una tercera condena a perpetuidad. “En primer lugar, sí contamos con pruebas gracias a nuevas investigaciones que se han realizado. En segundo lugar, un sobreseimiento nunca es definitivo”, dijo a Euronews el abogado Georges Holleaux.

Ilich Ramírez Sánchez lleva encarcelado en Francia más de dos décadas. Fue condenado por primera vez a cadena perpetua en 1997 por haber asesinado en París a dos agentes secretos y a un confidente en 1974. La segunda sentencia a perpetuidad se debe a cuatro atentados cometidos en Francia en los años 80 y en los que murieron once personas.

Esos no son todos. El historial de los crímenes está reseñado en el film Carlos (2010), interpretado por el carismático actor venezolano Edgar Ramírez, que tiene un tumbao híbrido entre Ilich y Robert de Niro.

Y tampoco son todos los registros de sicarios, testaferros, cuerdasflojas, agentes, fanáticos, funcionarios o aventureros que han sido dejados al garete por el gobierno bolivariano.

Agustín estuvo allí, en esa trágica fiesta de venezolanos…

Todavía se aferra a la tesis de que lo que sucedió se plasmó en tres instantes: cuando tocaron a la puerta, después cuando lo atronó el ruido de los disparos, con la imagen borrosa –que se obtenía desde el suelo a donde se echaron asustados–, y tras la huida de Carlos escaleras abajo, acentuando con su peso el crujir de la madera de los viejos escalones, distribuidos en caracol. A ello se añade el olor de pólvora esparcido en el edificio, la orden de los policías que nadie se moviera y el desespero del joven oficial repitiendo por radio “sí, se nos escapó”, en medio de los cadáveres de los dos agentes secretos y el confidente palestino ese 27 de junio de 1975.

Muchas versiones ha habido sobre ese caso, pero para Agustín, que estuvo en esa trágica fiesta de venezolanos, en el apartamento parisino que alquilaba la profesora de periodismo de la UCV María Teresa Lara, los hechos ocurrieron en desorden como en una pesadilla, y que ahora vuelve a revivir, a propósito de que Ilich Ramírez tendrá que sentarse de nuevo en el banquillo de los acusados para recibir seguramente una nueva condena que se agregará a las dos perpetuas que lleva encima.

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