La eliminación del voto directo

La eliminación del voto directo

 

JOSÉ ALBERTO OLIVAR –

Uno de los logros más importantes alcanzados por venezolanos en el siglo XX fue la consagración del derecho al sufragio universal, directo y secreto. Por esta noble causa, muchos hombres y mujeres sufrieron persecución, torturas y hasta el sacrificio de sus propias vidas, combatiendo a los regímenes de turno que se negaban de forma rotunda a reconocer la dimensión real de la soberanía popular.

El alborozo que concitó en el pueblo venezolano el ejercicio pleno del sufragio para la escogencia de los constituyentistas de 1946, quienes a su vez ratificaron en la letra de la Constitución de 1947 este irrenunciable derecho humano, alcanzó su máxima expresión cuando el 14 de diciembre de ese mismo año, acudieron a las urnas para escoger libremente y por vez primera en el siglo XX, a quien desempeñaría las funciones de Presidente Constitucional de la República, resultando electo el maestro Rómulo Gallegos.

Aquello representó un hito que echó por tierra más de ciento treinta años, desde el inicio de la Independencia de Venezuela, en los que el pueblo fue vedado de ejercer a plenitud la ciudadanía. Los escribientes e ideólogos al servicio de sucesivos regímenes tiránicos, se encargaron de difundir la tesis de pueblo inapto, incapaz de elegir a sus gobernantes.

Pese a que la sombra dictatorial volvió a arrebatarle violenta y descaradamente el derecho al voto de los venezolanos, la corta experiencia democrática fue suficiente para sembrar en la conciencia nacional el significado del poder del voto directo, universal y secreto. De manera que consumada la caída de la dictadura militar el 23 de enero de 1958, los venezolanos recuperaron su expedito derecho y así lo harían prevalecer comicios tras comicios por más de cincuenta años.

1998 no fue la excepción, en medio de la crisis de la época, hombres y mujeres de esta tierra eligieron a un nuevo presidente, el favorecido fue Hugo Chávez, quien de manera falaz se aprovechó de la convicción democrática de los venezolanos para imponer un proyecto hegemónico que hoy amenaza con cercenar para siempre este amago de libertad que ahora luce incómodo a sus conmilitones.

El sufragio universal, directo y secreto, les resultaba conveniente mientras pudieron usufructuar las expectativas de un importante segmento de la población obnubilada por el aparato clientelar y de propaganda del régimen. Cuántas veces no se ufanaron de haber triunfado en nueve comicios seguidos. Pero ahora ante el riesgo de perder sus privilegios, se han dedicado a desnaturalizar y desmontar este derecho inalienable.

En la actual coyuntura que nos agobia, en medio de la frustración, el desasosiego y la desmotivación generalizada, el Estado Cuartel que nos tiraniza, avanza en sus planes maléficos, ya sea de forma abierta o subrepticia.

Un ejemplo de lo último, es el nuevo plan de estudios que se viene aplicando en liceos públicos y privados para este año escolar 2017-2018, por disposición del inefable ministro de Educación, Elías Jaua Milano. El nuevo pensum establece para el área de Geografía, Historia y Ciudadanía, concretamente el Segundo Año de Educación Media General, un tema de estudio denominado Participación y Protagonismo Ciudadano que tiene como propósito desarraigar la importancia del sufragio universal, directo y secreto.

De acuerdo a los redactores serviles de plan de marras, entre las formas directas e indirectas de participación, está el sufragio, pero estipulado de manera tácita “como forma indirecta de participación”. Se indica además que los estudiantes deben ser aleccionados en torno al significado de “las elecciones de segundo grado en Venezuela y en otros países del continente americano”. Por otro lado, se enfatiza que la participación directa del pueblo en la gestión pública, se ofrece por medio de “la asamblea de ciudadanos y ciudadanas, la contraloría social. La organización comunitaria. La participación ciudadana en Consejos Estudiantiles, Consejos de Trabajadores, Consejos de Campesinos y Pescadores, entre otros.

¿Qué significa este ataque abominable a la memoria histórica de los venezolanos? ¿Acaso se trata de condicionar a las nuevas generaciones para que acepten el inminente cambio que está por introducir la espuria Asamblea Constituyente psuvista, en cuanto al ejercicio de los derechos políticos, copiando el modelo cubano de elección de segundo grado para la selección de sus gobernantes?

No hay duda que la maniobra ha sido perfectamente concebida y en esta tiene una traza cardinal, el escepticismo inducido sobre la población particularmente harta de casi veinte años de corrupción, mentiras y discursos infamantes.

Mientras el país se cae a pedazos, el Estado Cuartel no pierde tiempo y marcha a paso redoblado en su propósito totalitario.

José Alberto Olivar es doctor en Historia. Escribe desde Caracas.

 

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