La energía vital de María Guinand, directora de coros

La energía vital de María Guinand, directora de coros

 

ELSSEN LOMBÓ –
La venezolana María Guinand, una mujer incansable con una sonrisa espléndida, ha dedicado su vida a la formación académica y la dirección coral. Arriba a sus 65 años muy bien vividos que le han permitido realizarse como mujer y como profesional para disfrutar hoy de una gran cosecha de logros en su exitosa carrera.

-Defínase Usted, señora María Guinand… De punta a punta, por favor.

-En este momento me defino como una mujer muy realizada en mi actividad profesional y en mi vida personal. Voy a cumplir 65 años, tengo una familia muy linda: mi marido, dos hijos, tres nietos de uno de mis hijos y dos nietos más de una de las hijas de mi esposo. Una familia de cinco nietos y cuatro hijos todos sanos, buenas personas e inteligentes. Entonces, por ese lado no puedo sino sentirme muy feliz.

La energía vital de María Guinand, directora de coros
Con Alberto Grau y tres de sus nietos.

Desde el punto de vista profesional me siento también muy realizada porque he podido hacer en mi vida cosas que me gustan mucho y sigo haciéndolas. O sea, he dedicado mi vida en primer lugar a la música como un todo, pero específicamente a la docencia, a la formación, la educación a través de mi actividad como directora de coros y a través de mi actividad como docente en escuelas de música y en universidades.

Ahora estoy cerrando mi capítulo como docente académico formal. Estoy terminando este año con mi última cohorte en la Maestría en Dirección Coral de la Universidad Simón Bolívar, en Caracas. He estado en la docencia durante más de 42 años ininterrumpidos, lo cual me hace muy feliz porque han sido muchos los que han pasado por mis aulas o de Estudios Generales en la universidad o clases específicas en materias musicales en escuelas de música o formado directores corales o magísteres en dirección coral.

Estoy al frente de la Fundación Schola Cantorum de Venezuela, quizá el proyecto de vida más importante que junto con Alberto Grau hemos podido hacer. Hemos llevado a la Schola a sus 50 años el año pasado con un proyecto con muchos logros y también con muchas ideas para seguir trabajando en este momento de dificultades en Venezuela, pero con fe en que cuando venga la reconstrucción la Schola podrá estar allí para sumarse al nuevo país y a una nueva visión de país.

En eso sí me mantengo activa como directora artística de la Fundación y como directora de la Schola Cantorum. Como agrupación principal dentro de la Fundación fui durante 32 años directora de la Cantoría Alberto Grau, el coro femenino de la Fundación y también durante 30 años directora del Orfeón de la Universidad Simón Bolívar. Son cosas que he hecho.

La energía vital de María Guinand, directora de coros

En mi ámbito internacional, he formado parte de la Federación Internacional de la Música Coral. He sido miembro de esta institución desde su fundación en el año 1982; ya son más de 36 años en esta organización, de la que fui presidenta para América Latina, primera vicepresidenta y hasta presidenta encargada. Fui parte también del Consejo Interamericano de la Música de la Unesco. He trabajado ahora como asesora de la Federación Internacional. Ya completé también, vamos a decir, mis años de actividad administrativa o de trabajo internacional duro. He trabajado durante más de 15 años en el proyecto Música para Crecer de la CAF (Corporación Andina de Fomento y Banco de Desarrollo Latinoamericano) y hemos hecho con ellos todo un programa de formación de directores y de maestros para crear grupos corales en entornos vulnerables en nueve países de América Latina y yo he estado al frente  como coordinadora artística de ese proyecto que en este momento estamos transformando.

-¿Qué tiene en mente este año?

-Siento que en este momento estoy recogiendo, ya que estoy permanentemente ocupada. En este año 2018 he tenido invitaciones como directora invitada en organizaciones corales, invitaciones en lo que yo llamo una residencia en universidades en las cuales doy clases y además hago todo el trabajo de dirección coral de los grupos, y he estado también como miembro de jurados como directora invitada de festivales. Entonces, este año casi que recorro el mundo. He estado en Estados Unidos, en la ACDA, que es la American Choral Director Asociation, dirigiendo el coro más importante de estudiantes universitarios seleccionados de toda esa zona de Estados Unidos, con 300 muchachos, todos excelentes.

Estuve en la Emporia State University en Kansas, después en Michigan, en el Calvin College. Luego en la Universidad de Florida haciendo una residencia y trabajando con los coros de la universidad. Fui miembro del jurado de la competencia de coros alemanes, también en la competencia internacional de Holanda, he estado haciendo talleres en el Festival Corearte de Barcelona, España, y ahora voy a ser parte del Festival de coros de verano en Lisboa. En julio voy a hacer parte del jurado y a dirigir y dar clases en el Festival Golden Gate de San Francisco (EEUU), también en Singapur en el Festival de Coros, en Bali, Taipéi (Taiwán) en el Festival de Coros y después iré a China, en octubre-noviembre a shentsein, también un gran curso de dirección coral que van de trescientos a cuatrocientos directores corales chinos y en diciembre dirigiré el coro de la Orquesta Sinfónica de Sao Paulo (Brasil). El año pasado estuve dirigiendo la Masa Coral, que es el coro profesional de la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles, en el Disney Hall.

Tengo cosas muy grandes y cosas muy pequeñas, pero yo digo que esto para mí es la cosecha de los frutos de todo el trabajo que he hecho.

-En esta etapa se trata entonces de internacionalizar el trabajo que inició en Venezuela como embajadora de toda esa actividad, dejando huella en todas partes del mundo. ¿No?

La energía vital de María Guinand, directora de coros

-Así es. Porque, claro, me ven siempre como la persona que puede ser una puerta de entrada especializada en música coral de América Latina de los siglos XX y XXI, y yo me he dedicado a la investigación y a la difusión de ese repertorio a lo largo de mi carrera. Tanto con la Cantoría Alberto Grau como con la Schola Cantorum hemos hecho muchísimos estrenos; hemos interpretado música de muchísimos autores; me he interesado en crear conferencias temáticas que he presentado en el ámbito internacional dentro de universidades alrededor del tema de la música coral latinoamericana de los siglos XX y XXI. De la música coral original y también de los arreglos corales. Me piden mucho para conocer cuáles son las especificaciones estilísticas y cuáles son las dificultades para los directores que no son latinoamericanos y que no entienden esta música, para saber cuáles son las maneras para aproximarse a ella. Y eso ha sido también muy importante porque he podido desde mi formación académica darles todo ese entrenamiento.

-¿Dónde cree Usted que están las claves para interpretar de un modo genérico la música latinoamericana dentro de su diversidad?

-La música latinoamericana es muy diversa porque Latinoamérica es muy diversa. Entonces, evidentemente tenemos estilos que se pueden agrupar. Por ejemplo, estilos de compositores que escribieron sobre poesía hispanoamericana desde los años 1930 hasta el día de hoy, y hay distintos lenguajes musicales. Allí, evidentemente, lo fundamental es el manejo de la lengua; o sea, cómo entender la lengua, cómo comprender la prosodia, no solo la pronunciación sino el ritmo de la lengua, cómo comprender lo que estaba en la mente de los compositores cuando escribieron ese tipo de obras. Eso es lo que le da sentido a la obra.

Por otro lado, tenemos el punto de vista de la música más contemporánea, que es comprender también el lenguaje en cuanto a la creación de lenguajes propios del compositor o cuando echan mano de elementos que se corresponden a ritmos específicos latinoamericanos o herramientas sonoras provenientes de cantos indígenas o melodías originales o autóctonas.

María Guinand, directora

Después, también a la gente le interesa mucho conocer todo el tratamiento rítmico, cómo se estudia, cómo se suelta, digamos cómo le das el swing al ritmo. O sea, de cómo haces que los patrones rítmicos se entiendan. Yo trabajo mucho la expresión corporal en mis clases y trabajo mucho el  ritmo en el cuerpo. Eso es muy apreciado. Eso es lo que yo he hecho toda la vida y que lo hago como algo muy natural. Con ello voy creando distintos caminos, pero lo más importante es que estar dentro del mundo académico me ha permitido conocer dónde están las dificultades y qué es lo que la gente necesita para poderlo hacer. Yo doy muchas clases de dirección coral y creo que ahora es cuando he aprendido a dar clases de dirección coral. Ahora que me estoy retirando de mi trabajo académico de formación de directores, es cuando realmente entiendo con claridad y rápidamente dónde están los puntos que en un momento dado puedo yo señalar a los directores cuando estoy dando clases, cuando les estoy haciendo un coaching rápido. Eso es algo que a mí me llena mucho de energía y me encanta hacer.

-¿Cuál es su proyecto próximo?

-Sigo teniendo proyectos musicales con la Schola Cantorum. Sigo teniendo deseos de que esta nueva generación de jóvenes pueda explorar obras del repertorio que ya hicimos en un momento dado y que a mí me gustaría seguir haciendo, pero ahora tenemos que ver qué posibilidades tenemos en Venezuela para seguir manteniendo la luz encendida, la lumbre ardiendo de los coros con cierto nivel.

-¿Cómo observa Usted en este momento la situación en Venezuela?

-El problema es que en Venezuela tenemos una circunstancia de vida cotidiana tan compleja que sobre una cotidianidad tan vulnerable y tan incierta montar una estructura con fechas, compromisos y deadlines, es muy difícil. Cuando la gente no puede llegar porque no hay transporte o cuando empieza a ensayar se va la luz o tienes que salir corriendo porque hay una manifestación y todo lo que ha sido planificado desaparece porque la cotidianidad no funciona, se hace muy difícil montar una estructura. Es muy complicado, pero nosotros dentro de esas circunstancias tan difíciles nos hemos mantenido de alguna manera con las puertas abiertas y hemos sido creativos para buscar abrir espacios.

Me gustaría tener en los próximos 2 o 3 años espacios para pensar un proyecto de escritura porque quiero hacer un libro. Pero debo decidir exactamente sobre qué, porque tengo muchos temas y no quiero repetir aquellos que ya han sido tratados, ni temas técnicos, sino que quiero hablar más sobre aspectos de mi experiencia en lo que ha sido mi carrera profesional. Claro, quizá todavía siento que estoy en un periodo de acumular experiencias y no quiero escribir una autobiografía.

-Usted se ha distinguido como una gran comunicadora. ¿Cómo considera esa faceta de su vida?

-Yo sé que ese es un don que fui desarrollando a lo largo de mis años de docencia porque cuando tienes que darles clase a cuarenta muchachos no músicos durante tres horas para que entiendan lo que le quieres decir y les interese y quieran volver a la clase siguiente, tienes que motivarles.  Sé que tengo esa facilidad, pero evidentemente también tener como herramienta el manejo de las lenguas sin las cuales no podría contar ni la tercera parte del trabajo que yo hoy en día hago. Y eso fue en mi vida un gran regalo pero también que me interesé desde muy joven. Me pareció que las lenguas iban a ser pilares fundamentales en mi desarrollo profesional. Poder aprender francés e inglés muy bien y poder entender alemán y otras lenguas ha sido para mí fundamental. Yo me paso seis meses del año hablando una lengua que no es el castellano.

Ahora quiero escribir no solo para gente que hace lo mismo que yo, sino revertir mis experiencias, de modo que puedan ser útiles para gente que está en la actividad coral. Esta es una de las mejores carreras del mundo porque yo me levanto cada día y veo los debates de los políticos, los problemas de los derechos humanos, de la ecología, es verdad, porque yo soy parte de este mundo, pero asimismo me digo que hoy voy a trabajar en esta otra cosa, mi área es hacer música; a través de la música enseño valores, creando formas de pensar, calidad de vida y producir en mi entorno unas ganas de vivir con armonía porque además la vida pasa rapidísimo y tú no puedes esperar que las cosas se compongan para que empieces a vivir. Las cosas se compondrán o tratarás de componerlas desde donde estás. En todo caso, sabes que estás aportando por lo menos en la solución. Y si te vas relacionando en red con otros, esas redes también aportan a la solución. Soy una persona a la que le gusta buscar soluciones, me encanta la idea de conocer cuáles son los problemas, precisamente para crear las soluciones. Eso es lo que he aprendido precisamente con las experiencias que nos han tocado vivir. ¿Qué hacemos si no podemos salir a la calle, cómo hacemos para ensayar…? He entendido que lo más importante es tener deseos de seguir adelante.

María Guinand, directora

Y eso también tiene que ver con una parte de mí que es muy importante, que es mi parte más profunda, que es mi parte espiritual. Me considero una persona muy espiritual, una persona que ha hecho y sigue haciendo constantemente un trabajo introspectivo que también me lo ha dado mi enfermedad. Es el producto del manejo de mi proceso de cáncer a lo largo de la vida, y eso me ha creado una visión distinta. Entonces, claro, ese proceso de introspección espiritual también me hace entender mucho. Esa luz no solamente viene de ti sino de un Ser Supremo, que, cuando estás abierto y estás dispuesto, la recibes y te transforma. Entonces puedes agradecer y puedes pedir un poco más.

En el Evangelio se dice que si tienes abundancia se te dará más y que hay que vivir en abundancia. No hay que vivir en escasez, no de recursos, sino de posibilidades, de ideas de energía, de amor. Y eso es lo que motiva, lo que mueve.

Entonces si me preguntas cuál es mi hoja de ruta para mis próximos 15 años, yo te diría que tengo la esperanza de que Venezuela saldrá de este mal sueño, y yo quiero estar allí. Tener la posibilidad de lo que en ese momento pueda hacer mejor para contribuir a un nuevo espacio en ese país maravilloso y eso es lo que me motiva, lo que me mueve. Por eso sigo, con un pie aquí y otro allá.

-¿Que mensaje quisiera dejar?

-Creo que en nuestra vida de trabajo ha sido muy importante no solamente haber alcanzado altas metas artísticas que han sido muy importantes. Realmente adoro un concierto excelente, trabajar con un coro donde técnicamente se puedan hacer cosas maravillosas, pero también me da una alegría inmensa ver la fuerza del canto en el trabajo social, sobre todo de inserción social de los niños y jóvenes en su familia y el progreso de avance hacia la cultura. Para mí es una gran satisfacción cuando veo en Facebook a jóvenes que empezaron con nosotros con ocho añitos, que venían de barrios muy pobres, y que hoy son profesionales que han podido enrumbar sus vidas. Es lo que nos da cuenta de que nuestra labor no es prescindible sino que es imprescindible, y eso le da todavía más sentido cada día a lo que estoy haciendo.

Elssen Lombó, venezolana, socióloga y especialista en Tecnologías de Información. Escribe desde Madrid.

 

1 Comentario

  1. La energía y fuerza de la Mta. Guinand es IMPRESIONANTE! Ella nunca se nota cansada, así trabaje 10 horas con mucha gente. Siempre sonriente, siempre enérgica, siempre proyectando un futuro posible!. Felicidad y larga vida a la Dinamo María Guinand!

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