La política y sus cosas

La política y sus cosas

 

JOSÉ PULIDO – 

¿Por qué los ciudadanos tienen que soportar un gobierno totalitario que encarcela, asesina, humilla y extermina a una sociedad? Porque la fuerza de un gobierno totalitario está representada por militares y civiles armados que pueden encerrar, torturar y matar a las personas cuando tengan la orden de hacerlo o sientan las naturales e inmensas ganas de avasallar la debilidad.

Los armados son minoría y asustan con su armamento y la impunidad que gozan para usarlo. La mayoría solo pierde el temor cuando se une física y mentalmente de verdad y visualiza el invencible armamento que posee: ser mayoría.

Es perentorio ser mayoría y usar ese poder en la búsqueda de un resultado justo y concreto. En Venezuela ¿se debe buscar la mayoría para triunfar contra un gobierno totalitario en un sistema de elecciones, tal como lo recomienda el espíritu democrático?

En condiciones de respeto a la legalidad del proceso sería lo ideal y ni siquiera habría que preguntar nada. Pero los gobiernos totalitarios manejan los procesos de elecciones para ganar siempre y solo les interesa cumplir con el requisito de parecer demócratas. Hasta el presente les basta con parecerlo. Una mayoría emboscada por un proceso amañado queda desarmada y se ve obligada a retornar al caos, a la dispersión.

El ejercicio de las libertades es una necesidad vital para los ciudadanos y ese ejercicio es algo que los totalitarismos tratan de impedir a ultranza. El uso de la violencia por parte del Estado y sus grupos de choque, es una característica inocultable.

MILITARES

Los militares venezolanos, a quienes la nación confió sus armas, no se han paseado por el hecho de que serán considerados una vergüenza histórica por haber entregado el país a otro país; y esa vergüenza histórica quedará registrada como una memoria contundente en libros, videos, películas, periódicos, y en el desprecio que sentirán las generaciones venideras por un comportamiento tan denigrante que apenas está sustentado en una breve y desgraciada frase: “se vendieron”.

Sí: un día serán juzgados por haber entregado el país a intereses foráneos que decidieron matar, encarcelar y desterrar a millones de ciudadanos venezolanos. Alguien va a tener que pensar en la necesidad de reparar profundamente el descrédito en el que han caído a nivel mundial los uniformes militares.

Gracias a los militares que venden su papel, su rol, su actuación, es que se mantienen los viejos totalitarismos disfrazados de sistemas nuevos, donde en definitiva lo que prevalece es, precisamente, el valor palpable, intrínseco, del dinero.

TOTALITARIOS

Los nuevos totalitarismos que se registran en el mundo solo son el respiradero de los grandes y viejos totalitarismos: el fascismo de Mussolini,  el comunismo de la Unión Soviética, el nazismo de Hitler y el maoísmo de China.

La esencia de todo gobierno totalitario es mantenerse en el poder día y noche, año tras año, a como dé lugar. Imagine usted el hecho más ilegal, terrible y cruel que se pueda realizar para mantenerse en el poder y se quedará corto.

Si para seguir en el poder el totalitarismo tiene que matar niños, madres embarazadas, gente de cualquier edad, opositores de cualquier índole, lo hará: matará sin ningún titubeo. No hay escrúpulos de ninguna especie. No habrá una sola ley que los gobiernos totalitarios no violen, un solo artículo de los Derechos Humanos que no desconozcan y pisoteen.

Los gobiernos totalitarios no solo se mantienen en el poder por la fuerza: también se arraigan entregando parte de la riqueza mineral o de otro tipo que haya en el país. Hacen canjes para que los apoyen poderes externos. No es un secreto que las fuerzas armadas al servicio de ese tipo de gobiernos totalitarios, y los grupos civiles armados paramilitares que surgen como fuerza de choque, se mantienen rozagantes de  impunidad porque hay grandes potencias detrás. Potencias capitalistas (EEUU, Alemania, Francia), potencias socialistas (o por ahí va la cosa) como Rusia y China. Además de las todopoderosas corporaciones.

¿Y por qué las grandes potencias apoyan a este tipo de gobiernos? Porque les sirven como retaguardia; porque obtienen de ellos sin ninguna traba legal materias primas que a veces son tan valiosas como el petróleo. Pero hay un detalle no menos importante: las grandes potencias necesitan con qué negociar entre ellas, requieren de piezas para su ajedrez.

Se trata de una cuestión de orden internacional, de correlación de fuerzas, de que las grandes potencias miden sus poderíos, muestran sus colmillos. Los  imperios económico-militares necesitan con qué negociar sus avances o sus treguas. Si tú te apoderas de tal país, yo lo hago con este otro. Si no me sueltas tal negocio, yo no te facilito tal cosa

Y en eso radica el drama de un país como Venezuela, que está siendo vaciado de riquezas y quienes lo permiten no pueden vacilar, no pueden ceder ni un ápice. Si hay que sacrificar a un millón, a dos millones, a treinta millones de personas, lo harán. Y dirán que lo hacen en nombre de la patria. El poder es la patria. El dinero es la patria. La patria son ellos y sus consignas, que aun siendo trampas notorias siempre encuentran público porque la gente nace todos los días. Y si a las personas nuevas nadie les cuenta lo que ha pasado en el mundo,  creerán en todos los engaños y la historia se repetirá.

José Pulido, poeta y periodista venezolano. Escribe desde Génova, ciudad de Italia.

 

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