«A Ourense llegan familias enteras en busca de una oportunidad»

Grupo de danzas de la asociación Alma Llanera.

Los vínculos familiares son en muchos casos el motivo que provoca que ciudadanos con residencia en otros países lleguen a Ourense (el tercer municipio con mayor población en Galicia) en busca de una nueva vida.

Esto está ocurriendo de un tiempo a esta parte con muchos venezolanos, que ante la situación política y social que vive el país están optando por regresar a la tierra de sus padres o antepasados. Lo sabe bien Lorenzo González Rodríguez, presidente de la asociación Alma Llanera, que integra a la comunidad venezolana en la provincia. «Ahora mismo estamos recibiendo entre 100 y 150 consultas diarias en nuestra página web sobre temas relacionados con el ámbito laboral. Están llegando familias enteras y quieren conocer las oportunidades laborales que pueden encontrar en Ourense», explica Lorenzo, que asegura que en la mayor parte de los casos quienes llegan tienen cierto conocimiento del territorio y, además, «tienen dinero para invertir». Ambos factores, sumados a las dificultades que encuentran para convalidar sus títulos o sus experiencias laborales, hacen que en un porcentaje alto de casos se decidan por el autoempleo. «La verdad es que una gran mayoría del que viene instala su propio negocio. Estamos viendo como en los últimos meses compatriotas han puesto en marcha empresas del sector de la hostelería, de las telecomunicaciones, electrodomésticos, creo que el venezolano es emprendedor».

Él mismo, que dejó su país natal en el año 2001 para estudiar una carrera universitaria en Santiago de Compostela, ha terminado montando su propio negocio, una cafetería que regenta desde hace dos años en la capital.

 LO MÁS RÁPIDO

«Al que llega le urge asegurar su manutención y por eso lo más rápido siempre es montar algo, porque si tienen que solicitar un trámite a su país, siempre se retrasa o no siquiera llega, ya que allí está todo bastante paralizado», asegura. Esa rapidez puede provocar, reconoce, un error de cálculo en relación al éxito que pueda tener la empresa, pero advierte Lorenzo que «el índice de fracaso es bastante bajo porque el venezolano es muy emprendedor y además pone en práctica en Ourense la experiencia que ha acumulado en su negocio anterior». Eso sí, los jóvenes optan casi siempre por seguir sus estudios.

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Originalmente publicado en La Voz de Galicia

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