PAOLA TAGLIAFERRO – Me gusta cantar lo que quiero comunicar

PAOLA TAGLIAFERRO - Me gusta cantar lo que quiero comunicar

 

JOSÉ PULIDO –

La cítara, el cajón, la caracola. Ella levanta de pronto la cabeza y su cabellera cae como sombras de luna sobre la iluminación de su cara. Hay algo de neblina en su vestimenta, aparición de sirena entre la espuma. El público permanece en silencio. Es probable que sus ojos sean un adelanto de las olas. Allá detrás está el mar. Cuando Pola Tagliaferro comienza a cantar, se revuelve y se posa en el Mediterráneo una emoción muy antigua.

Con su voz de hoy ella busca los sonidos del ayer, del más lejano de los ayeres. De los tiempos en que se podían escuchar las brisas provocadas por la Vía Láctea en los primeros árboles.

Las canciones hurritas de la mitológica Mesopotamia se tocaban con sammûm, un instrumento de nueve cuerdas semejante a una lira, aunque también pudo ser el embrión del arpa. Esa música se escuchaba hace más de tres mil años, pero antes de que existiera el himno de Ugarit ya la música formaba parte de los lenguajes que comunicaban a la humanidad con la dimensión de lo sagrado.

Cuando el ser humano ni siquiera imaginaba que inventaría instrumentos musicales, la naturaleza llenaba todo de sonidos agradables o de sonidos que generaban temor.

En un mundo sin máquinas hubo buena oportunidad de conocer el silencio, que es uno de los componentes de la música primordial. El silencio que ya casi no existe de manera total.

Pero sin ninguna duda, la primera música que el hombre creó, tuvo su orquesta originaria en los sentidos. Todos los sonidos alojándose en el cuerpo y la mente; ojos y oidos percibiendo el caos perfecto del universo y descubriendo que el corazón es percusión y canto al mismo tiempo.

El corazón: ese es el intrumento que Paola Tagliaferro hace reaccionar con su voz. Cuando ella canta busca con toda su intensidad y sensibilidad los sonidos que hacen erizar el espíritu. Convertido en orquesta sentimental, con todos sus corazones afinados o desafinados, el público la acompaña.

PAOLA TAGLIAFERRO - Me gusta cantar lo que quiero comunicar-¿En qué momento sintió que el canto y la música eran su objetivo de vida?

-A los nueve años, porque canté en un concurso para niños, una canción de adultos. La composición de un autor importante italiano: Lucio Battisti. Fuí casi en trance hacía la segunda voz. Para mí, cantar era estar en otra dimensión.

-¿Cuál era el título de esa canción?

Pensiere e parole… Pensamientos y palabras.

-Cuando comienza su carrera en la música ¿Profundiza en la música italiana o en la música de otros países?

-Me iniciaba en la música italiana porque mi familia amaba la música, en mi familia amaban el canto, pero no tenían una cultura musical profunda, por eso me dediqué a escuchar música pop, música ligera. Mi cultura musical también era escasa pero tenía ese don, esa trascendencia cuando cantaba. Aún no había cumplido dieciocho años cuando Julio Iglesias me oyó cantar y me dijo “me has hecho poner la piel de gallina, te voy a producir tu primer disco”, y me produjo mi primer disco.

-Nada más y nada menos… es una buena manera de comenzar la carrera…

-El ambiente musical italiano estaba corrompido, como en muchas partes del mundo y los organizadores querían llevarme a la cama y yo no aceptaba eso, me enojaba muchísimo, me enojaba aunque solo me lo insinuaran, porque de joven me enojaba de verdad, peleaba por eso.

Dejé la música durante veinte años y me dediqué a la danza, hice mis coreografías, enseñaba, bailaba, precisamente para estar a la altura de aquel disco hecho con Julio Iglesias.

(Paola aclara que Julio Iglesias no formaba parte de aquellos personajes que la acosaban: “era el ambiente que predominaba en la música italiana”)

-¿Cómo regresó al canto, a la música?

-Despues me casé muy joven y en cierto momento de mi vida sentí la necesidad de reencontrarme de nuevo conmigo misma. Conocí a un músico, crítico musical, que empezó a nutrirme con música: escuché rios de música y me acerqué de una manera natural porque desde hace treinta años estoy transitando un camino espiritual, no como religión sino como una búsqueda de la espiritualidad, de la conciencia. Así llegué finalmente a estudiar la música de la India. En el Conservatorio “Arrigo Pedrollo” di Vicenza, estudié el canto dhrupad, buscando el sonido primordial y experimenté contemporáneamente con los más grandes músicos de la vanguardia italiana, abordé experimentaciones espontáneas, escuché rock progresivo… la búsqueda de la música y de los sonidos del universo, pero siempre acompañada de estudios y lectura.

-¿Qué hace desde el amanecer?

-Estudiar. Leo mucho: libros espirituales, de investigación sicológica; he estudiado varios libros de Alexander Lowen; he estudiado Las mujeres que corren con los lobos (el libro de Clarissa Pinkola Estés); he hecho mucha investigacion, muchos años de budismo, de hinduismo, porque para mí lo más importante para estar bien y para evolucionar es entender que no somos solo carne, no somos solo materia: somos espíritu y materia y jamás debemos dejar de estudiar en el tema fundamental de abrir nuestra mente.

Creo lo que dicen los budistas; se necesita evolucionar y estudiar hasta el último día de nuestra vida. En la próxima vida comenzaremos donde la hemos dejado.

-¿Qué temas prefiere leer?

-Los libros que han marcado mi camino y que seguramente volveré a leer: Mujeres corriendo con los lobos de Clarissa Pinkola Estés; Autobiografía de un yogui de Yogananda, La profecía de Celestino de James Redfield, los libros de Rudolf Steiner (Iluminación, Teosofía, etc.). .. Siddartha Gautama (Vida y las 4 verdades), Comentario zen de Shunruu Suzuki-Roshi, y parte de los antiguos Vedas. Música que ha nutrido mi camino de estudio; mucha música de los grandes clásicos, rock progresivo (King Crimson, ELP, Genesis, Pink Floyd, PFM, Area …), compositores contemporáneos Debussy, Stockhausen, Berio, Ligeti, La Monte Toung, Terry Riley, John Cage. Música dhrupad…, y en este período escucho mucha música experimental. La que más amo siempre tiene un halo esotérico. Luego, como instrumento, amo la guitarra en todas sus expresiones experimentales, acústicas, eléctricas… Amo a los gitanos tocando flamenco.

SU OBRA “FABULAE”

Su más reciente álbum, titulado “Fabulae” es una obra preparada con tanta devoción y sensibilidad que termina convirtiéndose en algo muy anímico. Contiene, entre otras piezas, El despertar del lobo, La diosa blanca, La habitación de Barba Azul, La doncella alada, El día de la luna.

(El crítico y escritor Marco Valerio Sciarra ha señalado lo siguiente:

En «Fabulae» se combinan alegorías esotéricas, símbolos y sonidos. Caminos guiados por importantes textos de filosofía zen, budismo, hinduismo, psicología y por los estudios y escuchas musicales de la antigua canción de Dhrupad, de los clásicos europeos, de los experimentos de los compositores de principios del siglo XX, del rock progresivo de los años 70, de la vanguardia, hasta las improvisaciones espontáneas contemporáneas. Un trabajo realizado en total autarquía creativa, con Paola en el rol de multi-instrumentista y coordinadora principal y varias contribuciones externas, tanto materiales como espirituales.

Los arreglos estuvieron a cargo de Paola y del guitarrista e ingeniero de sonido Pier Gonella. Enriquecen el disco el maestro Akhilesh Gundecha (pakhawaj, percusión típica de la India), Giuliano Palmieri (sonido sonoro electrónico y piano), Giulia Ermirio (viola), Roberta Righetti Namaste (violín), Luigi Jannarone (voz) y Angelo Contini (didgeridoo). Paola Tagliaferro toca en esta obra varios instrumentos: guitarra, dulcimer, cítara, campana tibetana, o campanas de viento, tampura, cayón, calimba, piedras de mar, palillos, platillos y castañuelas.

Bernardo Lanzetti es el autor de la canción «To Absent Friends».

A pesar de la variedad de instrumentos musicales utilizados y la presencia de varios artistas, “Fabulae” es un álbum acústico y minimalista; una obra que no solo nace de la introspección y la meditación, sino también del deseo de compartir un autor inspirado que, satisfaciendo sus necesidades artísticas y humanas, indica un posible escape a la serenidad.

El disco está acompañado por un «libro guía» que apunta a guiar al oyente a lo largo del camino trazado por las canciones de «Fabulae».

La interpretación de la canción Moonchild está dedicada a los amigos: el poeta Peter Sinfield, quien muchas veces ya ha colaborado con ella, y el gran músico Greg Lake).

PAOLA TAGLIAFERRO - Me gusta cantar lo que quiero comunicarLA BÚSQUEDA

Paola Tagliaferro mira con transparencia estable, como si meditara. La entrevista fue realizada en el casco histórico de Génova, bajo la influencia del laberinto de callejas y callejones por donde han caminado Petrarca, Colón, Simonetta, Paganini. Los violines de Paganini se exhiben cerca. Un Stradivarius y el fabuloso “violín endiablado” que fabricó Giuseppe Guarnerius del Gesú, en Cremona, Italia, el año 1742.

La conversación se desarrolla en la Stanza de la Poesía. De vez en cuando entran personas averiguando sobre el programa de actividades.

-¿Ha pensado en los primeros sonidos que el ser humano escuchó en forma de musica?

-Dicen que la vida nació de un sonido, de una vibración. Todas las religiones. Ahora, el hinduismo y el budismo hablan de este sonido que ha dado origen al universo. La religión cristiana habla de la palabra, del verbo, pero siempre se alude a un sonido, porque nosotros somos energía, somos frecuencia y vibración y cuando entendamos esto comenzaremos verdaderamente a curarnos y a vivir bien.

Nosotros somos energía, nuestro cuerpo sin energía interna es como el mármol. Si has tocado un cuerpo muerto te habrás dado cuenta. Yo toqué a mi padre hace un año: mármol. Si no está dentro el espíritu, la energía, la vibración, somos un objeto.

Por ejemplo, el nuevo trabajo lo haré en la frecuencia 432 porque tantos estudios dicen que la frecuencia de 432 te hace bien y es una frecuencia usada en los instrumentos antiguos. Pienso que todo nace de una energía de amor. Son los hombres quienes han arruinado las ideas. Cuando vivimos en el amor estamos bien; estamos bien con los otros, estamos en armonía con el universo. Cuando nos comportamos mal comenzamos a ser agresivos, a enfermarnos, a transmitir agresividad.

Mi música es una búsqueda de armonía: el sonido es armonía junto al pensamiento. Cuando incluyo un sonido que me viene natural, del alma, es un pensamiento de amor. Para mí es natural meter esos sonidos con la voz. Los otros instrumentos los uso porque me complementan. He estudiado muchos instrumentos, pero la voz es el instrumento principal.

-He notado que usa instrumentos característicos de otras culturas, de otras épocas, eso me llama la atención. ¿Cuál de todos esos instrumentos le ha parecido mejor transmisor de la energía que ha mencionado?

-Todos los instrumentos primordiales. El tambor shamánico seguramente da una buenísima vibración; el tambor hindú está acoplado a todas esas vibraciones. Los instrumentos antiguos son los más cercanos al sonido primordial, al sonido que ha dado origen a todo, porque los instrumentos tipo pianoforte han sido calibrados y no tienen microtonos. Juan Sebastian Bach, para hacer sonar a todos los músicos de la orquesta juntos, los eliminó; mientras que los instrumentos antiguos en escala modal tienen todos los microtonos y las vibraciones. Y te tocan muy profundamente porque somos vibraciones. Por eso me gustan más los instrumentos antiguos. Un piano bien tocado es bello, pero los instrumentos antiguos son distintos.

-¿Le place más cantar o componer?

-Vienen juntos. Me gusta cantar siempre, pero a mi edad no me gusta cantar todo lo que me piden, me gusta cantar lo que quiero comunicar.

-¿Qué canciones le piden?

-Canciones que ya no me interesan más… aunque hay piezas de rock progresivo que son muy bellas, todas me gustan, pero me gusta más cantar eso que quiero decir. Lo mío es una búsqueda: no es solo cantar.

El ambiente musical es difícil, está gerenciado por personajes que no tienen espesor, que no tienen cultura. En Italia no le dan dinero a la cultura. Estamos verdaderamente en un período negro, un período negrísimo; y la cultura es la cosa más importante.

-Ha dicho que abandonó la música porque no le gustaba el ambiente… ¿se podría decir que estaba un poco a la vanguardia en lo referente al actual movimiento feminista americano?

-Yo no soy feminista en el sentido literal, en el sentido francés. Yo creo en la igualdad, en las mismas oportunidades para todas las personas; hombres o mujeres y de todas las razas, la misma oportunidad: es lo que pienso. No hay diferencia entre hombre, mujer. El individuo es el individuo.

Creo que la vida es una escuela, estamos aquí de pasada. El cuerpo es un vestido que tenemos y debemos aprender. Las pruebas son para aprender y evolucionar, con cada prueba debemos evolucionar.

-Aparte de su música y su arte, ¿qué otras cosas le gustan? ¿cómo es su día?

-Lo primero que hago en la mañana es meditar, me conecto con mi yo, con mi espíritu. Busco la calma y la tranquilidad dentro de mí misma. Después estudio, hago gimnasia. Luego cocino; tengo una familia, un marido, un hijo que no vive conmigo pero que viene a comer con nosotros. Tengo un perro maravilloso.

-Las palabras y la música son casi la misma cosa, cada palabra tiene una música, a veces una palabra te refleja una civilización.

-Para hacer mi música, primero estudio y después sintetizo. Eso hago: la síntesis del sonido.

Paola Tagliaferro habla envuelta en un extraño atardecer de luna transparente, sol aletargado y viento frío. Cuando el origami de las gaviotas va y viene. Ella sonríe y dice algo. El sonido de su voz se asemeja al de las caracolas que usa en sus canciones. Paola tiene que irse. Debe manejar hasta Zoagli, una localidad genovesa orillada en el mar. Se despide y se pierde entre la multitud que viene y va. En la puerta de la Stanza se ha quedado como estatua un anciano de sombrero, con un libro en la mano. Acaba de llegar. “¿Era Paola Tagliaferro?”, pregunta y a continuación explica “la ví cuando ya estaba lejos”.

-Sí, señor: era ella- se le responde. El anciano caballero se sienta en una de las sillas de la Stanza. Después que ha dejado el libro y el sombrero en la silla vecina, comenta algo que se convierte en un impremeditado final:

-No importa dónde escondas el alma: su voz la encuentra…

 José Pulido es poeta y periodista venezolano. Escribe desde Génova, ciudad de Italia.

 

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