Patria

MIREYA FERNÁNDEZ MERINO –
La historia reciente de España y Euskadi se convierte en la novela en lo que Unamuno llamara intrahistoria, la existencia de personas corrientes, cualquier vecino de pueblo cuya vida construye como un simple ladrillo el gran frontón de la Historia. Aramburu logra atrapar al lector en el drama individual y social alejado de posiciones maniqueas, de discursos políticos. Quienes hemos vivido las consecuencias de ideologías que prometen falsos paraísos alimentando el malestar nacido de desigualdades e injusticias sociales, encontraremos en las páginas de Patria la explicación de desencuentros vividos o escuchados, entre amigos y familiares.

La novela Patria de Fernando Aramburu, publicada en septiembre de 2016, alcanzaba ya, a un mes de su salida al mercado editorial, su quinta edición. Numerosos reconocimientos avalan la trayectoria de este autor nacido en Guipúzcoa (XI Premio Vargas Llosa NH, 2006; Premio Dulce Chacón y Premio Real Academia de Española, 2008; VII Premio Tusquets Editores de Novela y Premio Libreros de Madrid, 2012; Premio Biblioteca Breve, 2014) a los que se suman el VI Premio Francisco Umbral al Libro del Año 2016. Tales galardones lo posicionan entre los narradores destacados en lengua española de la actualidad.

Patria, comenta Mireya Fernández MerinoLas críticas y entrevistas sobre la novela en papeles literarios impulsaron la curiosidad de adentrarme en la obra de un escritor de quien conocía esas pinceladas con las que invita al lector de El Cultural a leer el artículo central de la revista. Otro motivo conduce a la lectura, el tema central de la novela, la historia reciente de España y Euskadi desde una perspectiva que sin olvidar el dato historiográfico, se convierte en lo que Unamuno llamara a principios del pasado siglo intrahistoria, la existencia de personas corrientes, cualquier vecino de pueblo cuya vida construye como un simple ladrillo el gran frontón de la Historia.

El tema central se resume en pocas frases. Bittori y Miren son amigas desde el colegio, contraen matrimonio con el Txato y Joxian, respectivamente. El primero, hombre emprendedor, logra con tesón levantar una fábrica y ofrecer una posición económica estable a su mujer y sus dos hijos; el segundo, empleado en una fundición, vive con las limitaciones propias de un obrero, salario escaso para mantener esposa y tres vástagos. El asesinato del marido de Bittori por parte de ETA y la adhesión del hijo mayor de Miren a la causa abertzale separa a las dos familias. ¿Cómo puede una ideología, una postura política fracturar relaciones, despertar rencores, justificar el asesinato?

Aramburu logra atrapar al lector en el drama individual y social alejado de posiciones maniqueas, de discursos políticos. Interesa conocer cómo ocurren los hechos sin juzgar a sus personajes. Las seiscientas cuarenta y dos páginas son una radiografía de esos treinta años que separan el asesinato del abandono de las armas por parte de ETA. Ciento veinticinco capítulos que estructuran la obra, cada uno de corta extensión, cinco o seis páginas, pero con la fuerza del relato breve en los que el lector conecta con los afectos, la impotencia o la fuerza que lleva al desenlace de la novela.

La novela nos obliga a interrogarnos sobre la fortaleza y fragilidad de las relaciones, el punto de quiebre que cambia de un día para otro los sentimientos o acciones para con nuestro prójimo, cuando una frase pintada en un muro, como en esta historia, da un vuelco a la vida de los protagonistas: “TXATO ENTZUN PIM PAM PUM”; somete a unos al ostracismo, los convierte en víctimas del terrorismo; a otros, a ser reconocidos por “su defensa de la patria”, y ser los victimarios. Miedos, envidias, debilidades que refuerzan una lucha que, en el fondo, solo beneficia a quienes mueven la telaraña del resentimiento en nombre de un ideal impuesto por la fuerza.

Quienes padecemos las consecuencias de ideologías que prometen falsos paraísos alimentando el malestar nacido de desigualdades e injusticias sociales encontraremos en las páginas de esta obra la explicación de desencuentros propios o escuchados, entre amigos y familiares y,  sobre todo, la esperanza ya casi perdida de que ese mal sueño termine y logremos un cierre como de novela.

Publicado en Iberoamericanos.com.es

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