Paula, descenso al infierno

ELIZABETH ARAUJO
La imagen de Paula Colmenarez Boscán, aterrada en el piso, mientras un guardia nacional la patea, calentó las redes sociales. A esa hora esa GNB asesinaba a Rubén González, de 16 años

Fueron apenas unas horas de terror. Pero para una chica de 17 años, nada acostumbrada a enfrentar a esos malandros de miradas lascivas, que no se ahorraron en golpearla y llevarla como trofeo al cuartelito de La Carlota, resultó una experiencia eterna y dolorosa. Como ella misma lo dice: es como bajar al infierno.

Sí, ella es la joven pateada por una bestia motorizada de la Guardia Nacional que la sorprendió mientras huía con su banderita nacional en el distribuidor de Altamira, en mitad de la protesta. Su imagen se viralizó, y por eso su notoriedad. Otras decenas de jóvenes son sometidos a diario con igual o peor sañad por policías, esbirros del Sebin y esos depredadores de la GNB, cuya faena termina con el hurto de celulares, carteras, cadenas y relojes. Pero Paula tuvo la suerte de que alguien hizo clic y dejó en la foto el testimonio del diálogo que propone Maduro.

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A Paula le cayeron como manada de lobos. “Me decían que me lanzarían al Guaire, que me violarían y que iba a pasar 15 años presa, porque pasaría a los tribunales militares”, Dijo que cuando cayó al piso se le incrustó un vidrio en la mano, y los guardias le decían que tenía un mortero. “Al ver mi mano rota un guardia la tomó y me la apretaba. Sangraba más y él reía”. Cuando la subieron en la moto le preguntaron qué teléfono tenía y se lo robaron. Confesó que en las cuatro horas que estuvo detenida solo rezaba el Padrenuestro.

Vaya paradoja. La joven, que estudia Derecho en la UCV, confirmó en carne viva que los derechos humanos de la revolución bolivariana están impresos en papel tualé. Cuando Tareck William Saab tiene alguna necesidad biológica va a Miraflores y se sirve de esos artículos que tanto defendió, y que yo, cuando trabajaba en El Nacional, le atendía y publicaba sus denuncias. Pero con Paula Colmenarez Boscan no va a pasar nada. Pasado el terror, su padre, que vivió horas de angustia, dejó una reflexión: “Hoy mi hija Paula está en casa, pero Rubén González, de 16años, no pudo llegar. Lo asesinó la dictadura. Que Dios te bendiga, hijo”.

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