El reloj de Gagarin y la estupidez de Maduro

Maduro-Gagarin
ELIZABETH ARAUJO –

Si es verdad, como decía Oscar Wilde, que la estupidez es una especie de talento oculto, Maduro podría reclamar para sí el mérito de la inteligencia que millones de venezolanos no le reconocen. Más allá de la provocación de transmitir en cadena sus bailes con Cilia cuando la gente se apaña para enfrentar los tres jinetes del Apocalipsis –escasez, inseguridad e inflación–, más las tensiones en la Mesa de Diálogo, Maduro intenta cada vez más emular a Chávez en eso de desdramatizar la crisis del país apelando a una frivolidad que en su caso resulta fallida. En eso el Galáctico al menos le sacaba a cualquiera una sonrisa, pero en Maduro sus payasadas lo que hacen es acumular más irritación, y no digo en la oposición, sino en la gente corriente que, impotente ante tanta injusticia, se transforma y aprueba el linchamiento de un atracador en la calle o se anotan en los saqueos de camiones que transportan víveres.

Lo sorprendente es ver cómo Maduro se repite y sin miedo al ridículo se aparece en cadena nacional para mostrar un reloj que le habría regalado Putin y que, según su versión pertenece al primer humano que viajó fuera de la Tierra. “Este reloj que ustedes ven aquí fue el primer reloj que llegó al espacio… fuera del planeta, lo llevó el primer cosmonauta… y me lo acaba de regalar el viceprimerministro de Rusia, con el cual he sostenido una reunión de hora y media”, nos dice este perrocobero, que no ha podido todavía convencer al país cómo sus sobrinos se dedicaban al narcotráfico valiéndose de pasaporte diplomático.

Otra mentira, que a los minutos un usuario en Twitter revela que el reloj que llevó Yuri Gagarin al espacio es obviamente una pieza histórica que reposa en el museo Zvezdny Gorodok (Star City), centro de entrenamiento de cosmonautas en las afueras de Moscú. Lo que nos mostró Nicolás se consigue por 30 dólares en lugares de ventas digitales como e-bay. Dice el usuario, que es frecuente su compra por algunos nostálgicos de la era soviética que son complacidos por el capitalismo produciendo copias funcionales. Nicolás Maduro está en su derecho de ser corrupto e ignorantón, pero no hay razones para que tome a los venezolanos por estúpidos.

Deja un comentario