Sociedad española lava la cara a los Neri Bonilla con la revista Cambio16

Cristina Cifuentes con Jorge Neri Bonilla, CEO de la empresa editora, y Gorka Landáburu, director de Cambio16.
VICTOR SUAREZ

“Sois una referencia del periodismo vivo… sabemos que Cambio16 siempre denunciará cualquier ataque o cualquier intento de silenciar a la prensa. Os animo a seguir siendo fieles a los valores y principios que os han inspirado en estos 45 años: independencia, libertad, democracia y pluralismo. La base del buen periodismo”.

Cristina Cifuentes, presidenta de la Comunidad de Madrid, en su discurso del martes 29 en el salón Medinaceli del hotel Palace en Madrid, se remontó a la época legendaria de la revista Cambio16, aquella que el periodista Pepe Oneto hizo pasar de unos veinte mil ejemplares vendidos en kiosco, antes de la muerte del dictador Francisco Franco, a medio millón pocos meses después de su final el 21 de noviembre de 1975. En ninguna de sus palabras hizo mención a la procedencia del grupo editor que la había galardonado como “símbolo de la regeneración política”, junto a decenas de personalidades y firmas comerciales entre las que destacaban Telefónica, Gas Natural, Cortefiel, El País…

La épica de Cambio16 continúa siendo el arcón de donde sale el portafolio para la celebración de cada nuevo aniversario. Haber sido el heraldo de la transición española sigue siendo el amuleto de su recorrido actual. Las ediciones que fueron secuestradas o censuradas por el gobierno en los años convulsos luego del fallecimiento del Caudillo, forman parte del rosario de batallas que debieron librar sus 16 antiguos dueños para que al fin la prensa española pudiera informar de lo que estaba sucediendo en una sociedad en constante movimiento hacia la modernidad. No se cuenta que la revista fue languideciendo con los años. La emergencia de la revista Tiempo, a mediados de los 80, le quitó dos tercios de su circulación. España cambió totalmente y Cambio16 no lo hizo. Cuando ya estaba por los suelos de la insignificancia, hace tres años, adquirieron su cabecera los hermanos venezolanos Francisco y Jorge Neri Bonilla, contratistas del chavismo que con capitales asentados en Luxemburgo lavan haberes y caras en España.

La resurrección es contada así por Elconfidencial.com:

“Los Neri llevan dos años al frente de este particular relanzamiento, en un periodo en que, además, su mandato ha sido especialmente convulso para la redacción, que ha visto pasar ya a tres directores consecutivos y en la que se han despedido a varios trabajadores y comerciales en las últimas semanas. Una situación que ha llevado, por ejemplo, a que toda su edición digital se haga, a día de hoy, desde Venezuela, a casi 7.000 kilómetros de distancia de lo que ocurre en Madrid. También, a que Gorka Landáburu haya vuelto a asumir la presidencia y dirección de la publicación tras el último descabezamiento. La pregunta parece obvia. ¿Quiénes son los Neri? ¿Y para qué quieren dos inversores de Venezuela sin ninguna relación con el mundo de la prensa una cabecera con tanta solera intelectual como ‘Cambio16’?”

Los Neri se enfrentaron a la plantilla que encontraron en la revista y también a los directores y jefes de redacción que sucesivamente contrataron. El tratamiento del tema Venezuela (sus convulsiones políticas y económicas, sus encrucijadas, esa ruina de la que participaron sin clemencia) querían que fuera lo más amable posible, sin menciones consideradas aviesas, con exclusión de personajes y situaciones noticiables. Que lo cuente el corresponsal de El Mundo en Caracas, Daniel Lozano, quien por breves meses estuvo al frente de la publicación.

En una situación de constante aplastamiento a la prensa libre bajo un gobierno del cual se lucraron, ¿quién podría esperar (aparte de Cristina Cifuentes) que Cambio16 informase sobre Venezuela como sí lo hizo en las más estrictas condiciones de censura oficial en los momentos más negros de España?

CENSURA EN LAS HORAS FINALES

Con Pepe Oneto en la cafeteria de El Corte Inglés de la Ortega y Gasset
Con Pepe Oneto en la cafeteria de El Corte Inglés de la Ortega y Gasset

Ni Jorge Neri, CEO del Grupo EIG Multimedia, editor de Cambio16 , ni el presidente y director de la revista, Gorka Landáburu, podrán publicar sobre lo que está pasando hoy en Venezuela algo semejante a lo me contó Pepe Oneto sobre la situación también terminal que estaba viviendo España hace 41 años:

-Cuando me ofrecen la sub-dirección de Cambio16, yo puse como condición de que me encargaría personalmente de la cobertura de los días finales de Franco. Como trabajaba con la agencia France Presse, tenía acceso a fuentes privilegiadas. Estuve en la cobertura desde la primera crisis en El Pardo, cuando la operación en las caballerizas, en un quirófano que servía para operar a los caballos. El parte médico final es muy confuso y a la vez muy prolijo. En fin, Franco muere entre heces, lleno de mierda.

-Se podía publicar más o menos entrelíneas. En esa época la discrepancia sólo se manifestaba en los semanarios, que eran los que en sus crónicas contaban un poco esas tensiones que habían dentro del régimen y dentro del propio equipo médico (que trataba a Franco). La prensa de entonces estaba prácticamente vendida. No existía ni El País ni Diario 16, sino periódicos que se habían adaptado perfectamente al régimen, que se habían conformado con la Ley de Prensa de Fraga (Iribarne, ministro de Franco a finales de los 60), pero que en el fondo estaban en el juego del régimen. No tenían interés ninguno en publicar nada.

-Había un grupo de periódicos que formaban parte de una agencia (Colpisa) en los que se decían determinadas cosas. Allí estaban el Diario de Mallorca, el Heraldo de Aragón, El Correo en el país vasco, que eran periódicos de provincias de grandes familias tradicionales que habían apostado claramente por lo que significaba el cambio. Pero los grandes periódicos, principalmente los de Madrid, no tenían interés en publicar (lo que estaba pasando): ABC, YA, el vespertino Informaciones. Paco Umbral y yo mandábamos una crónica diaria a esa cadena de diarios. La mía era política y la de Umbral era parecida a la que hacía posteriormente en El Mundo (El paso de los días), algo literaria.

-En la edición especial de Cambio16 dedicada a la muerte de Franco, le recuerdo a Oneto, aparece una advertencia sobre las informaciones en torno a lo que estaba sucediendo en la oposición. ¿Era necesaria?

-Existían razones que nos impedían informar. Los opositores estaban muy bien informados de lo que estaba pasando. Los grandes responsables de los grandes partidos políticos ya habían tomado medidas sobre lo que podía pasar, qué era lo que había que hacer inmediatamente después de conocerse la muerte de Franco. Antes se había formado la Junta Democrática y los partidos políticos estaban diseñando lo que iban a hacer en el post franquismo. Se sabía que el PSOE había elegido a Felipe González como secretario general. Todos se estaban moviendo. Pero al principio todo eso tuvo que ser improvisado. Luego tuvieron que hacer pactos entre ellos y luego salió lo que salió (La Transición), sobre todo gracias al Partido Comunista, probablemente el que se comportó con más generosidad en todo el proceso. Santiago Carrillo dirigía al PCE desde el exterior, pero acá estaba su guardia pretoriana, entre ellos Simón Sánchez Montero, López Salinas, la mayoría conocidos por la policía, que no estaban en la clandestinidad.

FICHA CORPORATIVA
En el Salón Medinaceli del majestuoso hotel Palace, pero no faltan nombres ilustres. Telefónica, Juan Luis Cebrián, el presidente de Sacyr, Manuel Manrique, el actor José Sacristán, la periodista Ángels Barceló, el grupo Cortefiel o el alcalde de San Sebastián, Eneko Goia, entre otros tantos.
En el Salón Medinaceli del majestuoso hotel Palace, no faltan nombres ilustres. Telefónica, Juan Luis Cebrián, el presidente de Sacyr, Manuel Manrique, el actor José Sacristán, la periodista Ángels Barceló, el grupo Cortefiel o el alcalde de San Sebastián, Eneko Goia, entre otros tantos.

Elconfidencial.com hace un resumen de las actividades de los hermanos Neri Bonilla:

Los hermanos Neri figuran al frente del Grupo EIG Multimedia, la sociedad que edita ‘Cambio 16’ y ‘Energía 16’, una publicación de nicho dirigida al ‘lobby’ energético. Un sector en el que estos empresarios también tienen intereses directos a través de su consultora petrolera Potentium, con sede en Caracas. La web de esta firma destaca que son “un proveedor líder de servicios de asesoría ejecutiva, banca de inversión y fondos de inversión enfocados al sector energético en América Latina”. De Potentium dependen ST (Sinergia Total) Platform, dedicada a a organización de eventos y marketing y servicios digitales; Hicks Consulting Group (rebautizada Potentium Consulting), y el grupo EIG.

El 100% del capital de EIG Multimedia está radicado en Luxemburgo. Según explica el propio Neri, por “cuestiones fiscales y organizacionales”. “No tiene nada de extraordinario. La verdad es que hay muchísimas empresas internacionales que tienen sus bases en Suiza o en Luxemburgo, en lugares convenientes desde el punto de vista fiscal y tributario”.

“Efectivamente, nosotros venimos de Venezuela y no es un gran misterio. Tenemos nuestras empresas allá y hemos trabajado con particulares y con el Gobierno, como cualquier empresa que es contratada para la realización de un fin, siempre agregando valor, los mejores estándares y siempre haciendo las tareas que se nos encomiendan”, explica. “Podemos trabajar con una alcaldía o con otra, y tenemos un listado de empresas privadas enorme con las que trabajamos también”.

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