«En Venezuela los secuestradores van a por los empresarios emigrantes»

Celebración en la Hermandad Gallega, Caracas.
La comunidad gallega en el país se ha reducido debido al miedo a la violencia. «Te obligan a irte o a convertirte en violento», alerta el secretario general de la Hermandad Gallega de Venezuela. La población española pasó de 300 mil a 157 mil en apenas año y medio.
MIGUEL ASCÓN BELVER
Con 10.000 socios y en torno a 40.000 beneficiarios, la Hermandad Gallega de Venezuela es uno de los centros de emigrantes más importantes del mundo. Pero la población de gallegos está cayendo. Los padres de José Antonio Alejandro González emigraron de Ourense y él nació allí en 1974, pero conserva la nacionalidad española y viene una vez al año. Secretario general de la Hermandad, alerta del miedo en el que está instalada la comunidad, que va a menos. «Hace año y medio, el censo de españoles que arrojaba el Consulado de Caracas llegaba casi a las 300.000 personas. Hoy en día somos solo 157.000», dice José Antonio Alejandro, que culpa de la situación a la inseguridad del país. Él mismo está pensando en irse: «Tengo un niño de dos años y, si esto sigue así, no quiero que vaya al colegio en Venezuela dentro de un año». Sus padres eran de Ramirás, como el empresario secuestrado en diciembre y liberado la pasada semana. Lo conocía.
José Antonio Alejandro González, secretario general de la Hermandad Gallega en Venezuela
José Antonio Alejandro González, secretario general de la Hermandad Gallega en Venezuela

-¿Cómo está?

-Fue casi un mes y la verdad es que no acostumbran a extender tanto el tiempo. Tuvo suerte porque a él no lo soltaron, la policía llegó a hacer una inspección en la zona, hubo un intercambio de disparos. Él aprovechó y el cuerpo le dio para salir corriendo. La parte psicológica siempre afecta mucho, se encuentra con psicólogos y, dentro de lo que cabe, está bien. Obviamente perdió mucho peso. Él me comentó que cuando se escapó, en medio de la desesperación que tenía, al escuchar los disparos, pensó que estaba en medio de una guerra.

-Y no es el único caso que conoce de primera mano, ¿no es así?

-Sí, los casos de los españoles tú te enteras porque hacemos vida social allí en la hermandad. Y son más de los que tú te enteras porque las familias tratan de negociar directamente sin hacer mucho escándalo y así es cuando resuelves en dos, tres o cuatro días. Depende también del poder adquisitivo, porque hay muchos casos donde en verdad no sé si es que se equivocan o tienen una mala información y han secuestrado a personas que no tienen lo que ellos piensan.

-¿Son un objetivo preferente los gallegos?

-La emigración que más se destaca en Venezuela es la española, la italiana y la portuguesa. Son los que tienen comercios en la calle y ese movimiento de dinero es palpable. Se ve el volumen de gente que entra en esos comercios. Me imagino que los secuestradores sacarán cuentas y van a por los empresarios emigrantes.

-¿Cómo es su día a día allí? ¿Deben tomar precauciones de seguridad?

-Uno tiene que tener precaución y tiene que saber por dónde andar. En Ourense andas bastante más tranquilo que en Caracas, está claro. Uno lo nota cuando llega aquí porque allí tienes que estar pendiente de dónde aparcas, de si te sigue un coche que va atrás, por la noche no te puedes parar en los semáforos o, si ves a dos en la misma moto, ya es sospechoso… Tienes que andar con tres ojos. En la hermandad teníamos la costumbre de salir a las once de la noche o incluso a las dos, pero ya no se puede.

-¿Por qué se ha llegado a esto?

-Caracas siempre fue insegura, pero a unos niveles muchísimo más bajos. Hoy la necesidad de salir a robar es por hambre. El problema es que ya hay tanta indignación que hoy en día la gente se está tomando la justicia por su mano. Te obligan a irte o a convertirte en violento, y a la gente le ha dado por preocuparse por tener armas para protegerse. Cuando uno era chaval en Caracas te robaban los zapatos y, si tú te rebelabas, el tío salía corriendo. Hoy en día el robo más común es en la vía, se te para el motorista al lado y ya te encañona y tienes que ceder porque pueden acabar con tu vida.

-Se habla mucho del auge del populismo en Europa. ¿Ve posible algo similar en España?

-Si hablas con un español y le dices que hay que tener cuidado con Podemos, te dicen: «No, no, nosotros no somos Venezuela». Pero los cubanos decían: «Nosotros no somos Rusia». Y mira en qué terminaron. Los venezolanos decíamos: «Nosotros no somos Cuba». Y mira cómo vamos. Cuando escucho los discursos de Podemos aquí escucho lo mismo que los cubanos nos decían a nosotros. La finalidad tiene que ser la misma, pero no creo que Europa permita que esto pase.

Publicado originalmente en La Voz de Galicia

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