PUBLICADO POR TALENTO VENEZOLANO –
Werner Brill es venezolano, es fundador y dueño de una de las marcas de ropa deportiva con mayor potencial de crecimiento de Alemania, vende sus productos en South Carolina, Barcelona, Dubai, Tailandia, Florida, Los Angeles, Karlsruhe, Stuttgart, Freiburg, Lampertheim, entre otras ciudades y… ¡tiene 23 años! Esta es su historia.

 

Werner Brill - No hablamos, hacemos ... con estilo venezolano
TALENTO VENEZOLANO – Somos una plataforma orientada a promocionar los talentos venezolanos residentes en el exterior o interior del país. El propósito es sensibilizar sobre cuál es nuestra esencia y quiénes somos realmente los venezolanos, con el claro objetivo de promover el próximo retorno de nuestro capital humano valioso, que contribuirá a la reconstrucción de Venezuela, así como contribuir a la transformación mental de nuestra sociedad como pilar fundamental de nuestro futuro como nación.

Nació en Acarigua, estado Portuguesa. En el 2011 llegó a Lampertheim, Alemania, un pueblo ubicado a 40 kilómetros de Frankfurt. Hospedado en la casa de una prima segunda, entrenaba fuertemente en el VFL Bochum, un equipo élite alemán de futbol, mientras paralelamente hacía un curso intensivo del idioma. Sus sueños deportivos se vieron destruidos después de sufrir una grave lesión, la cual le impidió mantenerse en el nivel de rendimiento exigido. Con el pasar del tiempo, mientras se recuperaba, Werner empezó a practicar Downhill y MTB; tenía una bicicleta con la cual hacía recorridos de montaña; en esa misma época logró ser contratado en una empresa de productos deportivos en la que empezó pegando etiquetas a más de 5.000 pares de zapatos. También pintaba algunas casas por su cuenta y de esta manera lograba sostenerse económicamente. Después de mucho esfuerzo, se ganó un puesto en un escritorio al lado del diseñador de la empresa, un colombiano, y durante tres años y medio en esta empresa aprendió todo lo relacionado con el diseño y logística de venta de productos deportivos.
Paralelamente al trabajo, continuaba su entrenamiento como ciclista de élite. Para esta época solía pedalear 40 kilómetros por semana, y un buen día pudo comprar una bicicleta de ruta en una oferta. En la empresa para la que trabajaba -compuesta por 6 personas- este llanero participó en la creación de líneas deportivas para disciplinas como el badminton, fútbol, esgrima, fitness, functional training y atletismo de fondo, que fueron comercializadas en varios países.
Cuando era niño, mientras transcurría su infancia en los llanos venezolanos, Werner se impuso cuatro metas: ser jugador de futbol, cirujano plástico, piloto comercial y construir una marca relacionada con el deporte. En esta etapa de la niñez ya salía a la luz su vena comercial. Junto a un amigo compraban y vendían barajitas y chupetas en el colegio. Poco a poco fue filtrando sus metas y redefiniendo sus objetivos de vida. Descartó la meta de convertirse en jugador de futbol, después se desencantó por la medicina al entender que no quería estar en un lugar fijo (sea un consultorio o un quirófano), ser pilotó también fue descartado debido a que siempre trabajaría para una compañía, pero el deporte, el deporte tenía vida. Werner amaba todo lo relacionado con él: el ejercicio, el esfuerzo, los retos y desafíos. Esa era su meta.
Werner Brill - No hablamos, hacemos ... con estilo venezolanoEl objetivo ahora era construir una marca deportiva, por lo tanto escribió una lista de lo que necesitaba, y empezó… pero quedó desempleado. Durante dos meses buscó trabajo, trajo una bicicleta desde Venezuela pero se la robaron en una estación de tren. Gracias a otro amigo colombiano consiguió un trabajo en el depósito central de Decathlon, en Schwetzingen, a 40 km de su casa. Ahí trabajaba desde las 6 am hasta las 2 pm; después trabajaba en Hollister, en la ciudad de Ludwigshafen, a 30 min de su casa, con un horario de 3 pm a 9 pm. Llegaba a su casa a las 10.40 pm. En Decathlon cargaba cajas usando zapatos de seguridad y chaleco, diariamente transportaba entre 5.000 y 8.000 kilos de productos deportivos. Después de un baño, salía corriendo a su segundo trabajo, donde vendía y doblaba ropa, también era modelo en la puerta y la gente le tomaba algunas fotos.
Durante 10 meses, Werner se alimentaba solo con arroz con brocoli. Llegaba a su casa casi a las 11 de la noche y ponía a hervir la comida mientras se bañaba. En esta época, dormía menos de 6 horas al día. A los 5 meses consiguió su primera representación comercial, gracias a que ayudó al dueño a crear un producto. Se trataba de Flyup Fitness, un producto hecho en EEUU que permite desarrollar la condición física de cualquier atleta. Durante las noches, después de llegar a casa, empaquetaba los productos y en la madrugada del día siguiente los mandaba por DHL. Gracias a esto, las seis horas de sueño diario se redujeron a 3. Aprendió sobre marketing, logística, estándares de calidad, trato al cliente, etc. Poco después comenzó a trabajar como vendedor en Fahrrad XXL, empresa en la que se certificó como vendedor e instructor de motores Bosch para bicicletas eléctricas. Ahí estuvo un año, mientras que paralelamente compraba bicicletas viejas y las vendía restauradas. Ahorraba las ganancias para registrar la marca e invertir en su propia empresa. Escuchaba los comentarios de los ciclistas y usando estas opiniones le daba forma a sus ideas.

Werner Brill - No hablamos, hacemos ... con estilo venezolanoPor fin, después de tanto esfuerzo, en el 2015 nace Mannschaft, que en español significa “equipo”. De todo el conocimiento que había aprendido, le hacía falta un tema vital: manejar filiales. Por lo tanto buscó trabajo en Fitesta, una cadena de suplementos y nutrición deportiva. Planeaba quedarse ahí un año mientras aprendía, pero a los 4 meses su jefe le dijo “tienes demasiado talento, no lo desperdicies aquí”. Ese mismo día presentó su renuncia a la empresa. Viajó a China y California para conseguir proveedores y clientes. Regresó a su casa, compró una mesa, una silla y un estante. Desde su casa comenzó su empresa.
Hoy, Werner es dueño de la única marca en Alemania especializada en ciclismo de ruta con textil y calzado, ha aprendido lo mejor de la cultura empresarial alemana y le ha dado un estilo venezolano. Werner considera que gracias a que es venezolano, sus productos tienen una característica especial que los vuelve únicos. Nuestra cultura, nuestras ganas de triunfar, de resaltar, de no rendirnos, están presentes en cada producto. Las colecciones tienen nombres como: Tucacas, Morrocoy, Zulia o Mérida.
A los emprendedores venezolanos les recomienda aplicar su lema: We don’t talk, we do (No hablamos, hacemos). No tener miedo de intentar, de fracasar, de volverlo a intentar, de hacerlo solo, de hacerlo con todo en contra, de aguantar hambre, de llorar. Werner ha logrado lo que grandes marcas alemanas con decenas de empleados y años en el mercado no han podido, todo gracias a una sola palabra imperativa: ¡supérate!
Pregúntenle a sus clientes, a sus amigos. Pidan valoraciones negativas, pidan que les digan en qué se equivocan, valoren cada opinión, sea buena o mala y por encima de todo, ayuda, ayuda a los demás. Solo no se llega a ningún lado. Nada, absolutamente nada, es fácil. Werner duró 4 años construyendo su marca, porque los sueños se buscan, nunca llegan solos a tu casa. Actúa con el corazón y verás los resultados.
Venezuela crece desde su gente.

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