ROBERTO GIUSTI – 

Acogotados por el factor tiempo, tomados una vez más por sorpresa y dispuestos a dar el paso hacia la nada, los dirigentes de la oposición venezolana permanecen anclados en la controversial duda de siempre: ir o no ir a las elecciones, mientras el adversario toma de nuevo la iniciativa e impone su estrategia, burlándose del diálogo de Santo Domingo y de los esfuerzos de Grupo de Lima

Ciertamente el debate (en este caso interno) constituye un factor inherente a la democracia, sobre todo cuando se están acordando factores de las más diversas tendencias políticas e ideológicas, pero de nada servirá la confrontación si de ella no surgen acuerdos que garanticen la unidad de todos los sectores, definan una metodología de lucha y garanticen, finalmente, la vuelta de un sistema de libertades.

La exigencia del acuerdo, además, no proviene solo de un organismo internacional o de un puñado de ciudadanos descontentos con el gobierno de turno, sino de todo un país que no puede seguir esperando sometido, como está, a un brutal sacrificio en vidas o en el mejor de los casos a una atroz supervivencia en medio de la miseria y del hambre.

Son treinta millones de venezolanos que han confiado, con larga paciencia, la redención que debe venir y que ahora observan cómo, ante la coyuntura planteada, la dirigencia insiste en la vieja polémica, ir o no ir, votar o no votar, creando, con estos discursos divergentes, la confusión y el desaliento.

Como consecuencia, un gobierno que debería estar preparándose para entregar el poder, en medio de la crisis más aterradora que jamás haya vivido el país, tiene los arrestos de lanzar para la reelección al principal responsable de esta calamidad.

Está claro que el chavismo no pueda seguir gobernando, aún ganando las elecciones (por obra de un fraude) ante una situación que tiene todas las trazas de culminar en un estallido social. Ante un desenlace que no promete nada bueno es responsabilidad de la oposición, no solo recomponerse, reunirse y movilizarse, en tiempo récord, bien sea para participar en las elecciones, bien sea para abstenerse, sino, sobre todo, para evitar una gran tragedia peor a la que ya sufre el país.

Roberto Giusti, periodista venezolano. Escribe desde Oklahoma, EEUU.

 

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.