CARLOS MORENO –

 Si hay una herencia del chavismo que perturba a la periodista y escritora Milagros Socorro, esa es precisamente la de los linchamientos colectivos. La imagen la hace voltear la mirada y tomar aire para contener un recuerdo que se convierte en lágrima. Los ha visto desde su ventana en Caracas, ha visto a gentes libres de sospecha arengar a la muerte.

Y la perturbación le viene más por la ruptura de la fibra humana, que por la misma barbarie que representa el acto en una nación con tasas de homicidio de 91 por cada 100 mil habitantes. Pese a todo, conserva una fe monolítica en la reconciliación, que habrá que trabajar duro y sin equívocos, desde la justicia, dice.

Hace una pausa en su paso por Madrid para brindar esta entrevista. Pide un café en una terraza de la Plaza de Chueca y capta sin demoras el acento del mesero. Es venezolano. Y entonces lanza: “Estoy completamente segura que vos y yo nos tomaremos un café así en Maracaibo o en Caracas, dos venezolanos atendidos por venezolanos, sin temores, libres, lo puedo ver, y estoy viviendo por ello”.

-¿Ve cerca el fin del Gobierno?

Este Gobierno ya terminó. Venezuela ahora no tiene un Gobierno, tiene una mafia de secuestradores.

¿Pero según su apreciación, cuándo terminó?

Terminó con Chávez, cuando acabó con las instituciones y cuando acabó con el aparato productivo. Desde que se desparramó el miedo y desde que se desbocó la importación. Cuando nosotros comenzamos a importar lo que hasta el día antes producíamos y hasta exportábamos, como el arroz, ya aquello no era un Gobierno, aquello era una mafia que nos secuestraba.

¿Ve un tiempo o aún no?

No me gusta aventurarme porque no soy buena para eso, pero de lo que estoy segura es que ya, pero ya, tiene que plantearse una solución para Venezuela. Con Maduro y sus cómplices nada va a mejorar y todo va a empeorar.

¿La solución pasa por elecciones?

La solución es institucional, totalmente, porque si no no es solución. En Venezuela saldremos por los votos. Solo hay dos elementos que no aceptan sino votos, la mayoría venezolana y la comunidad internacional. La mayoría de los venezolanos quiere votar, y por eso tenemos que arrastrar al régimen a que vaya a elecciones.

¿Y cómo asumiría unas elecciones en este momento en Venezuela cuando el CNE y el TSJ se han saltado la Constitución para responder al Gobierno?

Sin confianza en este CNE y este Tribunal Supremo de Justicia. Pero repito, la solución tiene que ser institucional.

Entonces, ¿será fundamental la veeduría internacional

Maduro es al día de hoy un hombre aislado. Tiene un escenario internacional totalmente distinto. Cuando se ganó la Asamblea Nacional en 2015 no había el contexto que ahora se da. ¿A Maduro qué le queda? Cuba, Nicaragua y las islas del Caribe que mensualmente esperan su mesada. Este es el escenario internacional más negativo para Maduro, nunca lo había tenido así.

¿Y cómo ve el cerco de América Latina, se da o no se da?

Ciertamente la mayoría de los pronunciamientos de los hermanos latinoamericanos, y esto de hermanos lo pongo entrecomillas, no ha pasado de frases hechas y lugares comunes, son boberías. Da vergüenza la falta de compromiso con la democracia en Venezuela, pero por lo menos no lo están apoyando como lo hacían hasta ayer por la mañana.

¿Cómo evalúa la estrategia política de la oposición en este momento?

Creo que hay una unidad democrática, la hay. Creo que superado el bache del diálogo, y aquí hago la salvedad de que soy partidaria de un diálogo, totalmente de acuerdo con el diálogo real, para arreglar la transición, para arreglar la liberación de los presos políticos, el canal humanitario. Cuando hay situaciones de pugnacidad y polarización extrema como las que vive hoy Venezuela, son encuentros para alcanzar soluciones para la mayoría, no para hacerle la corte al rey autoritario y corrupto.

¿Se obliga al Gobierno a las elecciones con la presión calle?

Se arrastra con un frente como el que está configurado desde la comunidad internacional, hasta las calles en Venezuela. Cuando el TSJ, en alianza con Maduro y presumiblemente con Castro, da el Golpe de Estado, la respuesta de la comunidad internacional fue inmediata y contundente. Eso no fue espontáneo, eso se debe, en buena medida, a la constancia de la oposición venezolana que ha ido trabajando en mil escenarios, con gobernantes, con partidos políticos y líderes internacionales, ese un frente en el que se sigue trabajando sin parar. Otro frente es mantener la agitación, mantener la protesta viva, en eso se trabaja. Pero también están protestando las universidades, los gremios, los partidos, es decir, el Gobierno irá a las elecciones porque no le queda más remedio, entonces, cuando eso ocurra, espero que haya una observación internacional eficiente, libre y profesional.

¿Lo ve factible?

Lo veo factible, no fácil, pero sí factible. Las últimas protestas en Venezuela han sido actos de heroísmo, el comportamiento de la oposición en Venezuela ha sido heroico.

¿Ve a los militares negociando?

Por supuesto. Van a negociar todo. Ellos son los primeros que van a negociar. La salud del país está en manos de los militares, ellos dirán en las próximas protestas de qué están hechos.

¿Pero crees que el Gobierno tiene miedo?

Claro que tienen miedo, ellos saben que, caídos del poder, van presos. Todos los que han cometido crímenes graves van presos, y saben que el mundo se les ha hecho muy pequeño a los violadores de derechos humanos. Maduro y Diosdado son dos seguros que van presos. Además, hay ya gente trabajando en la recuperación de las fortunas que han hecho desde el poder. Habrá repatriación de capitales, tal vez no los recuperaremos todos, pero sí vamos a repatriar mucho.

¿La tensión puede desbocarse?

Creo que debemos procurar, entre todos, que la salida del poder de esta mafia sea lo menos traumática posible, que garantice una gobernabilidad y también irse preparando ya para la reconciliación y la justicia.

¿De dónde partiría la reconciliación?

De la justicia y reparación, indudablemente. Tiene que haber justicia y reparación, no revancha.

¿Pero el venezolano está preparado psicológicamente, espiritualmente para no buscar venganza?

El liderazgo tendrá que dar el ejemplo. En todos los sentidos, los líderes políticos, religiosos, académicos, empresariales, intelectuales, comunitarios. Desde allí se podrán reencauzar las energías. Hay mucha ira contenida, mucha frustración por la burla, hay mucho dolor. Yo he visto vecinos de mi edificio regresar con los nudillos llenos de sangre de los linchamientos, amas de casas siendo vectores de violencia en esos mismos linchamientos, pero como periodista que soy, no adivino sino que me baso en la lectura de los hechos, y esos hechos nos dicen que ante un eclipse de la institucionalidad, la gente hace locuras. Eso nos permite pensar que habrá deseos de venganza. Nosotros los periodistas vamos a tener un papel muy importante en la transición, nosotros no podremos hacer jamás relatos heroicos de la bajeza ni de la venganza. Si en Venezuela, en medio de la transición, la justicia parpadea por un instante, pueden surgir unos deseos muy graves.

¿Quiere ser parte de la transición?

Yo sí quiero ser parte del Gobierno de la transición y de la reconciliación, de los que van a escribir el nuevo relato de Venezuela. No hay nada que anhele más que prestarle ese servicio a mi país. Quiero formar parte para apoyar a ese Gobierno que tendrá que ser de consenso. Quiero aportar en la construcción de un discurso democrático, donde al chavismo, que ya no estará en el poder, a los venezolanos que creyeron en ello, no se les diga chavistas desgraciados, sino más bien que se diga: hermanos, vamos a salir de todo esto.

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