YVONNE ARROYO/ FOTOS JOSEFINA VILLARREAL –
Cantantes, mariachis, quintetos y otros grupos recorren las calles de Barranquilla interpretando boleros, salsas, merengues y hasta porros, para sobrevivir y enviar dinero a sus familias. MadiBrass es un ejemplo de esfuerzo y disciplina

 

“¡Cónchale vale!”, han llegado a decir algunos barranquilleros imitando acento luego de escuchar a MadiBrass, un quinteto de viento-metal venezolano que decidió cargar con sus instrumentos y su sabor desde las ciudades de Maracay y Valencia hasta Barranquilla en busca de un sustento económico, tras la crisis económica que afronta Venezuela. Las remesas son su ‘sueño americano’.

Por las calles de la capital del Atlántico, especialmente en el Centro Histórico, se pasean al menos tres orquestas con sonidos típicos del país vecino. Una tuba, un saxofón alto y uno bajo, acompañado de la trompeta y el trombón componen generalmente la agrupación que le apuesta a un ‘rebusque musical’.

“Vamos casa por casa, negocio tras negocio, paramos en las esquinas y tocamos lo que nos pidan con tal de darnos a conocer. De esos largos recorridos por la ciudad han salido buenos toques”, dice Orlando Zerón, encargado del trombón.

Winier Euscátegui (trompeta) estudiante de Educación, Biewer Naranjo (batería), psicólogo y Jesús Abarca (saxofón alto) analista de reclamos automovilísticos conforman MadiBrass.

Su presencia y sonido en las calles acentúa más la percepción de la alta migración de ciudadanos venezolanos a la Costa Caribe colombiana. Según estimaciones de la Personería, a la ciudad han llegado desde 2016 más de 25.000 personas provenientes de ese país. “Un sueldo mínimo apenas alcanzaba para el mercado de la semana, la situación es muy difícil allá para nuestras familias y como Barranquilla tiene una vida musical muy movida, decidimos arriesgarnos y venir a probarnos”, cuenta Zerón, de 25 años.

La prueba duró un mes y las ganancias fueron suficientes para considerar que fue aprobada. El típico “en Barranquilla me quedo”. Recuerdan que durante esas primeras semanas lograron conseguir el dinero justo para pagar arriendo, sanear la deuda de sus transportes hasta Colombia y costear la alimentación del primer mes.

“Cuando uno dice que es un músico venezolano la gente lo recibe muy bien. La mayoría nos acoge y se alegra mucho con la música que hacemos. Incluso nos piden que montemos cumbias y porro, que aquí se escucha mucho”, expresa Gabriel Medina, el responsable de hacer sonar el saxofón tenor.

Aunque MadiBrass llegó hace dos meses a Barranquilla, otras agrupaciones como Mariachi Costeño de Venezuela y Mariachi Costeño de Venezuela II arribaron hace seis meses y un mes y medio, respectivamente. “Ha sido una cadena porque los músicos que se han venido desde antes nos han motivado a probarnos aquí. Nos dijeron que se venían muchas fiestas ahora en diciembre y que en carnaval también se gana muy bien”, manifiesta Zerón.

La banda MadiBrass comenzó a recibir invitaciones y contrataciones en restaurantes, centros comerciales, fiestas privadas y en algunos municipios.

Por ese aliento, cada uno dejó en Venezuela su profesión. Orlando Zerón trabajaba en el instituto meteorológico de su región, Gabriel Medina era supervisor de control de calidad en una empresa, José Andrade (tuba) laboraba en el mundo del visual marketing en una reconocida marca de ropa deportiva, Winier Euscátegui (trompeta) estudiaba educación en inglés, Biewer Naranjo (batería) es psicólogo y Jesús Abarca (saxofón alto) un analista de reclamos automovilísticos. “Fue muy duro dejar todo atrás. Empezamos pidiendo vacaciones en el trabajo, pero ya anunciamos que nos vamos a quedar. Mi abuelita duró semanas llorando cada día por la despedida, pero creemos que hasta ahora ha valido la pena y esperamos seguir creciendo hasta poder hace una gira por las principales ciudades de Colombia”, cuenta Medina.

Se mantiene optimista porque, aunque algunos días no resultan buenos en Barranquilla, gran parte de ellos los considera trampolines para eventos y presentaciones.

El primero tuvo como escenario la iglesia de Villa Estadio, en Soledad, como resultado de la campaña publicitaria callejera que hace la orquesta todos los días. Después de medirse a ‘montar’ temas religiosos en tres horas para cumplir con la procesión, MadiBrass comenzó a recibir invitaciones y contrataciones en restaurantes, centros comerciales, fiestas privadas y en algunos municipios.

Su hogar está en el barrio Las Moras, en el norte de Soledad. Allí ya todos los vecinos saben de MadiBrass. Por lo menos gran parte, según creen los músicos, se han puesto a bailar al son del quinteto que ya aprendió a interpretar hasta porros.

MIGRACIÓN
De acuerdo con la estadísticas de Migración Colombia, en el país permanecen actualmente más de 153.000 ciudadanos venezolanos, a quienes ya se les venció su permiso temporal de permanencia, así como cerca de 50.000 más, a quienes estaría próximo a vencérseles, por lo que quedarían en permanencia irregular. Se estima que, según los resultados de los procedimientos de verificación, cerca de 140.000 venezolanos habrían ingresado de forma irregular, por pasos no autorizados a Colombia, sin que se tenga certeza de su ciudad destino. Sin embargo, se sabe que entre las ciudades con más residentes están Bogotá, Medellín, Barranquilla, Cali y Bucaramanga.

Publicado en www.elheraldo.com

 

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