REVISTA SEMANA
Desalojan a más de 500 venezolanos de una cancha deportiva al aire libre ante el pedido de los habitantes del barrio Sevilla. Unos se fueron al Puente Simón Bolívar; otros a la frontera con Ecuador, y los demás en busca de otro refugio. La capital de Norte de Santander es la ciudad colombiana que recibe el mayor número de venezolanos

 

El “Hotel Caracas” tenía forma de cancha en una parte y de polideportivo en otra. Ofrecía un techo y mucho sol. Sin duda había sobre cupo, pues 510 personas se hospedaban allí. Cada cual tenía bajo su brazo sus pocas pertenencias, y a su lado su familia. En ese lugar vivían hasta el pasado miércoles un grupo de venezolanos que huyeron de su país para buscar fortuna al otro lado de la frontera.

Los migrantes tuvieron que irse. Vivían –porque ya se fueron– en el barrio Sevilla, en la zona céntrica de Cúcuta. Improvisaron su casa a falta de un techo decente,y se asentaron y le llamaron “Hotel Caracas”, nombre que evoca la nostalgia de la capital de su país, un sarcasmo en medio de la tragedia que sonaba familiar.

Los migrantes improvisaron carpas, se asentaron en la cancha y le llamaron “Hotel Caracas”, un sarcasmo en medio de su tragedia.

Los 510 huéspedes fueron desalojados por pedido de la comunidad del barrio Sevilla que salió a protestar. Los residentes dijeron que la situación era insostenible, notaron que la inseguridad aumentó, que no existían las condiciones de salubridad necesarias para que tanta gente pudiera vivir con dignidad. Y, para colmo, les estaban quitando la posibilidad a todos de disfrutar de la cancha y el polideportivo, justo ahora que los niños entran al colegio y empiezan con sus clases de educación física.

En la cancha también habían problemas, incluso se llegó a decir que un grupo de extranjeros controlaban el lugar y le exigían dinero a los migrantes. “Hay que dar cuota de mil o dos mil pesos por recibir agua, comida o cualquier ayuda que la gente viene a darnos. Quien no tiene dinero, no puede recibir nada”, dijo la inmigrante Juana Arias* al diario La Opinión.

510 venezolanos fueron desalojados por pedido de la comunidad del barrio Sevilla que salió a protestar

EN LAS PUERTAS DE CÚCUTA
Esta es una moneda con varias caras. La migración es un problema humanitario con efectos colaterales. Cúcuta recibe la mayor cantidad de venezolanos, por el Puente Simón Bolívar entra 53 por ciento de todos los migrantes del vecino país. Según Migración Colombia, el año pasado Colombia recibió 796.000, de los cuales más de 552.000 se quedaron legalmente y 374.000 ilegalmente.

La capital de Norte de Santander ha pedido a gritos al gobierno nacional durante varios meses que los ayuden pronto, porque la migración no es un problema solo de su departamento, sino del país. Lo que ocurrió en el barrio Sevilla fue el espejo perfecto a gran escala de un problema que viene en crecimiento.

«Cúcuta tiene altos índices de desempleo, acá no tenemos industrias, no podemos ofertar mano de obra. Le hemos solicitado a muchos empresarios que no empleen la mano de obra venezolana que se ofrece a un precio menor, porque la están explotando. Porque eso va en perjuicio de la escaza mano de obra que puede haber en la ciudad», dijo a Semana Mauricio Franco, secretario de Seguridad de Cúcuta.

Al respecto, Migración Colombia informó que en el 2017 fueron sancionadas 600 empresas por contratar sin el lleno de los requisitos a venezolanos. Estos operativos son vitales en la medida en que la institución busca evitar la explotación laboral de los venezolanos.

«Hay que entender la naturaleza de la migración venezolana. Muchos de ellos tienen formación profesional, pero no tienen los papeles en regla porque el gobierno obliga a que esa migración tenga que ser ilegal. Eso tiene un sentido pragmático, y es que un ciudadano sin papeles en el exterior no puede votar», aseguró Ronal Rodríguez, investigador y vocero del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario.

Según Migración Colombia, en 2017 llegaron 796 mil venezolanos, de los cuales más de 552 mil se quedaron legalmente y 374.000 ilegalmente.

LA SALIDA
Desde el pasado sábado 13 de enero la Alcaldía y Migración Colombia fueron a Sevilla a hablar con los venezolanos que se encontraban en la cancha. Encontraron que gran parte de ellos tenían la Tarjeta de Movilidad Fronteriza (TMF), un documento que les permite moverse por la frontera sin pasaporte, pero de forma regular. Sin embargo, no la pueden usar para quedarse en Colombia, no es un permiso de permanencia. Otros pocos tenían pasaporte en regla y un tiquete para continuar su viaje en otros países de Suramérica, pero no podían viajar por falta de recursos para salir de Cúcuta.

Tras este operativo, la Cancillería decidió apoyar a las personas que tenían papeles y pasajes para que siguieran su tránsito, fueron llevadas a un hotel para el proceso de sellado de pasaporte.

No obstante, quedaba la gran mayoría en el “Hotel Caracas”. El lunes siguiente fueron las protestas de la comunidad y el alcalde les prometió que el sitio sería desalojado. Les dieron un ultimátum a los venezolanos para irse. Como dato curioso, la Cancillería reveló que entre todas estas personas había dos colombianos colados durmiendo en las canchas y también se tuvieron que ir.

La gran mayoría prefirió irse por las buenas, se llevaron sus cosas hacia otras ciudades, hacia otras calles. La Alcaldía tiene censadas a más de 1.000 personas que duermen en Cúcuta, normalmente en la calle, en los parques, en las aceras, donde llegue la noche. “Hay que tener muchísimo cuidado porque puede llegar a generar más problemas de los que tienen. En efecto se pueden llegar a regresar a venezolanos a su territorio, pero eso no va a contener el flujo, la mayoría entran por los pasos ilegales y la mafia de la guardia está robando a las personas, no pueden pasar el dinero porque se los roban, hacia finales de 2017 solo le dejaban pasar 500.000 bolívares, que no es nada», explicó Ronal Rodríguez, investigador y vocero del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario.

Para el miércoles en la mañana había solo 218 personas en la cancha. Las instituciones del Estado se hicieron presentes para atenderlos y asesorarlos. Fue la Policía, el Ejército, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), Migración Colombia, Unidad Nacional de Gestión de Riesgo de Desastres (UNGRD), Alcaldía Municipal y Cancillería; además acompañaron el proceso Defensoría del Pueblo y la Procuraduría.

El desalojo fue rápido. A las ocho de la mañana no había venezolanos, solo personas limpiando el lugar que todavía tenía rastros de lo que fue el ‘Hotel Caracas’. En el suelo quedaron las espumas que hacían las veces de colchones para amortiguar el piso y soportar la noche.

Los migrantes tuvieron que irse. Vivían –porque ya se fueron– en el barrio Sevilla, en la zona céntrica de Cúcuta.

EL DRAMA CONTINÚA
Los venezolanos se fueron del barrio Sevilla, sí, pero siguen sin hogar. ¿A dónde van a ir si ya no pueden volver a Venezuela? Del otro lado está el problema social y de orden público que tiene Cúcuta. «Ya hicimos una primera reunión para empezar a hacer unos operativos nocturnos y detectar los sitios en los que están durmiendo las personas, van a ser notificadas por Migración Colombia sobre el uso de la TMF, y vamos a empezar de manera posterior a empezar a recogerlos de los sitios y posteriormente llevarlos al puente internacional para exigirles que le den aplicabilidad a la tarjeta tal como lo estipula la norma», dijo el secretario de Seguridad de Cúcuta.

En el 2017 fueron capturados en Cúcuta 410 venezolanos involucrados en delitos que van desde el hurto hasta el homicidio. En 2018 ya cuentan un capturado diario. «Al gobierno nacional se le hizo la solicitud en una reunión de hace 20 días se habló de un grupo élite especial encargado únicamente al problema migratorio en la ciudad. Se nos informó en el pasado Centro de Mando Unificado que ese grupo había sido aprobado, esperamos que muy pronto llegue», explicó Franco.

En el 2017 se registró un incremento del 110 por ciento de la migración de venezolanos hacia Colombia, según Migración Colombia. Lo más preocupante es que en el año que comienza la tendencia podría aumentar. Semana conoció que el gobierno ha comenzado a intensificar las medidas de control migratorio, y que pronto tendrán que anunciar cuál será la ruta a seguir ante una crisis que tiende a agravarse por la situación en Venezuela.

Con la intervención del ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, en el Foro Económico Mundial (WEF) de Davos, quedó claro que el gobierno está pidiendo ayuda internacional y un plan de urgencia por el inminente colapso económico en Venezuela, y por la escasez de recursos en Colombia para atender el problema migratorio. Cárdenas aboga por un plan que incluya instituciones multilaterales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) o el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF). «La idea es tener listo un plan económico para Venezuela para el día después. No sabemos cuándo vamos a llegar al día después pero eso va a ser rápido por la gravedad de la crisis», aseguró Cárdenas a AFP.

Las soluciones como los problemas tienen que ser a gran escala. La balanza entre la crisis humanitaria de los venezolanos y el problema social y económico en Colombia es frágil. Son personas en situación de vulnerabilidad, son, en muchos casos, la familia de colombianos que hicieron vida en Venezuela y tuvieron hijos allá.

Publicado en www.semana.com

 

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