La XIX reunión de consulta de cancilleres de la OEA, realizada el miércoles 31 de mayo en Washington, fue suspendida luego de cinco horas de trabajo, en una sesión que aparte de los debates estuvo plagada de retrasos en la instalación, sucesivas interrupciones por fallas en el sonido y recesos en la búsqueda de puntos de coincidencia entre las proposiciones en mesa sobre el Caso Venezuela.

A pesar de los espejismos, tres posturas se hicieron patentes desde el comienzo: la de un grupo de países que desde hace largo tiempo han estado propugnando por una salida democrática y negociada a la crisis venezolana, la del grupo de países que conforman la Comunidad del Caribe y, por último, la de los fieles al Alba.

Los últimos se opusieron, por principios, incluso a la misma existencia de la reunión de consulta, por considerarla injerencista.

De manera que fueron presentados dos proyectos de declaración.

Perú, Canadá, Estados Unidos y Panamá presentaron la suya, que incluía:

  • Cese inmediato de los actos de violencia y hostilidad que provengan de cualquiera de las partes…
  • Respeto absoluto de los derechos humanos y al Estado de Derecho.
  • Cese de la iniciativa de realización de una Asamblea Nacional Constituyente en la forma en que está concebida actualmente.
  • Cese de las detenciones arbitrarias, el respeto al debido proceso y la suspensión de todo tipo de enjuiciamiento de civiles por tribunales militares.
  • El cumplimiento de compromisos asumidos entre las partes, producto de las mesas de trabajo durante el proceso de diálogo nacional previo, relativos a la liberación de los presos políticos, el respeto de las competencias constitucionales y a la elaboración del calendario electoral, con la presencia de observadores internacionales independientes.
  • Que las partes se comprometan a un nuevo proceso de diálogo y negociación que conduzca a un acuerdo político amplio, con un calendario, acciones concretas, y garantías que aseguren su implementación.
  • Solicitar al gobierno nacional que busque asistencia humanitaria internacional. La propuesta del Caricom fue presentada por Guyana. Incluye:
  • El cese inmediato de los actos de violencia y hostilidad vengan de donde vengan.
  • Establecimiento de planes concretos para la restauración de la paz y la estabilidad lo más pronto posible.
  • Respeto absoluto de los derechos humanos, al Estado de Derecho y el proceso Constitucional en Venezuela.
  • Llamamiento a todas las partes a que se comprometan a un renovado proceso de diálogo y negociación que conduzca a un acuerdo político amplio, con un calendario establecido, acciones concretas y garantías que aseguren su implementación.
  • Solicitar al gobierno de Venezuela que reconsidere su decisión de retirarse de la OEA. Antigua & Barbuda había presentado un proyecto de declaración que incluía la solicitud al gobierno venezolano el retiro de su propuesta constituyente, pero a la hora de la verdad la dejó sin efecto.

Como se puede observar, ninguna de las exigencias de ambos grupos de proponentes puede considerarse como una lisonja para el régimen de Maduro. Al contrario. La gran diferencia entre ambas estaría en la solicitud de cancelación del proyecto Constituyente que hace el primer grupo. Es decir, Tierra Firme y el Caribe discutieron largamente sobre cuestiones que a la postre acercarían sus riberas.

Tierra firme y el Caribe se acercan a un consenso para maniatar a MaduroLuego de suspendida la sesión, el canciller mexicano, Luis Videgaray, portavoz de un grupo de 14 países que exigen una resolución firme ante la situación crítica que vive Venezuela, dijo que habían «logrado el acuerdo de ponerse de acuerdo» con los países del Caricom en el establecimiento de una «hoja de ruta conveniente», tanto para la organización hemisférica como para la democracia en Venezuela.

Ese preacuerdo establece que la reunión de consulta se reanudará, para tomar una decisión, antes de la Asamblea General de la OEA, que se celebrará entre el 19 y el 21 de junio en Cancún, México. Posiblemente la fecha que se imponga sea la del viernes 16 de junio. En Venezuela, el Consejo Nacional Electoral estima que la elección para designar a los miembros de la ANC será «a finales de julio», pero los lapsos para las postulaciones de los candidatos fueron abiertos esta semana.

Construir esa ruta, fue el mensaje que dejó el canciller mexicano. «Existe la voluntad para llegar a un texto de consenso que en primer lugar represente un elemento positivo y útil para lograr los cambios que se requieren para el restablecimiento de las condiciones democráticas, la paz y que se termine la violencia en Venezuela», dijo a nombre de los gobiernos de Argentina, Brasil, Costa Rica, Colombia, Chile, Perú, Uruguay, Panamá, Paraguay, Guatemala, EEUU, Canadá, Honduras, y México.

Darren Henfield, ministro de asuntos exteriores de Bahamas, que ejerció la portavocía de la Comunidad de Países del Caribe (Caricom), fue quien propuso la suspensión de la sesión y, a la vez, adelantó el compromiso de su rebaño de alcanzar un acuerdo en la próxima oportunidad. Los trabajos para acercar posiciones serán adelantados, en el interregno, por los representantes permanentes en la OEA.

La canciller de Argentina, Susana Malcorra, ha renunciado, pero sigue en el cargo. Reiteró las exigencias que en anteriores oportunidades le ha hecho a Venezuela en la OEA: celebración de elecciones, respeto a AN, cumplimiento de compromisos adoptados en el fenecido proceso de diálogo el año pasado, y también exigió la liberación de los presos políticos y la cancelación de la Constituyente en los términos que ha establecido el gobierno de Maduro, así como respeto a los derechos humanos.

El delegado de Estados Unidos, Thomas A. Shannon, subsecretario para asuntos políticos de la administración Trump, en su turno de intervención de seis minutos, hizo un llamado al gobierno venezolano a respetar las potestades de la Asamblea Nacional y a que convoque elecciones regionales. Denunció que en Venezuela se ha producido la ruptura del hilo constitucional. Criticó la decisión de retirarse de la OEA, por cuanto «priva a sus ciudadanos de esa institución cuando más la necesita».

BANDERAS ARRIADAS

A pesar de que oficialmente el gobierno venezolano había solicitado retirarse de la OEA, bajo juramento de no sentarse nunca más bajo sus banderas, a la primera pedida acreditó a la embajadora Carmen Velásquez de Visbal, identificada como «representante interina», pero esta funcionaria no tomó la palabra ni tampoco ocupó el asiento reservado a su país.

A control remoto, en la sede de la ONU en Nueva York se encontraban la canciller Delcy Rodríguez, el embajador ante la ONU Rafael Rafael Ramírez y el embajador (¿ex?) alterno ante la OEA Samuel Moncada. Al término de la sesión, Delcy Rodríguez dijo por teléfono a la televisión estatal venezolana que «el único consenso que consiguieron es que no hay consenso, porque se impuso la voz, la moral y el respeto de países del Alba y del Caricom». Los países del Alba que se opusieron a cualquier resolución sobre Venezuela fueron Nicaragua, Bolivia y Ecuador, mientras que una docena de países miembros de Caricom en todo momento trataron de concertar una resolución alternativa con los 14 países liderados por Perú, Canadá, Estados Unidos y Panamá.

«Deben sentirse frustrados de que la OEA no les haya dado el respaldo que han estado buscando; pretendieron detener el proceso de la Asamblea nacional Constituyente», dijo la canciller.

Aseguró además que el presidente Maduro le había dado instrucciones para que participara en la Asamblea General de la OEA en Cancún.

ALMAGRO AVINAGRADO

Por su parte, el secretario general Luis Almagro llevó su buena tunda de palos. Todas las facturas se las pasaron. Le acusaban de agitar las aguas, de usar el cargo indebidamente y el resto de las lindezas que cada día le remite el chavismo planetario. No respondió porque no es canciller de nadie. Ni siquiera hizo uso de su acostumbrado arsenal de tuits. Al salir de la sede la OEA se acercó a periodistas (hoy jueves se presentará en CNN en Español en el programa del mexicano Fernando del Rincón) y conversó con un grupo de venezolanos que desde temprano se mantenían a las puertas de la organización con sus banderas y consignas a favor de la libertad de Venezuela.

Algunos chavistas también merodeaban, pero no tenían quién les abrazara.

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