Ali y Hopkins en el recuerdo

JESÚS COVA –

Dos iconos del boxeo, de los más grandes de un deporte que según los historiadores presumiblemente nació hace unos siete mil años en Abisinia, hoy Etiopía, vieron por primera vez la luz del mundo en este mes: el ya fallecido Muhammad Alí, “el más grande y el más bello de todos”, como gustaba proclamarse, y Bernard Hopkins, alias The Alien y The Executioner, para muchos el más eximio peso mediano de todos los tiempos, con el permiso de Marvin “Maravilloso” Hagler.

Vale la pena recordarlos ahora para las remembranzas de los aficionados de su tiempo que los vieron en acción y también para el conocimiento de los de hoy, a propósito de sus fechas de nacimiento, en estas líneas tejidas apresuradamente acerca de un par de figuras deportivas de tan elevado prestigio, dos monumentos del ensogado.

DE KENTUCKY PARA EL MUNDO
El primero nació el viernes 17 de enero de 1942 en Louisville, Kentucky. Casualmente murió también un viernes, el 3 de junio de 2016 en Scottsdale, Arizona, abatido por el Parkinson, mal contra el cual batalló durante más de tres décadas –con el mismo valor con el que lo hacía en el ring– diagnosticado en 1984, tres años después de su última pelea, que perdió en los puntos con Trevor Berbick, en Nassau, Bahamas, el 11 de diciembre de 1981.

Alí fue campeón olímpico en Roma en 1960 en semicompleto y luego soberano en cuatro diferentes etapas en el peso completo en el campo profesional. Se autollamaba «El Más Grande», el que “picaba como una abeja y flotaba como una mariposa”, cultor de un diferente ritmo de pelea del lento y monótono de la generalidad de los pesos completos de antes de él, de estilo en el que bajaba las manos sin parar de bailar en el ring en retroceso y al ataque. Fue conocido en sus inicios como “El Bocón de Louisville” o “El Bocazas” por su incesante parloteo, odiado y amado en sus comienzos por su petulancia y por su censurada y, a partes iguales, celebrada costumbre de pronosticar el round en el que vencería al rival de turno.

Peleó entre 1960 y 1981 y ganó 56 de las 61 peleas que afrontó, con 37 KO propinados, cinco reveses, de estos solo uno por KO frente a su exsparring Larry Holmes, en una hoja de servicios en la que confrontó y venció, entre muchos, a rivales de la talla de George Foreman, Joe Frazier, Ken Norton, Henry Cooper, Archie Moore, Oscar “Ringo” Bonavena, Jerry Quarry, por citar solo a esos siete, todos nombres de alta sonoridad en el planeta del boxeo.

Alí fue despojado de sus fajas AMB y CMB en 1967 por las autoridades gubernamentales de su país ante su negativa a incorporarse al ejército para ir a combatir en Vietnam, que estaba en guerra con Estados Unidos.

El 6 de marzo de 1964, diez días después de haber destronado a Sonny Liston en seis vueltas en una pelea en Miami, había anunciado a los medios de comunicación que formaba parte de la Nación del Islam y que su nombre era Muhammad Alí (el Amado de Dios) y que repudiaba el de Cassius Clay, “un nombre de esclavo”.

La decisión de Alí –argumentó ser “objetor de conciencia” y que no iría a Vietnam “a matar a ningún vietcong, porque ningún vietcong me ha llamado negro”–, que fue recibida con beneplácito en numerosos países en el mundo le costó la pérdida de su licencia de púgil y por ello estuvo tres años y medio proscrito del boxeo.

Durante ese tiempo dedicó sus esfuerzos a luchar por los derechos civiles de sus hermanos afroamericanos y de religión, rol que le ganó admiradores y seguidores a lo largo y ancho del orbe, gestiones en las que permaneció hasta sus días finales, visto como ejemplar ciudadano del mundo.

Retornó al ring en 1970 y, luego de tres victorias al hilo, el 8 de marzo de 1971 perdió el invicto por puntos en 15 rounds ante Joe Frazier, quien sería luego su gran adversario. Pelearon tres veces, con 2-1 en favor de Alí, en la que muchos consideran la real Pelea del Siglo XX, en el Madison Square Garden de Nueva York. Pero el 30 de octubre de 1974, después de sumar una nueva hilera de triunfos recibió la oportunidad de medirse al aparentemente invencible noqueador George Foreman. En el estadio Kinshasa, Zaire, hoy República Democrática del Congo, asombró al mundo del boxeo con un KO en ocho asaltos en una pelea que fue vista por unos 300 millones de espectadores en todo el planeta, un récord de audiencia para un evento deportivo en aquel entonces.

HOPKINS, EJEMPLO DE SUPERACIÓN
En cuanto a Bernard Hopkins, debe apuntarse que en verdad es un poco común ejemplo de superación. Un descocado, violento y peligroso delincuente juvenil, en el presidio encontró en el boxeo el sendero que lo apartó de los malos pasos y por ello se ganó la admiración de los aficionados del mundo.

Hopkins nació el jueves 15 de enero de 1965 en Filadelfia, Pennsylvania. Esto es que acaba de festejar sus 59 años. Fue campeón mundial mediano y semipesado en una carrera que se prolongó entre el 11 de octubre 1988 y 17 de diciembre de 2016. En ese largo camino de 28 años de actividad se impuso en 55 de 67 peleas con 32 KO, perdió 8, empató 2 y en 2 no tuvo decisión.

Como campeón mediano reinó de 1995 a 2005, con 20 defensas. Ganó la faja FIB el 16 de julio de 1995 ante el ecuatoriano Segundo Mercado a los puntos y la perdió como campeón indiscutido AMB, FIB, CMB, OMB –el primero en la historia del boxeo en ostentar las cuatro fajas a un mismo tiempo y defenderlas– el 16 de julio de 2005, por decisión frente a su connacional Germain Taylor, en la vigésima defensa.

Hopkins es el púgil de más edad en ser campeón del mundo, proeza lograda por vez primera cuando tenía 46 años y 126 días, 24 días más que George Foreman (ahora el segundo más longevo), lo que hizo el 21 de mayo de 2011 cuando en Montreal, Canadá, venció por 115-113, 116-112 y 115-114 al canadiense Jean Pascal. Dos años más tarde se superó a si mismo el 9 de marzo de 2013, fecha en que dominó en el Madison Square Garden de Nueva York a su compatriota Tavoris Cloud, de 31 años, con tarjetas de 117-111 y un doble 116-112, ya con el peso sobre las espaldas de 48 años y 52 días.

Por lo pronto dejaremos esta historia hasta aquí. En otra ocasión, lo antes posible, desmenuzaremos los más importantes hitos en la trayectoria sobre el ring y en la vida, fuera de él, de estas dos inmortales figuras del deporte de las 16 cuerdas, la de los golpes entre dos atletas sobre un espacio llamado ring (círculo, en español) que, contradictoriamente, es un cuadrado.

Jesús Cova es periodista deportivo venezolano. Reside en Caracas, Venezuela

 

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