VÍCTOR SUÁREZ –

Estaba prevista su diletancia para las 3 de la tarde, la hora en que mataron a Lola. Son las 4:15 pm del viernes 27 y la transmisión de televisión aun no comienza. Algo pasa. A las 4:25 aparece su imagen por Rusia Today, una televisora moscovita financiada por el Kremlin: “es (el pueblo, la oposición, el planeta entero) una maquinaria al servicio del hegemón del mundo y de sus satélites”; “vengo en nombre de la única Venezuela”. En el legajo que lleva al podio de la Asamblea General no se encuentran los 13 millones de firmas (“No+Trump”) que aseguraba haber recogido para entregarlas a Antonio Guterres, el secretario general de la ONU. Han desaparecido, sin explicación.

Viernes de sopores y tremolinasSu hermano Jorge estuvo acompañando a Maduro en Moscú, de donde regresaron a Caracas con manos y bolsos vacíos. Delcy Rodríguez, la vicepresidenta, había llegado a la sede de la ONU junto a unos doce funcionarios. Algunos portaban maletines de esos que los cuerpos de seguridad utilizan como escudos blindados que son desplegados en caso de algún atentado. Le esperaban en los bordillos del estacionamiento el canciller Jorge Arreaza y el embajador ONU Samuel Moncada. A Delcy la chotean por su mal vestir, por el uso de espejuelos achatados hacia el ecuador, por su desmesuradas pretensiones, pero nunca le recriminan que su discurso ya lo lleva aprendido con meses de antelación. Al bajar del automóvil negro, aparece con blazer azul marinero, blusa blanca y pantalones de azul más claro que lleva en los laterales listillas ámbar como las utilizadas por las bailarinas del antiguo Folies Bèrgere parisino.

En los días previos a su comparecencia se especulaba que por representar a un régimen considerado usurpador, se impugnaría su presencia en el foro mundial. Empezaron a meterles casquillo y se creyeron que existía la posibilidad de que a Doña Delcy se le impediría hablar en la plenaria.

Los nervios se les habían desbordado. (La ONU no puede permitir eso. Nosotros somos quienes somos. Representamos a Venezuela. Que anden como Pedro por su casa no significa que ellos sean los representantes legales del país. El derecho internacional nos ampara). El lunes 23 Samuel Moncada, como jefe de misión, envió una comunicación a la directiva de la ONU. La petición era inusual. La comunicación estaba numerada 00341, con precedente en la nota verbal 00299 del 3 de septiembre, en la que se solicitaba “certeza legal” sobre los derechos y privilegios de todos los miembros de la ONU y sobre su capacidad para ejercerlos en su totalidad, “libre de cualquier amenaza o coerción de parte de países más poderosos”.

Viernes de sopores y tremolinas¿Qué es esto? ¿De dónde ha salido esta inusitada cagazón? Moncada denuncia que Estados Unidos y sus aliados pretenden impugnar las credenciales de la delegación venezolana que ellos ostentan. De consentir tal pretensión, “ello convertiría a la ONU en un arma de intervención para promover golpes de Estado contra las legítimas autoridades de los estados miembros de la ONU”.

Denuncia la existencia de “coleados”, individuos pertenecientes a la oposición venezolana que han sido acreditados por estados miembros distintos a sus nacionalidades. “Ellos no son ni legítimos ni Viernes de sopores y tremolinasrepresentativos de Venezuela”. En todo caso, representan a los países que les han acreditado.

En esa comunicación, Moncada alerta que ha sabido de la intención de un grupo de países de propiciar una votación en el seno de la plenaria con el fin de evitar que Su Excelencia Delcy aparezca en palestra.

Sin los 13 millones de firmas, con el cielo en tempestad, con la invocación del TIAR, con la noticia procedente de Ginebra que abría investigación oficial sobre violaciones de derechos humanos, con las nuevas sanciones anunciadas por EEUU y Europa, con la generalizada condena al régimen que representa, con las posturas de toda América y toda Europa, HE Delcy no podía sino recurrir a situaciones que de paso ya habían sido desmontadas mucho antes de llegar a Nueva York. Al primer minuto de su intervención la sala se movía, muchos delegados, sobre todo los del Grupo de Lima, desfilaron hacia la salida.

Mostró una foto de Guaidó al lado de un presunto miembro de la banda Los Rastrojos. Dijo que en Santa Marta, Ríoacha y Maicao, Colombia entrenaba gente para atacar a Venezuela.

Lanza su retahíla habitual: Colombia y EEUU preparan el terreno para atacar a Venezuela. Eso viene desde Obama. El TIAR justifica los pilares para instrumentalizar una intervención armada. Es unilateralismo grupal. La OEA es un cadáver insepulto.

Y se van acabando los 30 minutos. En un momento dice que los traductores le piden que hable más lento… Los últimos alientos se les van en gritos: Viva Palestina, viva Cuba, viva China, viva Rusia, viva Irán, viva Corea del Norte, viva Siria, viva Zimbabue. Y Delcy se va apagando, a medida que se le acaban las dictaduras por avivar.

Entonces el moderador de la sesión le baja el telón y da paso al vocero de Cabo Verde.

Viernes de sopores y tremolinasLa funcionaría de la misión permanente, Daniela Rodríguez, ya había terminado de ojear el libro del maracucho Iván Rincón Urdaneta. El joven diputado de las zapatillas de suela blanca, traje y corbata nuevos, que había ido a Nueva York en busca de una quimera, Miguel Pizarro, emite su veredicto sobre lo que le ha tocado vivir en su primera misión de importancia fuera del país: “Tuvimos una semana histórica. El tema de Venezuela ha sido fundamental. Ahora iniciamos un nuevo capítulo de avances y acciones en contra de la dictadura y en pro del cambio que el país merece”.

Víctor Suárez, periodista venezolano, residente en Madrid, España.

 

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