MARIÁNGELA VELÁSQUEZ –

Lo prometido es deuda. España, Francia, Gran Bretaña, Alemania, Portugal y otras catorce naciones europeas anunciaron el lunes 4F su respaldo a Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela, ante la negativa del líder de facto Nicolás Maduro de abandonar el poder.

Pero ese apoyo ha llegado a cuenta gotas.

La parsimonia europea contrastó con el espaldarazo de Estados Unidos y el rechazo de Rusia el mismo 23 de enero, cuando el presidente de la Asamblea Nacional asumió las riendas del poder ejecutivo venezolano en un Cabildo Abierto en una plaza de Caracas para exigir el cese de la usurpación de Maduro, el establecimiento de un gobierno de transición y la celebración de elecciones libres.

Desde ese momento comenzó un forcejeo político en Europa que ha comenzado a dar resultados.

El Parlamento Europeo, que representa directamente a los ciudadanos de la Unión Europea mediante representantes electos en cada país, tomó la iniciativa la semana pasada y aprobó una resolución en apoyo a Guaidó, quien en un mes pasó de ser un diputado de su natal estado Vargas a líder del proceso de transición de Venezuela hacia la democracia.

El camino de la Unión Europea ha sido más sinuoso. Las intensas negociaciones políticas no han podido doblegar la obstinada posición de Italia, que bloqueó una resolución de los 28 países de la UE para respaldar a Guaidó, un político de 35 años poco conocido que encabeza la nueva ofensiva de la oposición para poner fin a 20 años de revolución bolivariana.

El dilatado respaldo de Europa a GuaidóLOS PROBLEMAS DE SÁNCHEZ

Para explicar la respuesta algo tardía de Europa en tomar una posición firme sobre Venezuela, primero hay que mencionar que la mayoría de los países no posee presidentes sino jefes de Gobierno que, a falta de mayoría absoluta, son nombrados por coaliciones parlamentarias de partidos con diversas ideologías.

En el caso español, el jefe de gobierno Pedro Sánchez sólo posee el respaldo irrestricto de los 84 diputados que tiene el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) de un total de 350 escaños. Para lograr su investidura el 2 de junio del año pasado tuvo que recurrir a un grupo de partidos, como Podemos, PNV, PdeCat, ERC, Bildu y Compromís.

Sánchez había expresado su respaldo al movimiento opositor venezolano al reunirse con Lilian Tintori, la esposa del preso político Leopoldo López, cuando el PSOE se encontraba en la oposición. Pero desde La Moncloa no le fue fácil contradecir a sus aliados para apoyar una medida respaldada por sus adversarios del Partido Popular y Ciudadanos.

Aunque el respaldo de Podemos a Maduro había ido mermando cuando sus líderes se dieron cuenta del alto costo político que representaba estar vinculado a un gobierno ineficiente y corrupto, los podemitas se oponen a lo que consideran una injerencia de Estados Unidos que podría desencadenar un conflicto militar.

En medio de una ola de críticas de enemigos y aliados, Sánchez expresó su apoyo a Guaidó como presidente interino de Venezuela para que convoque unas elecciones libres en el menor plazo posible. Maduro le había llamado farsante en una entrevista transmitida el domingo por el canal de TV La Sexta y un sector del pueblo español tampoco estaba conforme con su decisión y posicionó en redes sociales la tendencia #NoEnMiNombre para respaldar a Maduro.

Portugal también tuvo sus dudas, pero al final se adhirió al respaldo a Guaidó. Al expresar su solidaridad con Venezuela, el ministro de Relaciones Exteriores de Portugal Augusto Santos Silva dijo que no había que olvidar que al menos un millón de venezolanos poseían pasaportes de algún país de la Unión Europea.

EL DILEMA DE AUSTRIA

Austria tuvo que lidiar con fisuras internas antes de rechazar la legitimidad del mandatario revolucionario. El canciller austríaco Sebastian Kurz, del conservador Partido del Pueblo (ÖVP), desconoció a Maduro a pesar de las presiones de su propia ministra de Relaciones Exteriores, Karin Kneissl, del ultraderechista Partido de la Libertad (FPO).

Para ascender al poder, ÖVP y el FPO formaron una coalición de derecha que derrotó a la segunda fuerza política, el Partido Socialista Austríaco, SPO.

“No quiero ser demasiado legalista, pero por cuestiones legales y por principio no reconocemos gobiernos, sino Estados”, dijo Kneissl poco después de la proclamación de Guaidó.

La verdadera razón detrás de negativa de Kneissl a apoyar un cambio de gobierno de Venezuela habría obedecido a sus estrechos vínculos con Moscú, al punto que la ministra invitó al presidente ruso Vladimir Putin a su boda en verano del 2018 y se retrató bailando con él.

Pero Kurtz se impuso y siguió la línea de otras potencias europeas “para restituir la democracia en Venezuela, que ha sufrido por demasiado tiempo la mala gerencia socialista y la ausencia del estado de derecho”.

LOS INTERESES DE GRECIA

La posición de Grecia es clara: respalda abiertamente a Maduro y rechaza la convocatoria de elecciones propuesta por la oposición.

Según la versión europea del digital Politico, el primer ministro Alexis Tsipras es uno de los aliados incondicionales de Maduro, a pensar de la larga lista de denuncias sobre su vinculación con el narcotráfico y la inoperancia de un gobierno que ha desintegrado las instituciones y el aparato productivo de Venezuela.

Tsipras habría buscado una tabla de salvación en el petróleo venezolano en caso de que Grecia hubiese sido forzada a salir de la zona económica europea en 2013.

Denis MacShane, el ministro británico para Europa y América Latina durante el gobierno de Tony Blair, fustigó la posición griega.

“¿Qué le pasó a la tradición con la democracia y los derechos humanos de Grecia? ¿Por qué es Grecia, el país europeo que vivió bajo una pestilente, cruel y corrupta Junta Militar respaldada por la derecha entre 1967 a 1974, está enviando un mensaje de apoyo a una pestilente, cruel y corrupta dictadura militar en Venezuela?”, preguntó MacShane en una entrevista a la prensa inglesa.

EL CASO ITALIANO

“Todas las familias de Padula (provincia de Salerno) tenían al menos un miembro en Venezuela”, recordaba la semana pasada una anciana de 84 años que ahora vive en Osimo, provincia de Ancona, sobre los profundos lazos de Italia con la nación sudamericana.

Pero la opinión de la extensa colonia italiana en Venezuela y sus familiares en Italia, no hicieron mella en la posición del gobierno, que se empeñó en vetar una posición conjunta preparada por la delegación de Suecia en respaldo a Guaidó en la Unión Europea.

Observadores aseguran que el alejamiento de Italia del consenso europeo se debe a la enorme afinidad con Putin del primer ministro italiano Matteo Salvini, de la ultraderechista Alianza del Norte. El Movimiento 5 Estrellas, que también forma parte de la coalición de gobierno, defendió su derecho a no apoyar a ninguno de los dos presidentes mientras se opone a la cualquier intervención política o militar de Occidente.
El presidente italiano, Sergio Mattarella, que representa la unidad del estado italiano, instó al Salvini a tomar una decisión definitiva con respecto a la situación venezolana: «No puede haber incertidumbre ni dudas. La elección es entre la voluntad popular y el deseo de auténtica democracia, por un lado, y por otro la violencia de la fuerza».

YA VAN 19

Y en medio de este complejo panorama europeo, al caer la noche del lunes 4 de febrero en Europa 19 países de la UE habían ofrecido su respaldo a Guaidó.

“España, junto con Portugal, Alemania, Reino Unido, Dinamarca, Países Bajos, Francia, Hungría, Austria, Finlandia, Bélgica, Luxemburgo, la República Checa, Letonia, Lituania, Estonia, Polonia, Suecia y Croacia, toman nota de que Nicolás Maduro ha optado por no poner en marcha el proceso electoral. Por ello, y de acuerdo con los preceptos de la Constitución venezolana, reconocen y apoyan a Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional democráticamente elegida, como presidente encargado de Venezuela, a fin de que convoque elecciones presidenciales libres, justas y democráticas”, señaló una declaración conjunta de los países firmantes.

Una de los próximos pasos será iniciar las primeras consultas del Grupo Internacional de Contacto sobre Venezuela el próximo jueves en Uruguay, junto a varios países latinoamericanos.

Observadores aseguran que no se trata de sentar a las partes a una mesa de negociaciones. Por el contrario, se trataría más de una mesa técnica que exploraría las bases para convocar las elecciones donde los venezolanos tendrían la oportunidad de elegir un nuevo presidente por un período de seis años en unas elecciones garantizadas por la comunidad internacional.

Europa también está muy pendiente de la distribución efectiva de la ayuda humanitaria que solicitó Guaidó, pero que Maduro rechaza como limosna.

El peor temor de Europa es que, para aferrarse al poder, un Maduro enfurecido cumpla sus amenazas y desencadene una matanza, apoyándose en efectivos de la Fuerza Armada Bolivariana que le sean fieles, las supuestas 50.000 unidades milicianas de combate y las decenas de miles de paramilitares que rondan por los centros urbanos del país.

Mariángela Velásquez es periodista venezolana. Escribe desde Madrid, España.

 

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