SEBASTIÁN DE LA NUEZ –
Cada vez se comparten más las noticias sobre derechos humanos, se visibiliza mejor la lucha de organizaciones que pelean por ellos. Por eso, hoy no es un secreto que el Estado venezolano comete salvajadas contra su población. Feliciano Reyna, quien recientemente aprovechó los dos minutos que le fueron otorgados para hablar en una reunión de la ONU en Ginebra, ofreció esta entrevista a su paso por Madrid justo antes de su regreso a Caracas

El último representante de Naciones Unidas del área de los derechos humanos que visitó Venezuela, invitado por el Estado, fue Nigel Rodley en 1996. Rodley, un caballero muy respetado, se especializó en asuntos de tortura. Más nunca.

El activista Feliciano Reyna habló en Ginebra, este 16 de marzo, en representación de 170 organizaciones venezolanas y de la ONG internacional Civicus. Fue durante el cierre del Examen Periódico Universal que Naciones Unidas ha establecido como método para evaluar el desempeño de los Estados en materia de derechos humanos.

Se supone que los Estados actúan de buena fe, oyen las observaciones que se les hacen durante el proceso previo al EPU (que dura meses), averiguan y, llegado el momento, muestran su disposición a atenderlas debidamente. Esto es la teoría. Reyna, quien ha visto desde la primera fila los trucos del gobierno chavista haciéndose el adalid en DDHH, es moderadamente optimista. Sí, ahora los Estados están más conscientes acerca de lo que sucede en Venezuela, y el trabajo previo a estos exámenes que han hecho organizaciones como la suya, Acción Solidaria, así como muchas otras de cara a los organismos globales y embajadas dentro del propio territorio, ha rendido ciertos frutos. A Venezuela se le hicieron 274 observaciones el primero de noviembre pasado, y debía responder a ello en esta ocasión. Llevó una cartilla, un memo para defenderse y al final se oyeron unos aplausos, probablemente concertados y pagados de antemano.

Feliciano Reyna - A la Fosforito no le servirán los aplausos
La ministra para los Servicios Penitenciarios, Iris Varela, afirmó en Ginebra que ‘la democratización en Venezuela es irreversible. Nuestro país ha transitado desde el Estado autoritario y oligárquico del pasado, a un Estado democrático y popular’, dijo.

“El gobierno venezolano pone gente a aplaudir al adoptarse el informe, cosa que no se estila”, corrobora Reyna. “Que se adopte el informe es lo lógico; se acababa de adoptar el de Siria, cuyos derechos humanos están por supuesto en entredicho”.

El Estado debe expresar durante esa sesión final qué recomendaciones adopta y va a poner en marcha; con respecto a otras puede decir simplemente “tomamos nota”. Como se trata de un ejercicio de buena fe durante el cual unos Estados observan a otros, se supone que no se deberían rechazar recomendaciones. La delegación oficial venezolana, sin embargo, dijo que tomaba nota de algunas mostrando, al mismo tiempo, rechazo pues la vocera Iris Varela (la Madre Teresa de las cárceles criollas, nada menos) alegó que habían sido “manipuladas políticamente”.

Por cierto, Reyna dice que las delegaciones chavistas han hecho un esfuerzo, desde el punto de vista formal, por comportarse debidamente en este tipo de escenarios. Excepto Delcy Rodríguez, quien en noviembre pasado se desfogó a su estilo.

CÓMO OPERA EL EXAMEN

Es un proceso. La oficina de Naciones Unidas encargada de estos asuntos recoge tres clases de informe: el del Estado objeto del examen, el que la propia oficina de Naciones Unidas hace con los órganos de DDHH regionales; y el compendio de lo que recaban las organizaciones independientes de cada país.

Llegado el momento, habiendo contado con tiempo para edificar su alegato y con sus propias observaciones, la representación venezolana se sentó frente al grupo de trabajo del Consejo de DDHH y de los demás Estados observadores. Es la ronda final del EPU.

Gracias al trabajo de las 170 organizaciones venezolanas a las que representó Reyna el 16 de marzo, los Estados observadores incluyeron entre sus temas sobre Venezuela la libertad académica, que antes jamás había aparecido. Reyna hizo hincapié, todo el que pudo en apenas dos minutos, sobre la afectación de varios DDHH en el país: entre otros, libertades de asociación y de expresión; represalias contra la manifestación pacífica, los temas de la medicina y la salud. Fue bien claro: en Venezuela se han detenido personas solo por una protesta simple y pacífica. Habló de criminalización de periodistas, activistas políticos y defensores de DDHH. Habló de dos métodos recientes: el uso del Sebin (policía política) como una especie de justicia paralela y la utilización de la justicia militar, ámbito dentro del cual el profesor Santiago Guevara ha sido recientemente una de las víctimas. Pero no ha sido la única persona.

Feliciano Reyna - A la Fosforito no le servirán los aplausos
Feliciano Reyna el lunes 20 a las 12:00 de la mañana, en la plaza Alonso Martínez de Madrid.

Ahora hay que hacerle seguimiento a las recomendaciones derivadas del EPU, armando una estructura de difusión sobre los derechos sociales, económicos y culturales; esto es un trabajo de todos los venezolanos. El gobierno chavista se halla comprometido ante la comunidad internacional. En los casos de los comités (relacionados con cartas de tratados internacionales que atañen, por ejemplo, a los derechos del niño), los compromisos son obligantes: hay recomendaciones específicas sobre las detenciones arbitrarias y ejecuciones extrajudiciales.

La tarea es divulgar, insistir, expresarse a viva voz, luchar. El venezolano no está tan solo e indefenso como quiere hacer ver Venezolana de Televisión. Hoy en día existen grandes organizaciones mundiales que acompañan a su población: la Organización Mundial contra la Tortura, el Servicio Internacional de Derechos Humanos, la Asociación para la Prevención de la Tortura, Human Rights Watch, Amnistía Internacional, Front Line Defenders… Es una red.

Feliciano Reyna forma parte, además, de otro tipo de red: recolección de medicinas en el exterior y distribución en Venezuela. Es un esfuerzo muy puntual, naturalmente, y no basta para aliviar la emergencia nacional. La crisis humanitaria se niega porque sería reconocer el aplastante fracaso chavista. Mientras este gobierno siga empecinado en sus políticas, continuará haciéndole un daño profundo al país del presente y del futuro.

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