(En respuesta al artículo «Bolívar amordazado», de Luis Alberto Crespo, embajador de Venezuela en la Unesco, París).

CARMELA GARÍPOLI –

Cuando se intenta poner la poesía a los pies de la corte el resultado suele no ser muy poético; cuando se trata además de una corte malandra como la que oprime a Venezuela, el resultado no puede ser otro que el bodrio pseudo literario que escribió Luis Alberto Crespo en http://ciudadccs.info/bolivar-amordazado/

Leyendo el texto del poeta Crespo me preguntaba las razones de tanta inclinación perruna. Que no se crea que exagero cuando hablo de inclinación perruna, aquí está una muestra:

« A la nueva horda de esvásticas no parece saciarle el tratar de destruir al país y a la vida; no se contenta con responder con el aullido y el colmillo a la dulzura del entendimiento que sin cesar le ofrece el gobierno del presidente Maduro; ( … ) » (Bolívar amordazado, texto de Luis Alberto Crespo aparecido en Ciudadccs.info el 25 de junio de 2017).

Si las horas que atraviesa Venezuela no fueran tan sombrías, el poeta sería merecedor de un artículo con mucho humor sobre esa manera de escribir tan del siglo XVIII.

Si el dolor que nos está comiendo el alma poco a poco nos dejara espacio para la comprensión, tal vez podría uno ponerse a escudriñar buscando las razones psicológicas o afectivas para que un poeta pierda la capacidad de sentir.

Si no fuera tanto el hastío que producen 18 años de panfletos anacrónicos escupidos desde el poder, se tomaría uno el tiempo de desglosar todas las vilezas reunidas en el texto de Luis Alberto Crespo.

Si no tuviera los ojos llenos del horror que día a día nos sirve el régimen como plato único, tal vez podría mirar algo de ingenuidad o de sincera creencia en esa cosa que llaman chavismo.

Si la rabia frente a tanta injusticia no me apagara la risa, estallaría en una carcajada indetenible ante tanta cursilería junta.

La mordaza del poeta arrodilladoSi quedara algo de mi capacidad de asombro, me asombraría ante el estupor del poeta porque amordazaron la estatua de Bolívar. Pareciera que «amordazaron la estatua de Bolívar» es más dramático que «han asesinado a más de 70 personas por manifestar en contra del gobierno de Maduro», sí, ése, el de la dulzura del entendimiento. Pareciera que «amordazaron la estatua de Bolívar» fuera tan terrible como «presentan a civiles ante tribunales militares» o, entrando en la escatología de la que difícilmente se escapa uno cuando habla de este régimen, «a los estudiantes que apresaron les sirvieron excrementos». Cuesta creerlo, pero al parecer al poeta Crespo le parece que «amordazaron a Bolívar» es más terrible que los once mil niños que murieron el año pasado por falta de medicamentos, o que los venezolanos buscando comida en los basureros, o que los pacientes de cáncer no tengan ni siquiera tratamientos para el dolor. El diplomático que representa a nuestro país ante la Unesco prefiere escribir un intento de lamento poético porque amordazaron a Bolívar y para hacerlo no duda en insinuar la comparación nauseabunda entre los venezolanos hartos, asqueados y dolidos de tanto crimen e ignominia, y los nazis.

En su delirio olvida el poeta el carácter del régimen que representa; evidentemente olvida la imagen que vimos esta misma semana de un soldado disparándole a un joven venezolano que sólo estaba protestando, olvida a los estudiantes en «La tumba», presos, sin ver la luz del sol desde hace años; olvida a Leopoldo López y a todos los demás presos políticos; olvida también, y esto es tal vez la peor noticia que le podemos dar, que el mañana existe y que tendrá que darle cuentas a la historia por tanta bajeza.

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Final: diálogo con Gilles

Yo (después de leerle completo el texto de Luis Alberto Crespo): ¿Qué te parece ese horror? ¿Cómo es posible que ese tipo haya escrito algo así ?

Gilles : ¿Algo tan ramplón?

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