MARÍA LAURA LOMBARDI – Fotos: Edisson Urguilés

Pepe López suma a su trayectoria artísticas muestras individuales importantes en Nueva York, Londres, París, Miami. El domingo 29 de octubre a las once de la mañana inauguró su exposición Escape Room en Espacio Monitor en el Centro de Arte Los Galpones, en Caracas. Esta instalación representa la vivencia del propio artista y de la sociedad venezolana ante la realidad compleja que vivimos. En sus piezas, y en los comentarios que hace sobre las mismas, hay frases contundentes como por ejemplo: “ la sociedad venezolana se desmorona”, ¨ somos una sociedad que no tiene ni tendrá salida”, “ percibimos que el pasado siempre fue mejor”, “el deseo de huir o emigrar, es un proceso que vivimos todos, independientemente que viajemos al exterior o no”, «siento que mis entrañas le pertenecen a este país”.

–Su obra plástica se caracteriza por la cantidad de formas de expresión que emplea: instalaciones, videos, fotografías, textiles, cartografías, performances y las múltiples ideas que transmite, pero ¿cuál es el contenido principal de su mensaje? y ¿cuál es su posición ante los problemas de la sociedad?

La obra de Pepe López
LA OBRA DE PEPE
José Luis López Reus (Caracas, 1966) es un artista contemporáneo que vive y trabaja en París y Caracas. Recibió una licenciatura de Ingeniería Civil de la Universidad Metropolitana de Caracas y estudió durante dos años en el programa de maestría en Filosofía de la Universidad Simón Bolívar.
Ha participado en importantes exposiciones de arte como New Territories 2014-2015 en el MAD, New York; Bienal de La Habana; Primera Bienal del Mercosur, Brasil; Cartografías Meridionales en el Museo de Rosario, Argentina; Segunda y tercera Bienal Barro de América; Sexta Bienal de Marcigny, Centre d’Art Contemporain Frank Popper, Bourgogne, Francia; Double perspective, Bolívar Hall, Londres, etc.
Ha expuesto individualmente en Gasworks Gallery, Londres; en la Galerie 13 Sévigné-Baudoin Lebon y Galerie 13-Jeannete Mariani, en París; en la Sala Mendoza, Sala RG, Beatriz Gil Galería y Fernando Zubillaga en Caracas; también en Hardcore Art Contemporary, IdeoBox Art Space. Exposición individual en la galería Dot Fifty One en Miami.
Como fotógrafo tiene una variada colección de series como El cementerio de Coro, El cementerio del Sur de Caracas, Chocolate Under Attack, MoMo, héroes de televisión, Fauna Urbana, Inventario, etc, que han sido expuestas en el festival de fotografía de Hereford, Reino Unido; The Puffin Foundation, Nueva York. ATHICA, instituto Atenas del arte contemporáneo, EE.UU, etc.
Pepe López fue galardonado en 1998 por la Unesco con la beca Aschberg. (De la biografía oficial, mayo 2015)

–Lo que pasa es que me cuesta muchísimo encontrar una sola postura, correcta y definitiva frente a las cosas que pasan en la vida -dice Pepe López, y subraya: Me resulta imposible. Prefiero ponerme siempre en las distintas posiciones para entender cuáles son las decisiones que se toman y por qué se está en una situación y no en otra. Ocurre que cuando haces este ejercicio, a lo mejor te das cuenta que tus decisiones no fueron apropiadas o que no tuviste la capacidad de ser completamente objetivo ante una situación porque la vida siempre es subjetiva.

— Por otra parte –continúa López–, yo soy muy inquieto, me gusta explorar y a veces me cuestiono también. Yo digo que no me puedo dedicar solamente a una visión o a un trabajo, pero sinceramente me gusta integrar las nuevas posibilidades que surgen. Finalmente todo se trata de una búsqueda. Es saber un poco más de los otros para entender más de uno mismo.

—En muchas de sus obras usted cuestiona a la sociedad. Protesta contra la guerra de Afganistán y en contra del consumismo y el armamentismo. Lo hace por ejemplo, cuando envuelve unos chocolates con las fotos de guerra en ese país.

–No hay protesta, hay observación. En esas obras de chocolates envueltos en imágenes de guerra hay una observación de cómo la guerra se convierte en un producto de consumo masivo, pero yo no estoy emitiendo un juicio de valor. En esa obra está representado un problema real. Es decir, tenemos la noticia como un producto de consumo masivo que gana más dinero cuando hay conflicto. Entonces en mi obra represento ese problema en particular. Pero además hay un dispensador de chocolates que tienen imágenes de guerra, y así como consumimos chocolates compulsivamente, consumimos imágenes de guerra con la misma avidez. Sin embargo, en medio de ese proceso, hay también cosas buenas como tener la posibilidad de saber lo que está pasando en Afganistán, reflexionar y hasta aprender de esa experiencia.

–¿Contempla en su obra una salida política a los problemas que presentas?

— Yo no creo que la sociedad tiene una salida. Nunca la tuvo ni la tendrá. Yo soy nieto de españoles republicanos y mis abuelos eran socialistas. Crecí oyendo hablar del socialismo pero luego me di cuenta de que todas esas historias eran acomodaticias. Ahora me entero de lo que pasa aquí en Venezuela, de lo que pasa en Cuba. Todos mis trabajos abordan las situaciones preocupantes que nos toca enfrentar como colectivo y en esa medida diría que toda mi obra es política.

ESPACIO PARA EL ESCAPE

Pepe López: No se trata de salir del país sino de una situación
“Cromointerferencia cinética de la partida”, Pepe López (2017).

De la mano de su autor ,un verdadero privilegio, comenzamos el recorrido de la exposición. Pepe López explica que Escape Room es un juego de video que estuvo de moda durante años en el cual, un grupo de personas se encierran en una habitación y tienen que resolver una cantidad de preguntas y acertijos para escapar de esa habitación. “Hice una analogía entre ese juego y la situación sociocultural que vivimos en Venezuela en el sentido de que tú puedes escaparte físicamente del país pero no puedes desligarte mental, personal y colectivamente de una situación que nos afecta a todos”, dice.

–En la obra Cromointerferencia cinética de la partida hice un closet vacío, donde sólo queda un hierro cromado y ganchos de ropa de colores. Una representación íntima del éxodo. En el colorido vivaz de algunos ganchos está la parte alegre del viaje y la posibilidad de encontrar beneficios en la partida.

—Usted vive en París, pero está muy vinculado a Venezuela. ¿Cómo se siente entre dos aguas?

–Trato de venir todas las veces que puedo porque me gusta mucho Caracas y tengo aquí mis afectos, aun cuando muchos de ellos ya no están aquí. Siento que mis entrañas de alguna manera le pertenecen a este país. Llevo años yendo y viniendo. Francia me acogió muy bien junto a mi familia. Acabo de publicar un libro que se llama El monstruo hambriento y es una serie de montajes gráficos realizados con las armas y los barrios de Caracas. Sigo emocionalmente apegado a la situación de mi país. Yo no he podido escapar de la habitación y por eso digo que Escape Room es una exposición autobiográfica.

–Cuando pone en contraste el desarrollo de París con subdesarrollo de Caracas, ¿en qué piensa?

–Me percato de la cantidad de cosas que pudieran funcionar mejor con un mínimo de esfuerzo. Finalmente las situaciones no se acaban porque tu hables mal de ellas.

Frente a la siguiente obra López expresa: Contrato de Futuro es una pera de boxeo recubierta con tres capas de hojilla de oro 18 quilates. El día de la inauguración de la exposición vendrá un boxeador a hacer un performance. El va a golpear su futuro en oro pero la pieza nunca va a estar mejor que ahora cuando no se ha usado. Tampoco tiene sentido que esté en desuso.

–¿Quiere decir que estamos atrapados, sin salida?

—Exacto

Otra de las obras de la exposición de López se llama Aquí no pasa nada y es un tejido con materiales diversos de gran tamaño y variados colores que cuelga del techo. El artista comenzó la ejecución de esa pieza en 2003 porque ese año regresó de París e intentó vivir en Venezuela. Como encontró un deterioro muy grande de la sociedad, sintió la necesidad de volver a escapar pero decidió crear y encerrarse en una burbuja que está representada en la hermosa obra de arte. El intento no dio resultado porque no pudo construir un orden ni culminar la pieza, en parte porque el entorno con su desorden lo impidió.

BASURAS BORDADAS

Pepe López: No se trata de salir del país sino de una situación
“Aquí va la basura”, Pepe López (2017).

En el resumen biográfico de este polifacético artista hay un conjunto de proyectos que hizo interviniendo astas de paraguas, papagayos, cestería indígena y otros objetos, hasta realizar una cartografía de Caracas con recortes de cartulina roja. Por eso le pregunto:

–¿Cómo ha evolucionado su obra en el tiempo?

–Yo trabajo varias series paralelamente desde su inicio hasta hoy. Por ejemplo está el trabajo de las cestas, de los tambores y de los tapices con muchachos Wayúu, En el caso de los tambores de Todasana trabajo con Armando Pantoja que es un artesano músico. Mi propósito es participar en la cultura de mi país. Trato de encontrar mi pertenencia.

López recuerda diversos episodios sobre su intercambio cultural con artesanos e indígenas. Por ejemplo, pintó los tambores de la costa con motivo de la Fiesta de San Juan del año 2002 , logrados con una tradición que se transmite de generación en generación y tienen el mismo sonido de un tambor africano . De su encuentro con tribus cercanas a Puerto Ayacucho surgieron unas piezas híbridas inspiradas en el choque de la civilización con el carácter primitivo que persiste en esas comunidades.

En un punto del recorrido el creador indica: “Todas estas cartografías son mapas de Venezuela”. Se detiene junto a Aquí va la basura de 2017, realizada con bolsas de polipropileno bordadas con hilo de algodón.

–Son bolsas de plástico, un derivado del petróleo. Es como un país que se está derritiendo, se está desmoronando. Toda la obra ha sido bordada a mano y esto tiene varios significados. Primero es inusual bordar bolsas de basura, luego bordar es un acto íntimo y cotidiano que nos remite a esa cotidianidad e intimidad que se está perdiendo en Venezuela. La ciudad ya no se vive como antes, los afectos no están y de repente tu pierdes el tiempo en una cola para conseguir efectivo y suceden otras cosas tan inusuales como lo es bordar bolsas de basura. La tercera connotación es una posibilidad de escape de un país que es una mierda, la mierda ya no sirve para nada.

La instalación principal de la muestra se denomina Crisálida. A propósito el expositor explica: “Trata ese momento específico donde hay una decisión sobre si escapar del país o quedarse. Comienza un proceso de transformación semejante al de un gusano que no sabe exactamente en qué se va a transformar. La obra refiere el momento preciso cuando embalaste tus cosas, no las puedes usar pero tampoco llegaste a ningún lado. Los objetos personales, encontrados y prestados que van desde mi propio carro, una sombrilla y hasta un pote de aspirina, no sólo son mi autobiografía sino también el sentir de un colectivo que no busca salir de un país si no de una situación”.

En relación con los artistas que han ejercido influencia en su trabajo plástico López menciona a Claudio Perna, conceptualista, fotógrafo, profesor. “Él influenció mucho mi trabajo pero también lo hicieron Alejandro Otero, Gego, Cruz-Diez y Soto. Mis colegas pintores Carlos Sosa, Adrián Pujol y Jorge Pizzani y los artistas jóvenes Luís Salazar, Deborah Castillo. Todos mi colegas le aportan a mi trabajo porque de alguna manera respiramos el mismo aire”. De los artistas internacionales menciona a Joseph Beuys y, naturalmente, a Marcel Duchamp, que mucho ha dado de qué hablar en los últimos meses.

Hasta el 14 de enero de 2018 estará esta exposición en Espacio Monitor del Centro de Arte Los Galpones, Caracas.

Publicado en Esfera Cultural, Caracas

 

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