MILAGROS MATA GIL –

I.

Aquella eclosión de artistas plásticos que hubo en El Tigre, este enclave petrolero de Anzoátegui, entre finales de los 60 y la primera mitad de los 90, se apagó. Sin penas, quizás. Pero quedan las huellas esplendorosas de las glorias que fueron: en casas privadas, en oficinas, en ciertos hoteles, están las preciosas imágenes que una vez crearon Hugo Newton, José Hernández, Francisco Yan, Héctor Maicabares, Esteban Brito, Esteban Rojas, Pedro Peña, entre otros. Más recientes, Chelí Garantón, Johnny Botabán. Pero aquella historia comenzó cuando en 1965, dos jóvenes pintores egresados de la Escuela de Bellas Artes “Armando Reverón”, de Barcelona, Eduardo Latouche y Eduardo Lezama, llegaron a El Tigre para fundar el Taller Libre de Arte.

II.

Aunque su tendencia pictórica era figurativa, Eduardo Latouche, quien se encargó finalmente de la dirección del Taller, nunca obligó a sus estudiantes, que se decantaron por cierto expresionismo abstracto. Su primera muestra individual eran paisajes y flores (Círculo Ariosto, Barcelona, 1963). Después de pasar largos años en Oriente, se trasladó a Valencia, su ciudad natal, y dio clases en la Escuela “Arturo Michelena”

Su creación artística fue abundante y prolífica, pero su verdadero mérito estribó en la humildad del artista docente, pedagogo: maestro. Sus últimos trabajos buscaban un impresionismo abstracto, pero con trazos gruesos y fuertes. Hoy, como tantos otros, descansa en la tierra que lo vio nacer, y su legado queda. Si hubieran sido otras las circunstancias, seguramente su sepelio hubiera sido una concentración de artistas. Pero tenemos la seguridad de que allá donde esté habrá fiesta de colores y de formas.

Milagros Mata Gil, periodista y narradora venezolana. Reside en El Tigre (Anzoátegui), Venezuela.

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