Venezuela, cuando el caos nos alcance

ANDREINA MUJICA
Cinco mujeres se atreven a narrar su desgracia cotidiana en “Femmes du chaos vénézuélien”, un documental extremadamente realista de Margarita Cadenas, es apenas un muestrario de la crisis política, económica y social que ha convertido a Venezuela en un país donde la violencia gubernamental se une la falta alimentos y de medicinas.

 

Una mujer atraviesa la pantalla, llora sobre el hombro de una señora francesa de edad respetable que intenta, atónita, leer los subtitulos. Está mujer tiene la frente marcada con cicatrices que surca el tiempo, pero no son arrugas de la vejez. No llega a los 50 años y parece de 60. La última década ha sido cincelada por una lucha sin tregua: sobrevivir en Venezuela es lo único democrático que queda. A todos les toca por igual.

¿Cómo explicar lo que le han hecho a Venezuela? Tiene que haber imagen, voces y subtítulos. Sólo el cine. La devaluación de la moneda es equiparable con el valor de la vida; las cifras de homicidios aumentan como el valor del dólar. Ni la vida ni el dinero valen nada. Aunque en Caracas siempre se dijo que se vivía mejor esto también lo democratizaron, todo es un caos, un completo caos. Una ciudad zombie.

A las 3 de la madrugada la mujer más joven de la familia debe estar llegando a la larga cola que deberá hacer para comprar alimentos, si es que estos llegan y si el número que le es grabado con un tapón en el brazo se corresponde con la suerte. Para eso quedó la tinta en el país. No hay libertad de prensa, no hay papel ni tinta para los periódicos, pero sí hay un militar que si lo miras él asumirá que lo estás retando, por tanto se baja la mirada mientras éste te marca como si fueras una bestia. Ahora, convertida en el número 185, la joven de 19 años no será sino una estadística para el gobierno, alguien más que al engrosar las largas colas está atentando contra el gobierno “humanista y revolucionario”. El mundo no debe ver esto para los herederos de Chávez.

EL VIAJE SIN RETORNO
Como madres e hijas, las mujeres son las principales víctimas de la escasez de alimentos y medicamentos
Pero una cineasta venezolana que reside en Francia desde hace varias décadas, decide viajar a su país y a través de voces femeninas rodar un documental. Pasar de la mirada periférica a la voz de un testimonio, que serán cinco y se multiplican como gritos, por millones. Ninguno de los que trabajaron en la producción de este filme en Caracas quiso firmar. Cero créditos para un trabajo honesto. Prefieren salvar sus vidas salvando el nombre, y no correr el riesgo de ser perseguidos y llevados a una tumba de cemento, como esas que han venido creciendo desde que dejamos de ser el país más feliz del mundo. Prisiones que antiguamente fueron bóvedas de bancos, frías, ocultas bajo el suelo, donde los gritos no alcanzan a la superficie.

Una enfermera corre desde muy temprano para dejar a su bebé en la guardería, a duras penas hace mercado para subsistir. El venezolano ha venido perdiendo peso en los últimos dos años a una velocidad considerable. No hay para comer tres veces al día, quizás con suerte sólo una. Ella lucha por responder a las madres que vienen cargando con sus niños enfermos. No hay vacunas, no hay inyectadoras, no hay algodón, sólo queda la negación del Juramento Hipocrático.

No hay forma de salvar vidas, y si las hay es porque perdemos otra. Así lo narra entre sollozos y profundos suspiros, que ya no se escuchan, sino se sienten en la oscuridad de la sala de un cine en Paris. Esta enfermera narra, con los ojos secos de resignación, la impotencia con la cual se decide quién vive y quién morirá, porque no hay suficientes insumos. Llegan dos jóvenes en mitad de la madrugada, uno con apendicitis aguda, otro con una herida de bala. Sí, podíamos salvar a los dos, pero habrá que elegir a quien tenga más posibilidades. No hay… no hay esperanza.

SOMOS SEIS
Un documental que no aspira más que a mostrar la realidad de un país que perdió hasta las ganas de vivir
Se dice que a la madre que le han robado un hijo no tiene un nombre posible, no es huérfana, no hay nombre porque no hay dolor que se le iguale. Una joven morena, delgada, atractiva, sin arrugas, no sonríe ni llora. Las huellas de las emociones desparecieron en su rostro. El dolor se asoma en las comisuras de su historia, pero en su mirada la luz se la llevaron los integrante de la gubernamental Operación de Liberación del Pueblo (OLP). Estaba en casa, tranquila con su esposo y sus dos hijos, el que ahora vive sin su madre (de 6 años) y el adolescente que le robó la muerte, o el gobierno, que es lo mismo.
Entraron armados como si fuera una guerra, la obligaron con golpes a pegarse contra un muro mientras le disparaban a su hijo. Le robaron el alma y de paso se llevaron el cuerpo, le exigieron silencio. ¿Qué pensará su familia, que no denunciará nada? ¿Qué fue un error porque no era “ese” a quien buscaban? Allí tomó una decisión: morir en vida. Dejó a su marido con su hijo, se sabe peligrosa y no apta para criar un niño. Tiene que luchar por la justicia del otro.

Para el año 2016 se hablaba de más de 1.500 denuncias de desapariciones y asesinatos, casi todos hombres jóvenes o menores de edad. Hace tres meses todo esto se ha quintuplicado, el país se ha unido en una protesta nacional continua. Cada día el gobierno se lleva como trofeo una nueva víctima, un rostro de algún joven acribillado por la Guardia Nacional o por los grupos paramilitares protegidos por la misma GNB, asesinatos a cuentagota para hacer público lo que ya se sabía en casa de una de las cinco mujeres que se asoman con valentía en este documental.

Puede faltar de todo en Venezuela, pero siempre sobrarán las balas y las bombas lacrimógenas para reprimir

Es mentira que al gobierno no le importa su gente, les importa al punto de querer exterminarlos, con tiros, hambre o falta de medicinas. Mientras escribo esto comprendo que yo soy la sexta, somos millones de “sextas”. No hay forma que esto no se convierta en un puñal con el cual caminas a diario. El crimen: nacer en la Venezuela de Nicolás Maduro y seguir con vida. Hay que conocer la realidad venezolana a través de estas cinco mujeres. Vaya al cine. Vea Mujeres del Caos. Invite a un amigo. Sea solidario. Pertenecemos a una sola humanidad.

Desde el 30 de junio del 2017 en el Hôtel de Ville, (Alcaldía de París) con la presencia del representante de los Derechos del Hombre, François Croquette, y la presidenta de Amnistía Internacional para América Latina, Geneviève Garrigos, se presentó el documental de Margarita Cadenas: “Femmes du chaos vénézuélien”.

Se vale llorar.

@andreinamujica

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