VÍCTOR SUÁREZ –

Un taparazo descomunal, en mitad del cuadril, se sintió el miércoles 25. Decreto oficial sobre la suspensión de entrada a EEUU a personas que amenazan a las instituciones democráticas de Venezuela. Lo firma Donald Trump.

«Suspendida la entrada a Estados Unidos, como inmigrantes o no inmigrantes, de las siguientes personas:

(A) Miembros del régimen de Nicolás Maduro, a nivel de viceministro, o equivalente, y superior;

(B) Todos los oficiales de las fuerzas armadas de Venezuela, la policía o la Guardia Nacional en el grado de coronel, equivalentes y superiores;

(C) Todos los miembros de la organización conocida como la Asamblea Nacional Constituyente de Venezuela;

(D) Todos los extranjeros que actúan en nombre o en apoyo de los esfuerzos del régimen de Madura de socavar o perjudicar a las instituciones democráticas de Venezuela o impedir la restauración del gobierno constitucional de Venezuela;

(E) Los extranjeros que obtienen un beneficio significativo de las transacciones financieras o relaciones de negocios con las personas descritas en los apartados (a) a (d) de esta sección; y

(F) los miembros de la familia inmediata de personas descritas en los apartados (a) a (e) de esta sección…»

Sin embargo, el decreto advierte que un portón ha quedado abierto: “Esta suspensión no está destinada a ser aplicada a quienes dejan estas acciones y que tomen medidas concretas para ayudar a Venezuela a volver a su funcionamiento como país democrático”.

Son 545 constituyentes, la mayoría dirigentes del PSUV. Son miles los oficiales con grado de coronel o superior. Venezuela es uno de los países de América con mayor número de generales por kilómetro cuadrado o por mil habitantes. La burocracia oficial es inmensa. La familia directa de los señalados es gigantesca. Muchísimo “primo pesao” en el gobierno.

A las 10 de la mañana del miércoles Trump ha vuelto a la ONU para reunirse con un ramillete de mandatarios y cancilleres latinoamericanos y con Borges y Vecchio, quienes muy pronto serán aplaudidos a petición del presidente de Estados Unidos. Ante la salva, ambos se ponen de pie y agradecen.

“No nos importan sus sanciones”, ha declarado Jorge Arreaza a la Voz de América. Levanta la mano derecha y comienza a enumerar los logros de su acción diplomática. “Nos hemos reunido con Simeon Oyono Esono Angue, canciller de Guinea Ecuatorial; con Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la CEPAL; y con el canciller de Portugal Augusto Santos Silva”. ¿A qué viene usted? Levanta la mano izquierda y vuelve a enumerar: “Este año en la ONU abordaremos como temas centrales el cambio climático, la reducción de la pobreza y la inclusión educativa”. Y ya. No ha venido a defender su revolución.

“Estoy comprometido con un futuro de estabilidad, prosperidad y libertad para Venezuela. Apoyaremos a su pueblo todos los días, hasta que finalmente estén libres de esta horrible y brutal opresión. Serán liberados…, eso sucederá”, lee Trump ante una larga mesa colmada de lo que parecen crisantemos y de botellines de agua carbonatada.

TAMBIÉN DE APLAUSOS – Y estampidasPide Borges, rotundo y decidido: 1. Sanciones contra Cuba; 2. Presión sobre testaferros y familiares; 3. Apoyo para el presidente Guaidó y la Asamblea Nacional; 4. Sumar a Europa a la agenda de presión para que adopte más sanciones contra la dictadura.

Al poco rato, Juan Guaidó agradece: “En nombre del pueblo venezolano, reconozco el liderazgo y la determinación del Presidente Donald Trump en acompañarnos hacia el regreso de la democracia en Venezuela. Nos mantendremos trabajando en alianza para lograr la libertad”.

Algo ha pasado, está pasando. Diego Arria hoy ha fijado un mensaje en lo alto de su cuenta en Twitter: “El único que representa el rescate de Venezuela es Juan Guaidó. Lo apoyé desde el 10 enero y sigo”. Sobre los aplausos a Borges y Vecchio, larga su buena pro: “Más que merecidos”. A raíz del nombramiento de Miguel Pizarro como comisionado de Guaidó ante la ONU, se desató una campaña virtual que además de acoquinar al diputado por Petare, postulaba a Diego Arria para ocupar ese cargo. (El más competente, el mejor diplomático, el liberador de Serbia y de Kosovo…) Rafael Poleo dice que no, más bien era quien entretenía a Cecilia Matos cuando era canciller de CAP. Dicen en Panam Post: “Ahora a Nueva York, a codearse con el mundo, no llegará la institución Arria en representación de Venezuela, sino un joven diputado, sin currículo que presentar, y con fama de comunista”. Arria camina derecho por los pasillos de la ONU, conversa en un rincón oscuro con el canciller ruso Serguéi Lavrov. ¿Quién le ha invitado? El Grupo de Lima. Más tarde apunta: “No formo parte del grupo de los personeros enviados por Guaidó a la ONU”. Apenas comenzaba a hablar Delcy Rodríguez en la plenaria del viernes 27, Arria se confunde entre quienes desalojaron la sala en son de protesta. “Nunca imaginé que algún día saldría de la Asamblea General ONU en repudio de un régimen”, dice.

La reunión con Trump termina y los asistentes se dispersan. Todos declaran. El canciller colombiano Carlos Holmes Trujillo, comenta: “Discutimos una Transición Democrática en Venezuela”.

Borges y Vecchio salen como los toreros luego de tres jornadas con orejas, patas y rabo. Sebastián Piñera, Jair Bolsonaro, Lenín Moreno, Iván Duque, entre otros, han levantado la voz a favor de la democracia en Venezuela en la plenaria de la ONU.

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Ángel García Banchs, PhD y MSc en Economía, pasa la noche pensando en si publicar o no el siguiente tuit: “Si es cierto que Trump felicitó a Borges y a Vecchio, quiere decir, bien que se está burlando de ellos en su cara y nadie se ha dado cuenta, o bien que está en desconocimiento de su(s) rol(es) como colaboradores del narcorégimen, lo cual implicaría que (Trump) requerirá más tiempo para entender”. El economista y expresidente de la Copre Carlos Blanco, por su parte, considera que la “reunión de Trump/Pompeo, con presidentes y la destacada presencia de Julio Borges y Carlos Vecchio es hecho histórico de respaldo a la causa democrática y al gobierno de transición que debería encabezar Guaidó. Es oportunidad única para generar la amenaza creíble contra Maduro”. El editor del Panam Post concluye en que hoy ha quedado más que ratificado (que) el continente, y particularmente Estados Unidos, aún mantiene su compromiso con la causa venezolana y con la oportunidad que representa el Gobierno interino de Guaidó. “Debemos apostarle a su triunfo”. Pareciera que todos quieren ahora sentarse conmigo en la yerbita, en la yerbita…

Los funcionarios no lloran en público, o no debería ser usual que lo hicieran, pero Carrie Filipetti, subsecretaria adjunta del Departamento de Estado de EEUU para Cuba y Venezuela, no pudo reprimir su agobio al comentar lo que había sentido cuando la esposa del concejal asesinado Fernando Albán le relató lo sucedido momentos antes de su ejecución. Carrie Filipetti reveló que la ayuda humanitaria de EEUU ascendía hasta ahora a 568 millones de dólares, distribuidos dentro y fuera de Venezuela.

Mañana jueves será día de despedidas, agradecimientos, numeritos, ensalmes y ovaciones, pero no en Nueva York, sino en Seattle, la sede de los Marineros. El lanzador valenciano Félix Hernández se despedirá de su afición, que le ha visto lanzar durante quince temporadas maravillosas. El Marinero Mayor. Le dicen El Rey…

Víctor Suárez, periodista venezolano, residente en Madrid, España.

 

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