ELIZABETH ARAUJO –
Obligados a reportear en zonas de riesgo, a la sombra de la censura o de las agresiones de paramilitares gubernamentales, Marisela Castillo y Daniel Palacios comparten en “Cuando los medios son noticia” las experiencias y testimonios del periodismo que libró su batalla por informar en los duros años de Hugo Chávez y que no ha cesado bajo el autoritarismo de Maduro

 

Para quien retiene aún en la memoria las acciones de Lina Ron y sus motorizados con disparos y cohetones contra la sede de Globovisión, bajo la mirada cómplice de la policía, comprenderá por qué la revolución socialista de Hugo Chávez devino en el autoritarismo militarista que hoy Nicolás Maduro se afana en profundizar, con el agravante de una gestión económica y social desastrosa. Justo en este contexto político en los que los medios de comunicación tienen prohibido hablar de corrupción y nombrar a los corruptos, dos jóvenes periodistas plasman en un libro sus experiencias profesionales y los testimonios de quienes se han atrevido a caminar por el filo de la navaja de la censura e informar y denunciar la dura realidad venezolana.

«Cuando los medios son noticia es un libro que puede ser leído por todos, indiferente de que sean periodistas, investigadores sociales o políticos, porque nuestro objetivo ha sido contribuir a edificar esa memoria colectiva, aprender como sociedad de los errores que hemos cometido para no volverlos a cometer», explica Marisela Castillo Apitz, periodista con experiencia en la cobertura política y propulsora de actividades solidarias, además de conducir con éxito un espacio de entrevistas y denuncias por RCR.

Para que no haya dudas, Castillo reitera que el tema de la libertad de expresión compete a todos porque –explica– es ahí donde se sostiene una sociedad abierta y democrática. “Documentar y registrar las violaciones que han sufrido los periodistas en el ejercicio de la profesión, y los ataques y la censura a los medios nos hace ver cuán peligroso es vivir bajo un gobierno autoritario y valorar aún más la democracia”.

A su lado, Daniel Palacios, con huellas en El Nacional, TalCual y en RCR, subraya que “para un país de memoria tan corta como Venezuela, lo que no se escribe no existe”. Apuntala la necesidad de este libro porque “necesitamos que en tanto ciudadanos, periodistas y en nuestro rol de autores, dejar testimonio de una historia que ha intentado hacer ver a los venezolanos que vivir bajo zozobra es normal, que ejercer el Periodismo con miedo también debe ser cotidiano o habría que acostumbrarse, algo a lo que nosotros nos negamos. De manera que este es nuestro aporte, nuestro pequeño acto de resistencia ante un Gobierno que intenta minimizar las libertades”.

LA LEY DEL GARROTE
Desde que Hugo Chávez llegó a la presidencia de Venezuela cerca de 211 periodistas fueron agredidos cada año, algunos perdieron sus puestos de trabajo y otros fueron asesinados. Es el balance que surge de la aplicación de una política sistemática de acoso a la libertad de expresión que terminó señalando a la prensa como enemigo principal de la revolución bolivariana. De allí la necesidad de recabar los testimonios de esa etapa funesta y que Cuando los medios son noticia cumple al entrevistar a 63 periodistas venezolanos y extranjeros, víctimas de las presiones del gobierno de Hugo Chávez, amén de la violencia ejercida por grupos irregulares, de cuerpos de seguridad del Estado y del propio jefe de Estado. La investigación de Marisela Castillo y Daniel Palacios, presentada a través de crónicas y entrevistas, episodios que describen los tiempos difíciles que se vivieron con Chávez, reúne voces de Alberto Barrera Tyszka, Enrique Krauze, Teodoro Petkoff, Luis Alfonso Fernández, Idania Chirinos, Patricia Poleo, Vladimir Villegas, Elianta Quintero, entre otros comunicadores e intelectuales.

“En este libro los lectores podrán tener los detalles de cuáles fueron las razones de la salida de César Miguel Rondón de Televen, el atentado que sufrió Marta Colomina cuando un grupo irregular intentó quemarla viva en el carro donde se transportaba para llegar a su trabajo, el cierre de RCTV, la política sistemática de acoso de a diferentes canales de televisión, la agresión a periodistas de la Cadena Capriles, entre otros casos”, detalla Marisela Castillo.

–¿Por qué el libro se limita al mandato de Chávez? ¿Piensan que los ataques de Maduro a la libertad de expresión podrían dar para un segundo libro?
Marisela: El libro registra las agresiones y ataques que sufrieron los periodistas durante las diferentes facetas de Hugo Chávez. Primero narramos cómo fue la relación de los medios de comunicación en su etapa como golpista, cuando aquel 4 de febrero de 1992 decidió asesinar a decenas de venezolanos para derrocar a un gobierno legítimamente electo. Después estudiamos su relación con los periodistas cuando fue candidato presidencial y posteriormente cuando fue presidente. Las razones de por qué limitamos la investigación solamente a Hugo Chávez es porque queremos dejar por escrito y registrado que las causas y explicaciones de la situación actual en materia de libertades en Venezuela tiene un origen que precisamente se llama: Hugo Chávez, el responsable de la crisis actual. Dicho en otras palabras, Chávez es el padre de la crisis venezolana, y eso hay que dejarlo documentado y demostrado.

–En el libro recogen testimonios de actores altamente visibles pero, en el caso de ustedes ¿sufrieron alguna vez como periodistas el acoso y la intimidación del gobierno y de los grupos paramilitares?
Daniel: Por suerte, hemos trabajado en medios que nos han dado libertades plenas. Marisela y yo hemos tenido experiencias individuales en Radio Caracas Radio, donde ella condujo un programa de radio muy recordado por su audiencia; y también el diario El Nacional donde fui reportero de la fuente Ciudad. Sin embargo, ambos venimos de TalCual, donde nos conocimos e hicimos ese periodismo que se parece más a nosotros. En ninguno de estos tres lugares supimos de autocensura, pero sí la pretensión del Gobierno de querer intimidar a la prensa.
Marisela: A lo largo de mis años cubriendo política y Asamblea Nacional fueron varias las agresiones que me tocó vivir. Siempre es incómodo hablar en primera persona, pero recuerdo cuando me encontraba haciéndole cobertura a un acto que se desarrollaba en el Parlamento (2011–2012) y un grupo de chavistas imprimieron carteles, pancartas y fotos con mi cara y nombre, pidiendo que me identificarán porque era una periodista golpista y terrorista. Las fotos, mías y de otros colegas que también cubrían la misma fuente, comenzaron a rodar por redes sociales. Esto hizo que por varios meses dejara de cubrir esta fuente por temor a recibir alguna agresión física. Sin embargo, se esperó un tiempo a que los ánimos bajaran y se retomó la cobertura habitual de la fuente.

–¿Qué diferencias encuentran –si acaso las hay– entre la censura chavista y la madurista?
Marisela: El gobierno de Maduro es la continuidad del gobierno de Chávez. No solo en sus políticas fracasadas a nivel económico sino en intentar controlar a la sociedad a través de las armas y el miedo. En materia de libertad de expresión y de información, Maduro sigue con lo que Chávez se propuso: la imposición de la hegemonía comunicacional. Para lograrlo tiene sus propias acciones que en algunos casos se diferencias de Chávez. Con Maduro el gobierno no cierra a los medios de comunicación sino que los compra como pasó con El Universal, Globovisión, Últimas Noticias. Actualmente tenemos a un colega preso en la cárcel militar Ramo Verde y el aeropuerto de Maiquetía se ha convertido en una alcabala que impide el libre tránsito de los periodistas que quieran salir y entrar libremente del país. Otra característica propia de la dictadura de Maduro es el chantaje al que someten a los periodistas críticos con la anulación y retención ilegal de sus pasaportes, como han sido los casos de los periodistas Nitu Pérez Osuna y Nelson Bocaranda.

–¿Cómo se expresa hoy la censura y acoso del gobierno de Maduro a los medios de comunicación?
Daniel: De una manera más perversa, como le tocó vivir hace poco a Isnardo Bravo, colega que ha encontrado en las redes sociales el medio para ejercer la profesión. Isnardo fue retenido y detenido en el aeropuerto de Maiquetía, delante a su hija, frustrando así un viaje familiar. Luego fue trasladado por los cuerpos de seguridad del Estado para ser interrogado por el caso Óscar Pérez, básicamente por el seguimiento que él como periodista hizo desde las redes. Esa es una muestra clara de cómo opera Maduro.
Marisela: La censura y acoso del gobierno de Maduro se manifiesta también con periodistas presos, como es el caso de Jesús Medina, quien está en la cárcel militar Ramo Verde. Asimismo se evidencia en la adquisición de medios de comunicación para cooptarlos convertirlos en apéndice del Ministerio de Información y Comunicación. Maduro también ha desarrollado una política sistemática de acoso a los periodistas críticos con la anulación de sus pasaportes y restricción del acceso al papel para que los diarios puedan imprimir sus ediciones con normalidad. A ello se suman las multas económicas con el propósito de asfixiar a los medios que mantienen líneas editoriales críticas hacia su gestión.

–En tales condiciones, ¿se puede hacer buen periodismo en Venezuela?
Marisela: Siempre se pueden hacer las cosas mejores de lo que lo estamos haciendo actualmente. Sin embargo, en Venezuela las limitaciones son cada vez más grandes. Tenemos el reto de entender lo difícil que nos está tocando para seguir haciendo nuestro trabajo. Debemos formarnos, estar orientados hacia la mejora continua y sobretodo aprender de los errores que se cometieron en el pasado para no volver a caer en ellos. Siempre se habla de la crisis política, social y económica que se vive en Venezuela, pero muy poco de la crisis que tenemos en los medios de comunicación con personas que no estudiaron periodismo al frente de micrófonos opinando e incitando al odio, con militantes de partidos políticos haciendo uso de espacios públicos difamando y descalificando a otros venezolanos por solamente pensar distinto. Nos toca transitar mucho camino aún para revertir toda la distorsión que tenemos actualmente en los medios de comunicación venezolanos y avanzar hacia un sistema en donde se garantice la libertad de expresión y de información. No olvidemos tampoco las medidas legales que enfrentan propietarios de medios como Miguel Henrique Otero, Alberto Federico Ravel y David Natera, dueño del Correo del Caroní, quien fue condenado a cuatro años de prisión por difamación e injuria, cuando en realidad lo que hizo fue informar casos de corrupción en la CVG Ferrominera, en el estado Bolívar.

–¿Corren igual los medios digitales el mismo riesgo de desaparecer como ha venido ocurriendo con los medios impresos?
Daniel: Sí. Los medios digitales también están controlados por Conatel, uno de los órganos censores de Maduro. De hecho, medios digitales como El Pitazo, La Patilla y El Nacional han reportado imposibilidades de acceso a sus respectivas plataformas.
Marisela: En dictadura todos tenemos nuestro propio número. Solo varía el tiempo y la razón por la que caiga la guillotina. No hay razón para pensar que los medios digitales estarían a salvo bajo un sistema totalitario que busca la dominación del individuo y la implementación de la hegemonía comunicacional. Podemos ver cómo recientemente Conatel (Comisión Nacional de Telecomunicaciones) prohibió a los periodistas de investigación Roberto Deniz, Joseph Poliszuk, Ewald Scharfenberg y Alfredo Meza publicar información relacionada con el empresario colombiano Alex Saab, quien ha sido señalado de ser uno de los grandes beneficiarios con la importación de las cajas de alimentos CLAP.

-¿En lo personal les ha resultado difícil ejercer el oficio preservando la ecuanimidad y “objetividad” que se les exige al profesional de la información?
Daniel: La «objetividad» pareciera ser la excusa que encuentran muchos medios de comunicación intervenidos por el régimen para poder doblegarse. Nosotros, como periodistas partimos del hecho del equilibrio, la parte y la contraparte para poder mostrar una realidad y que, de esta manera, los lectores tengan una visión más integral. Bajo estas premisas redactamos Cuando los Medios son Noticia, disponible en la plataforma Amazon, que lo imprime y lleva a tu casa o casillero.

–Ustedes provienen de TalCual, el diario con el que Teodoro Petkoff ha querido denunciar el autoritarismo del régimen chavista-madurista. ¿Cuál es la situación actual de ese medio, obligado por las demandas y presiones del gobierno a publicar solamente en edición digital?
Daniel: Precisamente, TalCual nace del asedio a otro medio de comunicación: el antiguo vespertino El Mundo, del que sale Teodoro Petkoff como director por presiones del Gobierno a los dueños del grupo Cadena Capriles, para finalmente fundar su propio periódico, donde no cabe la autocensura. Mientras muchos medios privados tuvieron una luna de miel con Chávez en sus primeros meses de Gobierno, TalCual nació divorciado. Mantener esa posición ha tenido un costo muy alto. Actualmente TalCual mantiene sólo su plataforma digital ante la asfixia económica de los medios para adquirir el papel. Sin embargo, el alcance de TalCual se pierde de vista, no sólo por la posición que han ocupado muchos periodistas «talcualeros» en otros medios de comunicación (Al Jazeera, El País de España, Univisión, por poner tres ejemplos), sino también la posibilidad que tuvimos Marisela y yo de trabajar y conocernos en esta redacción, para luego ser los autores de Cuando los medios son noticia, proyecto que ahora nos une.
Elizabeth Araujo, periodista venezolana. Reside en Barcelona, España

 

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